|
Promoción y participación en el programa...
| ||
| REGRESAR INDICE | ||
|
Promoción y participación en el programa huertos familiares de traspatio en el Estado de Tlaxcala, México y su impacto en el desarrollo rural | ||
|
María Isabel Castillo Ramos Adelina Espejel Rodríguez Rafael Márquez Romero | ||
|
Resumen El artículo tiene como propósito evaluar el impacto socioeconómico que el programa "Huertos Familiares de Traspatio" ha logrado en el estado de Tlaxcala. Este es un programa que, con un claro enfoque de desarrollo de género, busca promover la autosuficiencia familiar y la generación de excedentes en la producción de verduras. A este respecto, en el artículo se evaluará la promoción, capacitación, participación e impacto (eficiencia, eficacia y trascendencia) del programa para el fomento del desarrollo rural. Los autores así mismo argumentan que la planificación para el desarrollo no ha logrado establecer la importancia de la contribución de las mujeres. Es por ello que se requiere de una nueva concepción que identifique y contribuya a resolver los problemas derivados de las actividades productivas, reproductoras y sociales de la población femenina y así puedan ser incorporadas más eficientemente en este proceso de desarrollo.
Abstract This article is intended to assess the socio-economic effect achieved by the "Family Backyard Gardens" in the State of Tlaxcala. This program, which focuses on the gender development approach, is intended to promote families self-sufficiency and the generation of surplus in the vegetable production. On the same subject, the promotion, training, participation, and effects (efficiency, effectiveness, and significance) of this program will be evaluated within the framework of rural development. The authors also establish that the former planning has not been successful at incorporating women´s contribution to the program at all. Consequently, it is necessary to establish a new approach to identify the particular problems of women in their productive, reproductive and social activities so they can be solved, therefore the systematical incorporation of women into the development process can be effectively done. | ||
|
Introducción | ||
|
La Subsecretaría de Desarrollo Rural de la Secretaría de Ganadería y Desarrollo Rural (SAGAR), creó en marzo de 1996 el Programa Mujeres en el Desarrollo Rural (MDR) que integra en sus programas estratégicos aquéllos relacionados con la capacitación, extensión y equipamiento rural. Este último comprende más de ochenta paquetes tecnológicos con subsidios para fomento de actividades agropecuarias, entre las que se encuentra el "Programa de huertos familiares de traspatio" que tiene | ||
|
Ma. Isabel C. Ramos, Adelina E. Rodríguez y Rafael M. Romero
| ||
|
como finalidad promover la autosuficiencia familiar de la producción de verduras y generar excedentes (SAGAR, 1997). Estos programas, con un enfoque de desarrollo de género, reconocen la importancia de las mujeres en el rol reproductivo de la familia rural y su aportación creciente en las labores productivas agropecuarias y de servicios para el desarrollo de las zonas rurales. Es así como la Secretaría de Fomento Agropecuario del Gobierno del estado de Tlaxcala solicitó la elaboración de un proyecto de investigación, obteniendo financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología-Sistema Ignacio Zaragoza (CONACYT-SIZA) y del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), cuya finalidad es evaluar el impacto socioeconómico del Programa "Huertos Familiares de Traspatio" (HFT) en el estado de Tlaxcala, ejecutado en el periodo de octubre de 1997 a enero de 1998. Cabe mencionar que participaron 2196 mujeres del medio rural de 74 localidades de 28 municipios (cuadro 1). El presente trabajo tiene como objetivos dar a conocer resultados de la investigación, relacionados con la promoción, capacitación, participación en el Programa HFT y su impacto en el desarrollo rural. Metodología Para desarrollar la presente investigación se llevó a cabo trabajo de campo, el cual permitió realizar recorridos en las comunidades para rescatar las experiencias de 190 mujeres participantes en el programa HFT, resultado de una encuesta y observar directamente los huertos. Se revisaron documentos oficiales, mismos que permitieron identificar la información básica de la programación y ejecución del programa. Asimismo se realizó la revisión teórica sobre cuestiones de género y familia, también la validación, captura, procesamiento e interpretación de la información. Para el presente trabajo se harán referencias solamente a aquellos datos que permitan desarrollar los objetivos planteados. Antecedentes El Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 plasma la intencionalidad gubernamental sobre la política de desarrollo social y tiene como objetivo propiciar la igualdad de oportunidades y de condiciones que aseguren a la población el disfrute de los derechos individuales y sociales, elevar los niveles de bienestar y la calidad de vida de los mexicanos, y, de
| ||
|
Promoción y participación en el programa...
