Departamento de Geografia - Universidade Estadual de Maringá

 
Volume 5 Número 1 Jan/Fev/Mar 2001
ISSN 1415-0646 

TÍTULO LA DIMENSIÓN AMBIENTAL EN LAS POLÍTICAS COMUNITARIAS DE COOPERACIÓN AL DESARROLLO.
AUTORES Ana Maria Sánchez-Ulloa Pérez; Oscar Germán Castro Caicedo 
ATIVIDADE Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente. E-mail: anna_ulloa@wanadoo.es

Resumo:En la última década, hemos asistido a la proliferación de numerosos programas de cooperación internacional al desarrollo. La experiencia confirma que no todos estos programas de cooperación han cumplido las expectativas planeadas. En este sentido, una cooperación realmente eficaz y efectiva, no solo debe partir de la integración equilibrada de la dimensión social y económica, sino que deber tener muy en cuenta la componente medioambiental.

Palabras claves: Desarrollo sostenible, medio ambiente, cooperación al desarrollo, América Latina, Unión Europea, factores socio-económicos.


Introducción

Una cooperación realmente eficaz y efectiva, no solo debe partir de la integración equilibrada de la dimensión social y económica, sino que deber tener muy en cuenta la componente medioambiental. En este escenario, surgen nuevas voces en el ámbito internacional a favor de la integración del medio ambiente en las políticas de cooperación al desarrollo.

En este contexto, este trabajo pretende ofrecer una visión general del proceso de integración de la dimensión ambiental en la agenda comunitaria de cooperación al desarrollo. En primer lugar, trataremos brevemente la vinculación existente entre la sostenibilidad ambiental y los aspectos sociales y económicos, para continuar con las primeras iniciativas de integración de la variable medioambiental en las políticas de cooperación a nivel internacional y comunitario, para terminar exponiendo las últimas tendencias de la Unión Europea en este campo.

La relación entre la sostenibilidad ambiental y los factores sociales y económicos en la cooperación al desarrollo

La integración de los aspectos ambientales, junto con los sociales y económicos, en las políticas de cooperación al desarrollo es necesaria dada la estrecha vinculación existente entre ellos; sin esta integración no se puede hablar de un auténtico desarrollo.

A modo de ejemplo, cabe señalar una serie de interacciones que deben ser tenidas en cuenta:

Medio ambiente-pobreza: la pobreza lleva al uso desmedido de los recursos naturales, obliga a los países a seguir usando tecnologías contaminantes, siendo fuente de degradación ambiental. Asimismo, un entorno degradado es fuente de pobreza. La mejora de las condiciones de vida de las poblaciones deprimidas puede ayudar a evitar conductas degradantes del entorno. Y viceversa, un entorno ambientalmente saludable es fuente de una mejor calidad de los recursos disponibles con su consiguiente reducción de la pobreza.

Servicios de Infraestructura-Medio ambiente: una falta de consideración de los aspectos ambientales en la planificación de las obras de infraestructura puede originar un impacto negativo sobre el medio y la salud, comprometiendo la viabilidad y sostenibilidad del proyecto de desarrollo en cuestión. La integración de las externalidades ambientales puede evitar una mayor degradación ambiental.

Género-Medio ambiente: el deterioro de los recursos naturales afecta particularmente a las mujeres, que con frecuencia mantienen a sus familias mediante su trabajo en el entorno local. La promoción del papel de la mujer y el fortalecimiento de su participación en la toma de decisiones sobre la gestión de los recursos supone una apuesta importante por el desarrollo de modelos de producción y consumo más sostenibles.

Agricultura-Medio ambiente: una explotación intensiva, basada en altos rendimientos a partir de la sobreutilización de insumos químicos conlleva a la degradación de los suelos y de su entorno. La promoción e investigación de métodos de producción agrícolas sostenibles en el tiempo se traduce en un beneficio palpable para el campo, así como para las personas que viven de él.

