INFORME
DE LA CUARTA CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE LA MUJER
A.
La mujer y la pobreza
85. Más de 1.000 millones de personas
en todo el mundo, en su mayoría mujeres, viven actualmente
en condiciones inaceptables de pobreza, principalmente en
los países en desarrollo. La pobreza tiene muchas causas,
algunas de ellas de carácter estructural. Es un problema complejo
y multidimensional y sus orígenes están tanto en el ámbito
nacional como en el internacional. El carácter universal que
está adquiriendo la economía mundial y la interdependencia
cada vez mayor entre las naciones plantea desafíos y ofrece
oportunidades para el crecimiento y el desarrollo económico
sostenidos, así como riesgos e inseguridad con respecto al
futuro de la economía mundial. Al incierto panorama económico
mundial se han sumado la reestructuración económica y, en
algunos países, el inmanejable y persistente nivel de la deuda
externa y los programas de ajuste estructural. Además, toda
suerte de conflictos, el desplazamiento de personas y el deterioro
del medio ambiente han contribuido a socavar la capacidad
de los gobiernos para atender a las necesidades básicas de
sus poblaciones. Las transformaciones de la economía mundial
están modificando profundamente los parámetros del desarrollo
social en todos los países. Se ha observado una pronunciada
tendencia al creciente empobrecimiento de la mujer cuyo alcance
varía de una región a otra. Las disparidades basadas en el
género en el reparto del poder económico constituyen asimismo
un importante factor coadyuvante a la pobreza de la mujer.
La migración y los consiguientes cambios en las estructuras
familiares han representado cargas adicionales para la mujer,
especialmente para las que tienen a varias personas a su cargo.
Las políticas macroeconómicas deben replantearse y reformularse
para que respondan a esas tendencias. Esas políticas, dirigidas
casi exclusivamente al sector estructurado, tienden además
a obstaculizar las iniciativas de las mujeres y no tienen
en cuenta las diferentes consecuencias que tienen en las mujeres
y en los hombres. La aplicación a una amplia variedad de políticas
y programas de un análisis basado en el género es, por lo
tanto, un elemento esencial de las estrategias de reducción
de la pobreza. Para erradicar la pobreza y lograr el desarrollo
sostenible, las mujeres y los hombres deben participar plenamente
y por igual en la formulación de las políticas y estrategias
macroeconómicas y sociales para la erradicación de la pobreza.
Esto no se puede lograr por medio de programas contra la pobreza
únicamente, sino que requerirá la participación democrática
y cambios en las estructuras económicas con miras a garantizar
a todas las mujeres el acceso a los recursos, las oportunidades
y los servicios públicos. La pobreza se manifiesta de diversas
maneras, entre ellas la carencia de ingresos y recursos productivos
suficientes para procurarse un medio de vida sostenible; el
hambre y la malnutrición; la mala salud; la falta de acceso,
o el acceso limitado, a la educación y otros servicios básicos;
el aumento de la morbilidad y la mortalidad causada por enfermedades;
la vivienda inadecuada o la carencia de vivienda; las condiciones
de inseguridad y la discriminación y exclusión sociales. Se
caracteriza también por la falta de participación en el proceso
de adopción de decisiones y en la vida civil, social y cultural.
La pobreza está presente en todos los países: en muchos países
en desarrollo afecta a grandes masas, mientras que en países
desarrollados aparece en enclaves de pobreza situados en medio
de la prosperidad. La pobreza puede ser causada por una recesión
económica que ocasione la pérdida del medio de sustento o
por un desastre o conflicto. Está por otra parte la pobreza
de los trabajadores que perciben bajos salarios y la indigencia
total de las personas que quedan al margen de los sistemas
de apoyo a la familia, las instituciones sociales y las redes
de seguridad.