| ||
|
manera prioritaria, disminuir la pobreza y la exclusión social (Plan Nacional, 1995). La política de población reclama un enfoque integral inserto en las prioridades de desarrollo social que favorezca la igualdad entre los miembros de la familia, especialmente en cuestiones de género; propiciar oportunidades de empleo productivo e impulsar la condición de la mujer. Acciones dirigidas a fortalecer el desarrollo integral de la familia y orientadas a ampliar las oportunidades de educación y participación de las mujeres en la actividad económica. | ||
|
Cuadro 1. Municipios y localidades donde se aplicó el programa. | ||
|
Municipios Localidades | ||
|
1.- Altzayanca Loma de Jonguito, Nexnopala, Concepción de Hidalgo, Santa Maria Las Cuevas, Barrio de Santiago, Altzayanca, Santa Cruz Pocitos, Felipe Carrillo Puerto, Ranchería Pocitos.. 2.- Apizaco Apizaco 3.- Antonio Carbajal Belen de Atzitzimititlan, San Matias Tepetomatitlan 4.- Ayometla Ayometla 5.- Benito Juárez Benito Juárez 6.- Cuapiaxtla Ignacio Allende, Manuel Avila Camacho, San Rafael Tepatlaxco, Cuapiaxtla 7.- El Carmen Tequexquitla El Carmen Tequexquitla 8.- Huamantla Francisco Villa Tecoac, Barrio de Sna Lucas, San José Xicohténcatl, El Carmen Xalpatlahuaya, Ranchería de Jesús, Barrio de San Miguel, San Francisco Yancuitlalpan,Huamantla, Barrio de San Francisquito. 9.- Hueyotlipan Santiago Tlalpan, Adolfo López Mateos, San Simeón Xipetzingo, Santa María Ixcotla. 10.-Ixtacuixtla San Antonio Tizostoc, Espíritu Santo. 11.-Juan Cuamatzi Olhuaca, San José Aztatla, San Miguel Xaltipa, San Bernardino Segunda Sección, Juan Cuamatzi. 12.-Mariano Arista Nanacamilpa, San Felipe Hidalgo. 13.-Nativitas Naticvitas, San Vicente Xiloxotitla, Santiago Michac, San Bernabe Capulac. 14.-San Cosme Xalostoc GuadalupeTexmola, San Pedro Tlacotepec, 15.-Sanctorum Francisco Villa. 16.-San José Teacalco Primera sección,segunda sección, tercera sección, cuarta sección, quinta sección,San José Teacalco 17.-Santa Ana Chiutempa San Rafael Tepatlaxco, Cuahuixmatlac,Chiautempan Texcacoac,San Pedro Tlalcoapan, Guadalupe Ixcotla 18.-Santa Polonia Teacalco Santa Polonia Teacalco 19.-Santa Cruz Tlaxcala Santa Cruz Tlaxcala 20.-Tlaltelulco Poxtla segunda sección, La Magdalena Tlaltelulco 21.-Tlaxcala San Lucas Chautelulpan, Tizatlan 22.-Tlaxco Casa Blanca 23.-Trinidad Sánchez Santos San Pedro Zitlaltepec 24.-Tetlanohcan Tetlanohcan 25.-Tetlatlahuca San Bartolomé Tenango 26.-Tocatlán Tocatlán 27.-Tzompantepec San Juan Quetzalcoapan, Barrio de Tzautla, San Andrés Ahuashuatepec 28.-Zacatelco Zacatelco
| ||
|
| ||
|
s/f. | ||
|
Ma. Isabel C. Ramos, Adelina E. Rodríguez y Rafael M. Romero
| |||
|
En el mismo Plan se menciona que para fortalecer a la familia y mejorar la condición de la mujer será necesario canalizar programas sociales integrales, dirigidos al conjunto de los miembros del hogar para obtener el mayor beneficio posible de los recursos disponibles. La formulación, coordinación y cumplimiento de las políticas que promueven la participación de la mujer en el desarrollo, reciben fuerte impulso a través del Programa Nacional de la Mujer (Plan Nacional, 1995). Por su parte, el Programa Sectorial Agrario considera de importancia el desarrollo agrario, ya que el trabajo jornalero y migratorio de las unidades familiares han originado el traspaso de las actividades agropecuarias hacia las mujeres, dando lugar a nuevos grupos sociales y organizaciones emergentes (Programa Sectorial Agrario: 1996). Lo cierto es que la planificación para el desarrollo no ha logrado establecer de manera integral la contribución de la mujer. Por lo tanto, se requiere de una