Educación-Medio ambiente: la falta de formación y sensibilidad ambiental acelera el proceso de degradación ambiental. Una mayor educación y conciencia medioambiental permite a la sociedad adoptar pautas de comportamiento respetuosas con su entorno.

Derecho-Medio ambiente: la carencia de una normativa adecuada en materia de medio ambiente en unos casos y la falta de control eficaz de su cumplimiento en otros, facilita los procesos de degradación ambiental. La promoción de la adopción de medidas y políticas en defensa del entorno constituye un componente necesario de un desarrollo sostenible.

Evolución

A mediados de los años ochenta empieza a emerger la agenda ambiental de los países en desarrollo, que ve en la pobreza y en el patrón de crecimiento basado en la sobreexplotación de los recursos, algunas de las principales causas del deterioro ambiental.

Las divergencias entre las agendas ambientales y de desarrollo de los países industrializados y la de los países en desarrollo se hacía patente en esta época, dadas las inquietudes conservacionistas de los "países ricos" sobre los bosques tropicales y las críticas de los países en desarrollo en relación con las elevadas emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, no es hasta 1986 que se alcanza un consenso cuando la Comisión Brundtland expone un nuevo concepto de desarrollo, el "desarrollo sostenible" como modelo que permite satisfacer las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras.

Este concepto introduce una novedosa visión integral de las interacciones entre medio ambiente y desarrollo, como concepto articulador de las preocupaciones ambientales del Norte y el Sur, y como propuesta de gestión global de unos problemas ambientales que no conocen fronteras nacionales y que, por ello, solo pueden ser enfrentados a través de la cooperación internacional.

Tras la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD) celebrada en Río de Janeiro en 1992, el desarrollo sostenible se convirtió en el paradigma del desarrollo de los años noventa. No obstante, el concepto de sostenibilidad apenas ha sido incorporado a los estilos de desarrollo dominantes, y existe un amplio debate internacional sobre las frecuentes contradicciones y conflictos existentes entre el crecimiento y la conservación de los recursos, siendo patente la falta de un compromiso serio a nivel político en la esfera internacional.

Estas cuestiones son especialmente relevantes para América Latina, una región que posee ecosistemas de gran valor desde el punto de vista de la biodiversidad y del equilibrio ecológico de todo el Planeta, y que al mismo tiempo ha experimentado un rápido proceso de destrucción y deterioro del medio ambiente asociado a un crecimiento económico rápido y desordenado.

La variable medioambiental en las Políticas Comunitarias de Cooperación

Las primeras iniciativas de integración de la variable medioambiental 1 en las políticas de cooperación al desarrollo surgen en el 1985 en el seno de la OCDE 2 . Las primeras acciones de dicha Organización en este sentido se remontan a la creación del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD), que entre sus funciones tiene la de comprometer a los Estados a promover el desarrollo económico prestando atención a los aspectos ambientales.

En el ámbito Comunitario, la Agenda de Cooperación al Desarrollo no ha permanecido ajena a la cuestión ambiental. De este modo, la incorporación del medio ambiente a las políticas de cooperación comunitarias se produce a mediados de los años ochenta. En 1987 se crea la línea presupuestaria "ecología en los países en desarrollo" aunque con una limitada dotación presupuestaria. Asimismo, en este periodo se generalizan las Evaluaciones de Impacto Ambiental (E.I.A.) en aquellos proyectos de cierta envergadura.

Entre los años 1976 y 1989, la cooperación económica al desarrollo de la Comunidad Europea con América Latina se daba como sigue 3: promoción comercial 33%; cooperación energética 21%; formación 16%; cooperación científica y tecnológica 16%, promoción industrial y de las inversiones 11%; apoyo a la integración regional 2% y finalmente medio ambiente 1%. Entre 1990 y 1997 ha llegado a ser del orden del 5.5% del total, muy lejos, del 10% previsto en las "Orientaciones" de la Comisión de 1990 en las cuales se pretendía hacer del medio ambiente un "eje transversal" de la cooperación 4.