86. Durante el último decenio, el número
de mujeres que viven en condiciones de pobreza ha aumentado
en forma desproporcionada al número de hombres, particularmente
en los países en desarrollo. La feminización de la pobreza
ha empezado también recientemente a ser un serio problema
en los países con economías en transición como consecuencia
a corto plazo del proceso de transformación política, económica
y social. Además de factores de carácter económico, la rigidez
de las funciones que la sociedad asigna por razones de género
y el limitado acceso de la mujer al poder, la educación, la
capacitación y los recursos productivos así como nuevos factores
que ocasionan inseguridad para las familias, contribuyen también
a la feminización de la pobreza. Otro factor coadyuvante es
el hecho de que no se haya integrado en todos los análisis
económicos y en la planificación económica una perspectiva
de género y que no se hayan abordado las causas estructurales
de la pobreza.
87. Las mujeres contribuyen a la economía
y a la lucha contra la pobreza mediante su trabajo remunerado
y no remunerado en el hogar, en la comunidad y en el lugar
de trabajo. La concesión a la mujer de los medios necesarios
para la realización de su potencial es un factor decisivo
para erradicar la pobreza.
88. Aunque la pobreza afecta a los hogares
en general, debido a la división del trabajo sobre la base
del género y las responsabilidades relativas al bienestar
familiar, las mujeres soportan una carga desproporcionada
al tratar de administrar el consumo y la producción del hogar
en condiciones de creciente escasez. La pobreza afecta de
manera especialmente aguda a las mujeres que viven en hogares
rurales.
89. La pobreza de la mujer está directamente
relacionada con la ausencia de oportunidades y autonomía económicas,
la falta de acceso a la educación, los servicios de apoyo
y los recursos económicos, incluidos el crédito, la propiedad
de la tierra y el derecho a herencia, y con su mínima participación
en el proceso de adopción de decisiones. La pobreza puede
asimismo empujar a las mujeres a situaciones en las que se
ven expuestas a la explotación sexual.
90. En demasiados países los sistemas
de bienestar social no toman suficientemente en consideración
las condiciones específicas de las mujeres que viven en la
pobreza y se observa una tendencia a la reducción de los servicios
prestados por dichos sistemas. El riesgo de caer en la pobreza
es mayor para las mujeres que para los hombres, especialmente
en la vejez, donde los sistemas de seguridad social se basan
en el principio de empleo remunerado continuo. En algunos
casos, las mujeres no satisfacen ese requisito debido a las
interrupciones en su trabajo provocadas por la desigual distribución
del trabajo remunerado y no remunerado. Además, las mujeres
de más edad deben hacer frente a mayores obstáculos para volver
a incorporarse en el mercado de trabajo.
91. En muchos países desarrollados,
donde el nivel de educación general y formación profesional
de las mujeres y los hombres son similares y donde se dispone
de sistemas de protección contra la discriminación, las transformaciones
económicas del último decenio han producido en algunos sectores
un marcado aumento del desempleo femenino o de la precariedad
de su empleo, con el consiguiente aumento de la proporción
de mujeres entre los pobres. En los países con un nivel elevado
de matrícula escolar entre las jóvenes, las que abandonan
más temprano el sistema escolar sin obtener algún tipo de
preparación constituyen uno de los sectores más vulnerables
en el mercado de trabajo.
92. En los países con economías en transición
y en otros países que están sufriendo transformaciones políticas,
económicas y sociales fundamentales, esas transformaciones
frecuentemente han ocasionado una reducción de los ingresos
de las mujeres o las han privado de sus ingresos.
93. Particularmente en los países en
desarrollo, se debería aumentar la capacidad productiva de
la mujer mediante el acceso al capital, los recursos, el crédito,
las tierras, la tecnología, la información, la asistencia
técnica y la capacitación a fin de aumentar sus ingresos y
mejorar la nutrición, la educación, la atención de la salud
y su situación en el hogar. La liberación del potencial productivo
de la mujer es esencial para interrumpir el ciclo de pobreza
a fin de que la mujer pueda compartir plenamente los beneficios
del desarrollo y disfrutar del producto de su propio trabajo.
94. El desarrollo sostenible y el crecimiento
económico a la vez sostenido y sostenible sólo pueden alcanzarse
mejorando la condición económica, social, política, jurídica
y cultural de la mujer. Para alcanzar un desarrollo sostenible,
es fundamental un desarrollo social equitativo que reconozca
la necesidad de dar a los pobres, en particular a las mujeres,
la posibilidad de utilizar los recursos ambientales de manera
sostenible.