nueva concepción del desarrollo, entendido como "un proceso mediante y durante el cual se mejora la calidad de vida de la sociedad" (Carrillo, 1987) que incorpore de manera sistemática a la mujer e identifique su problemática específica. Por tal motivo, el 8 de marzo de 1996, el presidente de la República, Ernesto Zedillo Ponce de León, presentó el Programa Nacional de la Mujer, Alianza para la Igualdad 1995-2000, con el fin de impulsar y profundizar la participación de la mujer en el proceso de desarrollo en igualdad de oportunidades con el varón. En este marco, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGAR), mediante la Subsecretaría de Desarrollo Rural, impulsa una política de atención a la mujer con perspectiva de género en el contexto de la Alianza para el Campo, mediante el programa denominado "Mujeres en el Desarrollo Rural" (MDR) que integra en sus programas estratégicos el de Capacitación y Extensión en el SINDER1 y el de Equipamiento Rural. Este último comprende más de 80 paquetes tecnológicos2 con subsidios para fomentar actividades agropecuarias y tienen la finalidad de promover una mejoría y autosuficiencia familiar, así como generar excedentes (SAGAR, 1997).
| |||
|
| |||
|
1 El SINDER es el Sistema Nacional de Extensionismo Rural que incorpora a técnicos al campo, con un radio de atención no mayor de 5 comunidades para cada uno de ellos. 2 Algunos son: módulos demostrativos, microempresas, huertos frutales y hortícolas, hidroponia, mecanización con tracción animal mixta, y canastas tecnológicas de agricultura sostenible, entre otros que aparecen en el Manual de operación de mujeres en el desarrollo rural. Anexo 1. Relación de apoyos en Equipamiento Rural, pp.25-43. | |||
|
Promoción y participación en el programa...
| |||
|
Estos programas con perspectiva de género, admiten la importancia de las mujeres en el rol reproductivo de la familia rural y su aportación creciente en las labores productivas agropecuarias y de servicios para el desarrollo de las zonas rurales. La misma SAGAR reconoce que la tercera parte de la agricultura nacional carece de rentabilidad y que 50 por ciento de los campesinos están sumidos en la pobreza extrema (El Financiero, 31 de marzo de 1995). También acepta que la apertura comercial promovida en los dos sexenios anteriores ha ocasionado una situación crítica de empobrecimiento y descapitalización en amplios sectores del campo mexicano (La Jornada, 29 de marzo de 1995). El papel desempeñado por las mujeres rurales en la creación de estrategias para enfrentar esta pobreza es protagónico y puede generar procesos de empobrecimiento femenino en ciertos casos, no así en otros, dada la magnitud de esta misma pobreza y los condicionantes de género que actúan para su reproducción. Género y desarrollo La década de las Naciones Unidas para la mujer (1975-1985) ha jugado un papel importante al publicar el rol muchas veces invisible de las mujeres en el desarrollo económico y social de las comunidades y países. Durante esta década se han dado cambios en el enfoque de académicos y de quienes diseñan las políticas, ya que han pasado de la preocupación por el rol de la mujer dentro de la familia a una comprensión de las complejidades del empleo de las mujeres. Quienes diseñan políticas han pasado de una orientación universal de los programas, encaminados al bienestar centrados en la familia, que asumían el rol de la maternidad como el rol más importante de la mujer en el proceso del desarrollo, a una variedad de enfoques que enfatizan el rol productivo de las mujeres; es decir, se han orientado al enfoque de las mujeres en el desarrollo (MED), adoptado por la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID). Esta Agencia tiene como fundamento que las mujeres son un recurso no utilizado que puede proporcionar una contribución económica al desarrollo y ha tenido una popularización de los proyectos de generación de ingresos para las mujeres.3 | |||