En la actualidad, la Unión Europea destina del orden del 10% de los recursos para proyectos con un objetivo prioritariamente ambiental.

Un momento clave de toda esta evolución lo constituye la Reunión Institucionalizada Comunidad Europea-Grupo de Río (Santiago de Chile, 1992) en la que se declaró necesaria una consideración integral entre la protección del medio ambiente y las necesidades económicas y sociales de los países en desarrollo. La Cumbre de Río ha supuesto uno de los mayores estímulos para que los países desarrollados integren en sus políticas de cooperación los vínculos existentes entre desarrollo y medio ambiente.

En este sentido, el Consejo de la CEE y los Estados miembros adoptaron el 15 de julio de 1996 una Resolución relativa a la evaluación medioambiental en los proyectos de cooperación al desarrollo.

En 1997, el Consejo adoptó el Reglamento nº. 722/97/CE 5, de 22 de abril, relativo a acciones realizadas en los países en desarrollo en el ámbito del medio ambiente desde una perspectiva del desarrollo sostenible. Este Reglamento se encargaba de definir el marco de ayuda comunitaria destinada a permitir a los países en desarrollo integrar la dimensión ambiental en su proceso de desarrollo.

Posteriormente, en 1998 el Parlamento Europeo y el Consejo adoptaron la Decisión nº. 2179/98/CE 6, relativa a la revisión del programa comunitario de política y actuación en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible "Hacia un desarrollo sostenible", que invitaba a reforzar el papel de la Comunidad en la cooperación internacional en materia de medio ambiente y de desarrollo sostenible; la estrategia básica consiste en conseguir la plena integración de la dimensión ambiental en todas las políticas comunitarias, incluida la política de desarrollo.

Situación actual

Como fruto de esta estrategia, en los últimos tiempos la Unión Europea ha adoptado distintas iniciativas para la integración de la dimensión ambiental en su política de cooperación con los países en desarrollo, entre las que cabe destacar las siguientes 7:

La introducción de nuevos enfoques que potencien la consideración de los aspectos ambientales a lo largo de todo el ciclo de los proyectos, poniendo cada vez mayor énfasis en la información sobre su sostenibilidad ambiental.

La elaboración de distintos manuales de medio ambiente 8, que tiene como objetivo guiar a los responsables de la toma de decisiones de la Comisión y de los países beneficiarios sobre la forma de integrar los aspectos medioambientales en cada fase del ciclo de los proyectos.

La elaboración y distribución de unas directrices medioambientales que tienen como objetivo prioritario reforzar las capacidades medioambientales, humanas, tecnológicas e institucionales de los países receptores de Ayuda Oficial al Desarrollo en el sector público y en el privado, incluidas las ONGD.

Complementariamente se han elaborado y difundido sinopsis medioambientales entre un elevado numero de países receptores de ayuda, para ayudar a la planificación ambiental a nivel nacional.

Recientemente, el Consejo Europeo ha aprobado una Posición Común 9 con vistas a la adopción del Reglamento sobre las medidas destinadas a favorecer la plena integración de la dimensión ambiental en el proceso de desarrollo de los países en desarrollo. Este futuro Reglamento, sustituirá al arriba citado Reglamento nº. 722/97/CE en vigor hasta el 31 de diciembre de 1999.

La Posición Común aboga por una plena integración de la variable medioambiental en la política comunitaria de cooperación al desarrollo, disponiéndolo así en su primer artículo:

"(1.1) La Comunidad apoyará a los países en desarrollo en sus esfuerzos por integrar la dimensión ambiental en el proceso de desarrollo. A tal fin, la Comunidad proporcionará ayuda financiera y los conocimientos técnicos apropiados para elaborar y proponer la aplicación de las políticas, estrategias, instrumentos y tecnologías destinados a conseguir un desarrollo sostenible."