95. El éxito de las políticas y de las
medidas destinadas a respaldar o reforzar la promoción de
la igualdad de género y la mejora de la condición de la mujer
debe basarse en la integración de una perspectiva de género
en las políticas generales relacionadas con todas las esferas
de la sociedad, así como en la aplicación de medidas positivas
con ayuda institucional y financiera adecuada en todos los
niveles.
Objetivo estratégico A.1.: Revisar,
adoptar y mantener políticas macroeconómicas y estrategias
de desarrollo que tengan en cuenta las necesidades de las
mujeres y apoyen sus esfuerzos por superar la pobreza
Medidas que han de adoptarse
96. Medidas que han de adoptar los gobiernos:
a) Revisar y modificar, con la participación
plena e igualitaria de la mujer, las políticas macroeconómicas
y sociales con miras a alcanzar los objetivos de la Plataforma
de Acción;
b) Analizar, desde una perspectiva de
género, las políticas y los programas, incluidos los relativos
a la estabilidad macroeconómica, el ajuste estructural, los
problemas de la deuda externa, la tributación, las inversiones,
el empleo, los mercados y todos los sectores pertinentes de
la economía, en relación con sus efectos en la pobreza, en
la desigualdad y, particularmente en la mujer; evaluar las
repercusiones de esas políticas y programas en el bienestar
y las condiciones de vida de la familia y ajustar éstos, según
convenga, para fomentar una distribución más equitativa de
los bienes de producción, el patrimonio, las oportunidades,
los ingresos y los servicios;
c) Formular y aplicar políticas macroeconómicas
y sectoriales racionales y estables, elaboradas y supervisadas
con la participación plena e igualitaria de la mujer, que
fomenten un crecimiento económico sostenido de amplia base,
que aborden las causas estructurales de la pobreza y que estén
orientadas hacia la erradicación de la pobreza y la reducción
de la desigualdad basada en el género, en el marco general
del logro de un desarrollo sostenido centrado en la población;
d) Reestructurar y dirigir la asignación
del gasto público con miras a aumentar las oportunidades económicas
para la mujer y promover el acceso igualitario de la mujer
a los recursos productivos, y atender las necesidades sociales,
educativas y de salud básicas de la mujer, en particular de
las que viven en la pobreza;
e) Desarrollar los sectores agrícola
y pesquero, cuando y donde sea menester, a fin de asegurar,
según proceda, la seguridad alimentaria del hogar y nacional
y la autosuficiencia alimentaria, mediante la asignación de
los recursos financieros, técnicos y humanos necesarios;
f) Formular políticas y programas para
promover la distribución equitativa de los alimentos en el
hogar;
g) Proporcionar redes de seguridad apropiadas
y fortalecer los sistemas de apoyo del Estado y los basados
en la comunidad como parte integrante de la política social,
a fin de que las mujeres que viven en la pobreza puedan hacer
frente a entornos económicos adversos y mantener sus medios
de vida, sus bienes y sus ingresos en tiempos de crisis;
h) Generar políticas económicas que
tengan un efecto positivo en el empleo y los ingresos de las
trabajadoras, tanto en el sector estructurado como en el sector
no estructurado, y adoptar medidas concretas para abordar
el desempleo de las mujeres, en particular su desempleo a
largo plazo;
i) Formular y aplicar, cuando proceda,
políticas concretas económicas, sociales, agrícolas y de otra
índole, en apoyo de los hogares encabezados por mujeres;
j) Elaborar y ejecutar programas contra
la pobreza, incluidos programas de empleo, que mejoren el
acceso de las mujeres que viven en la pobreza a los alimentos,
incluso mediante la utilización de mecanismos adecuados de
fijación de precios y de distribución;
k) Velar por la plena realización de
los derechos humanos de todas las mujeres migrantes, incluidas
las trabajadoras migrantes, y su protección contra la violencia
y la explotación. Instituir medidas para mejorar la situación
de las migrantes documentadas, incluidas las trabajadoras
migrantes, y facilitar su empleo productivo mediante un mayor
reconocimiento de sus aptitudes, su educación en el extranjero
y sus credenciales, y facilitar también su plena integración
en la fuerza de trabajo;
l) Introducir medidas para integrar
o reintegrar a las mujeres que viven en la pobreza y a las
mujeres socialmente marginadas en el empleo productivo y en
el entorno económico predominante, y asegurar el acceso pleno
de las mujeres internamente desplazadas a las oportunidades
económicas, así como el reconocimiento de las calificaciones
y aptitudes de las mujeres inmigrantes y refugiadas;