|
| |||
|
3 El término MED fue utilizado a comienzos de los años setenta por el comité de mujeres de la organización de la Sociedad para el Desarrollo Internacional de Washington D.C., una red de mujeres profesionales para el desarrollo, influida por el trabajo sobre el desarrollo en el Tercer | |||
|
Ma. Isabel C. Ramos, Adelina E. Rodríguez y Rafael M. Romero
| ||||
|
El enfoque en el género fue desarrollado originalmente por feministas preocupadas por la percepción de los problemas de las mujeres en términos de sus diferencias biológicas en relación con los hombres, que en términos de la relación social entre hombres y mujeres se presenta una relación en la cual las mujeres han estado sistemáticamente subordinadas. Los enfoques centrados en el género se preocupan por la construcción social de las relaciones; hombres y mujeres juegan roles diferentes en la sociedad, siendo sus diferencias de género construidas por determinantes ideológicos, históricos, religiosos, étnicos, económicos y culturales. Estos roles tienen similitudes y diferencias en distintas sociedades (Moser, 1996). Según la autora, citada anteriormente, a nivel internacional, gubernamental y no gubernamental, existe un aparente acuerdo con el enfoque de las mujeres y el desarrollo, a pesar de las siguientes limitaciones: a) la mayor parte de las autoridades responsables de la planificación se mantienen dominados por los hombres que carecen del enfoque de género en sus orientaciones; b) en escritos feministas se observa la importancia que le dan a las complejidades de las divisiones de género en contextos socioeconómicos específicos, más que mostrar cómo simplificarlas para desarrollar instrumentos metodológicos que permitan a los profesionales traducir la conciencia de género a la práctica. El trabajo de la mujer no sólo incluye el trabajo reproductivo, como son las responsabilidades de la maternidad y crianza de los hijos, necesario para garantizar el mantenimiento y reproducción de la fuerza laboral, sino también el trabajo productivo como generadora secundaria de ingresos, que en las áreas rurales generalmente es el trabajo agrícola y en las áreas urbanas la mujer trabaja con frecuencia en empresas del sector informal, ubicadas en el hogar (subcontratación o trabajo a destajo). Asimismo las mujeres se involucran en trabajos de gestión comunitaria basada en el abastecimiento de productos de consumo colectivo en materia de vivienda y servicios básicos como agua y salud, es decir, las mujeres son quienes deben asumir la responsabilidad de la distribución de los recursos para asegurar la supervivencia de su hogar.
| ||||
|
| ||||
|
Mundo de Ester Boserup y otras nuevas antropólogas (Boserup, 1970; Tinker, 1982; y Maguire, 1984). Por su parte la USAID, con su Oficina de mujeres en el Desarrollo, ha sido una de las defensoras más resueltas del enfoque MED. Junto con el Instituto Harvard de Desarrollo Internacional, ha desarrollado una metodología basada en estudios de caso para identificar cómo las mujeres han sido excluidas del desarrollo, sobre la base de que "a pesar de ser actores claves en el sistema económico, su descuido en los planes de desarrollo no ha permitido aprovechar una contribución potencialmente importante" (Overhalt et. al., 1984: 3). | ||||
|
Promoción y participación en el programa...