En este mismo sentido, el artículo 2 de este documento pone de manifiesto la estrecha relación entre aspectos socio-económicos como la calidad de vida y el bienestar social y el medio ambiente.

Conclusiones

El medio ambiente ha suscitado mucho interés en los últimos años, advirtiéndose una creciente importancia y voluntad política, que ha hecho de él uno de los temas prioritarios en las Agendas de Cooperación Internacional al Desarrollo. No obstante, todavía son pocas las experiencias de coordinación de esfuerzos entre donantes europeos y en los foros internacionales, lo que sería fundamental para lograr un impacto más importante en esta área.

La integración del desarrollo sostenible en las políticas comunitarias de cooperación al desarrollo ha tenido una importante consolidación a partir de la Cumbre de Río (1992), avanzándose en la integración de los aspectos ecológicos y el medio ambiente con la dimensión social y económica del desarrollo. Sin embargo, la experiencia parece confirmar que esta integración está condicionada a las capacidades técnicas disponibles así como las sensibilidades tanto del país cooperante como del receptor de la ayuda.

Como última conclusión, cabe decir que no se puede ni debe reducir el desarrollo a un único aspecto técnico o económico, sino que es necesario considerarlo como un fenómeno global que integra tanto los aspectos sociopolíticos, económicos, antropológicos y ambientales, y es solo en este camino que debe avanzar la Cooperación Internacional al Desarrollo.

NOTAS:

1.- 1985, Council Recomendation on Environmental Assessment of Development Assistance Projects and Programmes OCDE, París. En http:\\www.ocde.org <consultado 22-04-00>.

2.- OCDE: Organización de Cooperación y Desarrollo Económico.

3.- Comisión de las Comunidades Europeas, 1991. El diálogo Europa América Latina Asia. La cooperación financiera y técnica 1976-1989. 96 p.

4.- Parlamento Europeo, 1997. 25 años de Cooperación Interparlamentaria entre la Unión Europea y América latina.

5.- DO L 108 de 25.4.1997, p.1

6.- DO L 275 de 10.10.1998, p.5.

7.- Ministerio de Asuntos Exteriores, 1999. Estrategia para la Cooperación Española. 452 p.

8.- Así por ejemplo: Environmental Manual "Environmental procedures and metothology governing Lome IV development co-operation projects". June 1993. Directorate-General for development. Commission of the European Communities.

9.- Posición Común CE nº.13/2000. Aprobada por el Consejo el 16 de diciembre de 1999. DOCE 64 de 6.3.2000 p.47. En: http://www.europa.eu.int/eur-lex/es/oj/2000/c_06420000306es.html <consultado 21-04-00>.

Bibliografía

Alonso, J.A. (1997). El sistema de cooperación internacional al desarrollo: consideraciones críticas. Ed. Sistema. Nº. 138. Madrid.

Freres, C. (1997). La Cooperación al desarrollo bilateral de la UE con América Latina. Ed. Síntesis. (1998) La Cooperación de las sociedades civiles de la Unión Europea con América Latina. Asociación de Investigación y Especialización sobre temas Iberoamericanos. 485 p.

Hobbelik, H; Hurtado, M.E.; Martínez Alier, J; Sugrañes; A.; Sutcliffe B. (1992). Pobreza, Desarrollo y Medio Ambiente. Colección Intermón. Deriva Editorial.

Ministry of Foreing Affairs. (1998). Finland´s Policy on Relations with Developing Countries. En: http://www.global.finland.fi <consultado 4.2.99>

OCDE. (1997). Shaping the 21st Century. The Contribution of Development Co-operation. París. En: http://www.oecd.org//dac/htm/stc.htm <consultado 20-04-00>.

Parlamento Europeo. (1999). 25 años de cooperación interparlamentaria entre la Unión Europea y América Latina. Dirección General de Estudios. Serie Política - POLI 107.