m) Facilitar a las mujeres viviendas
a precios razonables y el acceso a las tierras, mediante,
entre otras cosas, la eliminación de todos los obstáculos
que impiden ese acceso, con especial hincapié en la atención
de las necesidades de las mujeres, en particular de las que
viven en la pobreza y las jefas de familia;
n) Formular y aplicar políticas y programas
que proporcionen a las agricultoras y pescadoras (incluidas
las agricultoras y productoras de subsistencia, especialmente
en las zonas rurales) mejor acceso a servicios financieros,
técnicos, de extensión y de comercialización; proporcionar
control de las tierras y acceso a ellas e infraestructura
y tecnología apropiadas a fin de elevar los ingresos de la
mujer y promover la seguridad alimentaria en el hogar, sobre
todo en las zonas rurales, y, donde proceda, alentar la creación
de cooperativas de mercado pertenecientes a los productores;
o) Crear sistemas de seguridad social
donde no existan, o revisarlos, con miras a situar a la mujer
en pie de igualdad con el hombre en todas las etapas de su
vida;
p) Asegurar el acceso a servicios jurídicos
gratuitos o de bajo costo, incluida la capacitación jurídica
básica destinada especialmente a las mujeres que viven en
la pobreza;
q) Adoptar medidas especiales para promover
y fortalecer políticas y programas para las mujeres indígenas
que permitan su plena participación y en los que se respete
su diversidad cultural, de manera que tengan oportunidad y
posibilidades de elección en los procesos de desarrollo a
fin de erradicar la pobreza que las afecta.
97. Medidas que han de adoptar las instituciones
financieras y de desarrollo multilaterales, incluidos el Banco
Mundial, el Fondo Monetario Internacional y las instituciones
de desarrollo regionales, y medidas que han de adoptarse mediante
la cooperación bilateral para el desarrollo:
a) De conformidad con los compromisos
contraídos en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, tratar
de movilizar recursos financieros nuevos y adicionales que
sean a la vez suficientes y previsibles y hacerlo de modo
tal que maximice la disponibilidad de esos recursos y aproveche
todas las fuentes y mecanismos de financiación disponibles
con miras a contribuir al logro del objetivo de erradicar
la pobreza y beneficiar a las mujeres que viven en la pobreza;
b) Fortalecer la capacidad analítica
a fin de consolidar de manera más sistemática las cuestiones
referentes a las perspectivas de género e integrarlas
en el diseño y la ejecución de programas de concesión de préstamos,
incluidos los programas de ajuste estructural y de recuperación
económica;
c) Encontrar soluciones eficaces, orientadas
al desarrollo y duraderas para los problemas de la deuda externa
a fin de ayudar a los países a financiar programas y proyectos
dirigidos al desarrollo, incluido el adelanto de la mujer,
entre otras cosas, mediante el cumplimiento inmediato de las
condiciones de la deuda, convenidas en el Club de París en
diciembre de 1994, que comprendían la reducción de la deuda,
incluso la cancelación u otras medidas de alivio de la carga
de la deuda, y desarrollar técnicas de conversión de la deuda
aplicadas a programas y proyectos de desarrollo social, de
conformidad con las prioridades de la Plataforma de acción;
d) Invitar a las instituciones financieras
internacionales a estudiar nuevas formas de prestar asistencia
a los países de bajos ingresos a los que corresponda una proporción
elevada de la deuda multilateral, con miras a aliviar la carga
de su deuda;
e) Velar por que en la elaboración de
los programas de ajuste estructural se procure reducir al
mínimo sus efectos negativos sobre los grupos y comunidades
vulnerables y menos favorecidos, así como asegurar sus efectos
positivos sobre tales grupos y comunidades evitando que queden
marginados en las actividades económicas y sociales e ideando
medidas encaminadas a darles control sobre los recursos económicos
y las actividades económicas y sociales, así como acceso a
éstos; y se adopten medidas para reducir la desigualdad y
la disparidad económicas;
f) Examinar la repercusión de los programas
de ajuste estructural sobre el desarrollo social mediante
evaluaciones de su efecto social y otros métodos pertinentes
que tengan en cuenta los aspectos basados en el género, con
miras a elaborar políticas para reducir sus efectos negativos
y mejorar los positivos, asegurando que no recaiga sobre la
mujer una parte desproporcionada del costo de la transición;
complementar los préstamos para el ajuste con un aumento de
los préstamos para el desarrollo social;
g) Crear un clima propicio para que
las mujeres tengan acceso a medios permanentes de ganarse
la vida.