| |||
|
Es así como las mujeres desempeñan un triple rol (Moser, 1996), si no se reconoce el triple rol de las mujeres entonces se ignora que ellas, a diferencia de los hombres, están limitadas por la carga que significa mantener el equilibrio entre reproductoras, productoras y gestoras comunales. Esto es, el trabajo productivo se reconoce como tal, sin embargo el trabajo reproductivo y de gestión comunal, al considerarse como "naturales" y no productivos, no son valorizados. Esto significa que la mayor parte, si no es que todo el trabajo que realizan las mujeres, no es reconocido por sus comunidades ni por las políticas de desarrollo. Promoción, capacitación y participación en el programa: puntos a considerar La palabra programa evoca una acción en el futuro con un carácter aleatorio y revisable. Sin embargo, por lo general, se utiliza para designar una forma de intervención rígida y codificada. Los programas de desarrollo rural4 constituyen la práctica más generalizada de la ayuda. Permite la participación de tres sectores: el organismo financiero, los organismos públicos y la población a la que va dirigido el programa, la cual muchas veces es objeto más que sujeto. Droy (1996) menciona que para la pertinencia de los programas de desarrollo rural, se deben considerar los siguientes aspectos: a) la política del gobierno que tiene un papel esencial en su formulación y desarrollo, b) el espacio y el tiempo deben ser considerados dentro de los objetivos a alcanzar. Los objetivos más frecuentes son el aumento de la producción de un determinado cultivo, con lo que se esperarían mejoras sociales en la salud, la educación, en la satisfacción de necesidades básicas y mejoras en los niveles de empleo rural. El éxito de los programas de desarrollo rural depende en última instancia de los productores rurales. Por eso, analizar la situación de la mujer en este tipo de programas es fundamental, ya que las mujeres sufren presiones con relación a sus actividades productivas, reproductivas y de su papel social (triple papel). También en la elaboración de los programas deben tomarse en cuenta las dificultades ligadas a la procreación porque ciertas actividades interfieren con las actividades agrícolas y de comercialización. | |||
|
| |||
|
4 "El desarrollo rural es el resultado de una serie de transformaciones cuantitativas y cualitativas que se producen en el seno de la población rural cuyos efectos convergentes conducen a la elevación del nivel de vida de la población" (Condé, 1979). | |||
|
Ma. Isabel C. Ramos, Adelina E. Rodríguez y Rafael M. Romero
| |||
|
Otro aspecto a considerar es el que se refiere al trabajo doméstico, ya que esas labores absorben gran parte del tiempo. Por lo que todo cambio violento en el ritual de las tareas domésticas se percibe con desconfianza por parte de los hombres (Droy, 1996). Un aspecto importante dentro de la aplicación de programas gubernamentales para el desarrollo rural es la capacitación, entendida como un adiestramiento que permite dar mayor eficiencia a la participación del trabajador en el proceso productivo, ya que la capacitación en el medio rural ha heredado el instrumental metodológico de la educación tradicional y de la extensión agrícola. Considerando la necesidad de lograr el desarrollo en las comunidades rurales, la capacitación se vuelve un proceso de promoción de actitudes, habilidades, conocimientos y destrezas, que permiten a los individuos y a los grupos organizarse y dedicarse en forma preparada a las tareas de la producción y el desarrollo (SARH, 1987). Antes de la década de los setenta, los gobiernos y los organismos internacionales reconocieron durante más de veinte años que la capacitación de los productores rurales es un importante medio para lograr aumentos en la producción y productividad, siendo los aspectos elementales de las estrategias de desarrollo de la mayoría de los países en aquel entonces. Después de los setenta, los esfuerzos se centraron en alcanzar objetivos relacionados con la autosuficiencia alimentaria, con el incremento de la productividad, con los mínimos de bienestar de la población marginada y en impulsar la capacitación de técnicos y campesinos. Es así como los programas de desarrollo aparecen en México. Para realizar el presente trabajo, se recurre a la evaluación que permite identificar cómo fue la capacitación impartida por las instancias gubernamentales involucradas en la implementación del programa y la participación de las mujeres en el mismo. La SARH (1987) define la participación como una acción que puede darse de diferentes maneras: a) formar parte: pertenecer a un determinado grupo o agrupaciones, formar parte de organizaciones formales o informales; b) tener parte en: ser sujeto activo o pasivo; c) tomar parte: lo que indica acciones concertadas, coherentes y directas. En general, la participación se presenta en los procesos sociales, económicos y políticos.
| |||
|
Promoción y participación en el programa...