98. Medidas que han de adoptar las organizaciones
no gubernamentales nacionales e internacionales y los grupos
de mujeres:
a) Movilizar a todas las partes interesadas
en el proceso de desarrollo, incluidas las instituciones académicas,
las organizaciones no gubernamentales y los grupos de base
comunitaria y de mujeres, para mejorar la eficacia de los
programas de lucha contra la pobreza dirigidos a los grupos
de mujeres más pobres y desfavorecidos, como las mujeres indígenas
y de las zonas rurales, las mujeres jefas de familia, las
jóvenes y las ancianas, y las migrantes y discapacitadas,
reconociendo que el desarrollo social es una responsabilidad
primordial de los gobiernos;
b) Participar en actividades de la promoción
y en el establecimiento de mecanismos de supervisión, según
proceda, y en otras actividades encaminadas a velar por la
aplicación de las recomendaciones sobre la erradicación de
la pobreza formuladas en la Plataforma de Acción y encaminadas
a que los sectores estatal y privado asuman su responsabilidad
y actúen con transparencia;
c) Incluir en sus actividades a mujeres
con necesidades diversas y reconocer la participación cada
vez mayor de las organizaciones de jóvenes como asociadas
eficaces en los programas de desarrollo;
d) Formular, en cooperación con los
sectores oficial y privado, una estrategia nacional amplia
de mejoramiento de los servicios de salud, educación y sociales,
para que las niñas y las mujeres de todas las edades que viven
en la pobreza tengan pleno acceso a ellos; procurar obtener
financiación para asegurar la inclusión de una perspectiva
de género en el acceso a los servicios, así como para ampliar
esos servicios de manera que lleguen a las zonas rurales y
remotas que no están dentro del ámbito de las organizaciones
gubernamentales;
e) Contribuir, en cooperación con los
gobiernos, los empleadores y otros asociados y partes interesadas
en cuestiones sociales, a la elaboración de políticas de enseñanza,
capacitación y readiestramiento a fin de asegurar que las
mujeres puedan adquirir una amplia gama de conocimientos para
satisfacer las nuevas exigencias;
f) Movilizarse para proteger el derecho
de la mujer al acceso pleno y equitativo a los recursos económicos,
incluido el derecho a la herencia, la posesión de tierras
y otras propiedades, el crédito, los recursos naturales y
las tecnologías apropiadas.
Objetivo estratégico A.2. Revisar
las leyes y las prácticas administrativas para asegurar a
la mujer igualdad de derechos y de acceso a los recursos económicos
Medidas que han de adoptarse
99. Medidas que han de adoptar los gobiernos:
a) Asegurar el acceso a servicios jurídicos
gratuitos o de bajo costo, incluida la capacitación jurídica
básica, especialmente para las mujeres que viven en la pobreza;
b) Emprender reformas legislativas y
administrativas para dar a la mujer acceso pleno y equitativo
a los recursos económicos, incluido el derecho a la herencia
y la posesión de tierras y otras propiedades, el crédito,
los recursos naturales y las tecnologías apropiadas;
c) Considerar la posibilidad de ratificar
el Convenio No. 169 de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT) como parte de los esfuerzos encaminados a promover y
proteger los derechos de las poblaciones indígenas.
Objetivo estratégico A.3. Dar a la
mujer acceso a mecanismos e instituciones de ahorro y crédito
Medidas que han de adoptarse
100. Medidas que han de adoptar los
gobiernos:
a) Mejorar el acceso de las mujeres
en situación desventajosa de las zonas rurales, remotas y
urbanas a servicios financieros, fortaleciendo los vínculos
entre los bancos y las organizaciones de préstamo intermediarias,
incluso mediante apoyo legislativo, capacitación para la mujer
y fortalecimiento de las instituciones intermediarias, con
miras a movilizar capital para esas instituciones y aumentar
la disponibilidad de créditos;
b) Alentar las vinculaciones entre las
instituciones financieras y las organizaciones no gubernamentales
y apoyar las prácticas innovadoras de concesión de préstamos,
incluidas las que integran los créditos con servicios y capacitación
para la mujer y proporcionan facilidades de crédito a las
mujeres de las zonas rurales.
101. Medidas que han de adoptar los
bancos comerciales, las instituciones financieras especializadas
y el sector privado al examinar sus políticas:
a) Emplear metodologías de ahorro y
crédito que tengan en cuenta a la mujer que vive en la pobreza
y adoptar métodos innovadores para reducir los costos de las
transacciones y redefinir los riesgos;
b) Abrir ventanillas especiales de préstamo
para las mujeres, incluidas las jóvenes, que no tienen acceso
a las fuentes tradicionales de garantías;
c) Simplificar las prácticas bancarias,
por ejemplo, reduciendo el monto del depósito mínimo y otras
condiciones para abrir cuentas bancarias;
d) Lograr la participación, y la aplicación
del régimen de propiedad conjunta cuando sea posible, de las
mujeres prestatarias en el proceso de adopción de decisiones
de las instituciones que proporcionan servicios de crédito
y financieros.
102. Medidas que han de adoptar las
organizaciones multilaterales y bilaterales de cooperación
para el desarrollo:
Apoyar, mediante el suministro de capital
y recursos, a las instituciones financieras que prestan servicios
a las mujeres de bajos ingresos a cargo de microempresas y
empresas de pequeña escala y productoras, tanto en el sector
estructurado como en el no estructurado.
103. Medidas que han de adoptar los
gobiernos y las instituciones financieras multilaterales,
según proceda:
Apoyar a las instituciones que cumplen
con las normas de rendimiento llegando a gran número de mujeres
y hombres de bajos ingresos mediante la capitalización, la
refinanciación y el apoyo al desarrollo institucional de maneras
que favorezcan la autosuficiencia.
104. Medidas que han de adoptar las
organizaciones internacionales:
Aumentar la financiación para los programas
y proyectos encaminados a fomentar las actividades empresariales
sostenibles y productivas de generación de ingresos entre
las mujeres en situación desventajosa y las que viven en la
pobreza.
Objetivo estratégico A.4. Formular
metodologías basadas en el género y realizar investigaciones
para abordar el problema de la terminación de la pobreza
Medidas que han de adoptarse
105. Medidas que han de adoptar los
gobiernos, las organizaciones intergubernamentales, las instituciones
académicas y de investigación y el sector privado:
a) Elaborar medios teóricos y metodológicos
para incorporar perspectivas de género en todos los aspectos
de la formulación de políticas económicas, incluso la planificación
y los programas de ajuste estructural;
b) Aplicar esos métodos para analizar
los efectos desde el punto de vista del género de todas las
políticas y programas, incluso los programas de ajuste estructural,
y difundir los resultados de la investigación.
106. Medidas que han de adoptar las
organizaciones nacionales e internacionales de estadística:
a) Reunir datos desglosados por sexo
y por edad sobre la pobreza y todos los aspectos de la actividad
económica y elaborar indicadores estadísticos cuantitativos
y cualitativos para facilitar la evaluación del rendimiento
económico desde una perspectiva de género;
b) Elaborar medios estadísticos apropiados
para reconocer y hacer visible en toda su extensión el trabajo
de la mujer y todas sus contribuciones a la economía nacional,
incluso en el sector no remunerado y en el hogar, y examinar
la relación entre el trabajo no remunerado de la mujer y la
incidencia de la pobreza y la vulnerabilidad de las mujeres
a ella.
|