| ||
|
Los grados de participación de la población rural en las acciones de capacitación varían en función de los siguientes elementos: a) quién participa: representantes, organizadores, toda la población; b) acciones en las cuales se participa: diagnóstico, análisis, programación, ejecución, evaluación; c) nivel de participación en la toma de decisiones: formulación de objetivos, identificación de instrumentos de acción, diseño del plan. El punto de partida de la evaluación debe ser el análisis del contenido de la programación, el cual se confronta con los resultados de las actividades para determinar el grado de eficiencia, eficacia y trascendencia de las acciones realizadas. Por tal motivo, la eficiencia será medida entre la relación de los objetivos alcanzados y los recursos utilizados, la eficacia medirá el grado en que las acciones permitieron alcanzar los objetivos planteados y la trascendencia permitirá apreciar el impacto socioeconómico de los cambios en la realidad, producidos por las acciones realizadas dentro del programa (SARH, 1987). Para tal objetivo, se recurre a la información disponible en las Secretarías involucradas y a la proporcionada por las participantes. Se considera a la información como el elemento que permite la vinculación, interacción e integración de datos durante el desarrollo de la presente investigación. La misma fuente, citada anteriormente, considera que la información puede ser de tres tipos: a) información oficial descendente: este tipo de información nace en el nivel central y circula hasta el nivel de campo. Contiene los objetivos, criterios, lineamientos e instrucciones generales para la programación y realización de las acciones en los estados; b) la información oficial ascendente: es de carácter también oficial y circula de la misma manera que la anterior, pero en dirección contraria, ya que nace en las propias comunidades y llega hasta el nivel central. Contiene principalmente los avances, las necesidades, problemas y condiciones en las que se desarrollan los programas; c) información de apoyo: se refiere básicamente a los contenidos del programa y a sus aspectos metodológicos. Dicho de otra manera, es la información que ha de circular en una y otra dirección dentro del proceso de capacitación del personal a lo largo de la aplicación del programa. Estos puntos de referencia permiten exponer a continuación parte de los resultados obtenidos en la investigación y dar respuesta a los objetivos del presente trabajo. | ||
|
Ma. Isabel C. Ramos, Adelina E. Rodríguez y Rafael M. Romero
| |||
|
Principales hallazgos De acuerdo con la encuesta aplicada a 190 participantes en el Programa HFT de 60 localidades de 27 municipios,5 se obtuvieron los siguientes resultados: Los participantes son 173 mujeres (91 por ciento) y 17 hombres (9 por ciento), estos últimos se identifican en el grupo de la tercera edad. Las edades de los participantes se ubican entre los 40 y 44 años (15 por ciento), siguiendo en importancia los de la tercera edad entre los 65 años y más (14 por ciento) que recibieron los paquetes de semillas por medio de los sistemas DIF municipales. La edad mínima de las participantes se ubica entre los 15 y 19 años. La mayoría de las personas están casadas (74 por ciento), le siguen en importancia las viudas (9 por ciento) y solteras (8 por ciento), estas últimas son hijas de señoras que también recibieron su paquete de semillas. También se registraron mujeres cuyo estado civil es unión libre, separadas y abandonadas (9 por ciento). La escolaridad varía, quienes tienen primaria completa (31 por ciento), primaria incompleta (28 por ciento), secundaria completa (14 por ciento), las que no asistieron a la escuela (12 por ciento) y el resto de las participantes (15 por ciento) tienen los siguientes grados escolares: preescolar, secundaria incompleta, bachillerato incompleto, bachillerato completo y superior incompleto, 7 mujeres que representan 4 por ciento del total, tienen estudios superiores completos. La asistencia actual de los participantes a la escuela es mínima (2 por ciento). Con este marco general sobre las características de los entrevistados se inicia el análisis de la información oficial descendente disponible que permitió conocer los objetivos, criterios y lineamientos para la ejecución del programa en los estados, en este caso, Tlaxcala.6 La información
| |||
|
| |||
|
5 La información inicial proporcionada por la SEFOA comprende un universo de 2196 participantes de 74 localidades de 28 municipios, pero al realizar recorridos de campo y al aplicar la muestra se modificó la información debido a que no existían algunas mujeres en las localidades; en otros casos no se tenían los nombres de las participantes por localidad, sólo se disponía del número; en el caso de la localidad de Apizaco, municipio del mismo nombre, fue imposible tener referencias del participante por lo que se eliminó. 6 Ejecutivo Federal. Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 (1995). * Programa Sectorial Agrario, 1995-2000 (1996). * Instituto Nacional de Capacitación del Sector Agropecuario A.C. (1997). Sistema Nacional de Extensionismo Rural (SINDER) Programa de capacitación y extensión. Relación de técnicos y comunidades, 1997 INCA-Tlaxcala. * Programa de capacitación y extensión (1997). Carta descriptiva del curso "Producción de hortalizas de traspatio" INCA-Tlaxcala. * (1997) Ficha de taller comunitario INCA-Tlaxcala. * (1997) Lista de participantes INCA-Tlaxcala. | |||
|
Promoción y participación en el programa...
| |||
|
oficial ascendente a la que se tuvo acceso desde el comienzo del proyecto de investigación comprende la lista de municipios, localidades y nombres de los participantes inscritos en el programa; el contenido temático del curso de capacitación, número y nombre de los que la recibieron, así como las localidades y municipios a los que pertenecen. Por último el número y nombre de los técnicos que la impartieron. Para el presente trabajo, la información de apoyo comprende la comparación de la información documental, la obtenida de entrevistas proporcionadas por las diversas Secretarías involucradas en la promoción e implementación del programa HFT en el estado de Tlaxcala y la proporcionada por la encuesta aplicada. La promoción se realizó por medio de trípticos, folletos y de manera verbal por parte de los encargados del programa de alimentación de MDR en el estado: de la SEFOA (antes Agrotlax) a través de la Dirección técnica; de la SAGAR mediante la Subdelegación de Planeación a través de los DDR y de los CADER. Consistió en invitar a las mujeres, organizadas o independientes, de localidades rurales para participar. Los requisitos consistieron en la entrega de una solicitud por escrito, así como una copia de la credencial de elector, mismos que entregaron en los DDR y en la SEFOA. Con la necesidad de lograr el desarrollo de las comunidades rurales, la capacitación tiene como finalidad mejorar las tareas de la producción; por lo tanto, se consideró necesario conocer el contenido temático del curso de capacitación. Para tal objetivo se consultaron algunos documentos que permitieron apreciar los temas y contenidos que comprenden un instrumental metodológico de la educación tradicional y de la extensión agrícola, lo cual es viable para transmitir conocimientos. | |||
|
| |||
|
* Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) (1991) XI Censo General de Población y Vivienda, 1990 Aguascalientes, Ags. * Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) (1996) Conteo de Población y Vivienda, 1995 Aguascalientes, Ags. * Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGAR) (1997) Mujeres en el desarrollo rural. Manual de operación. Alianza para el campo Subsecretaría de Desarrollo Rural. * Programa "Mujeres en el desarrollo rural" Anexo técnico para grupos organizados de MDR. (1997) Subsecretaría de Desarrollo Rural. * Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGAR), Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA-México) (1998) Programa de generación y apoyo de experiencias innovadoras de financiamiento rural con perspectiva de género. Fondo de microfinanciamiento a Mujeres Rurales (FOMMUR). Manual operativo metodológico. SAGAR-IICA. * Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGAR), Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA-México) (1998) Mujeres en el Desarrollo Rural. Marco Conceptual y Operativo, 1999 (IICA-México). | |||
|
Ma. Isabel C. Ramos, Adelina E. Rodríguez y Rafael M. Romero
| |||
|
Según el Instituto de Capacitación Agrícola (INCA, 1997) la capacitación tiene como objetivo general producir hortalizas de autoconsumo durante todo el año en las comunidades involucradas en el programa y, entre los objetivos específicos, se encuentran dos. El primero se refiere al aprovechamiento óptimo de la luz y espacio para la producción intensiva de alimentos; y el segundo se propone incorporar a las mujeres a la actividad productiva mediante la producción intensiva de verduras. Sin embargo en el programa no se establece lo que se pretende o espera producir a corto, mediano o largo plazos. De la encuesta aplicada a 190 participantes, 175 son receptoras de semillas, de las cuales 103 recibieron curso de capacitación, es decir, 54.21 por ciento. La capacitación impartida por los técnicos SINDER es considerada como buena (73.79 por ciento) porque les permitió conocer el manejo de hortalizas y opinan que los temas de fertilización y el de manejo de hortalizas se deben conocer mejor, además de que la capacitación les permitió el manejo de otros cultivos. En cuanto a la duración de la capacitación, oficialmente se tenían programados cuatro días, pero según respuestas de los entrevistados, 58.25 por ciento mencionó que en un día recibieron el curso, el resto de los participantes en dos y cuatro días. La forma del técnico para impartir el curso es considerada como buena por 65 por ciento de los participantes, el resto la consideran como regular y del 54.21 por ciento que se capacitó, 92.12 por ciento fue recibida por los participantes inscritos. Se identificaron ciertas diferencias entre la información proporcionada por las Secretarías involucradas en la implementación del programa en cuanto al número y nombres de los participantes capacitados: El INCA-Rural registra en su lista de capacitación a 22 localidades y FIRCO reporta a 18 localidades atendidas por los técnicos SINDER. El mismo INCA informa que capacitó a 226 personas, de las cuales solamente 52 son participantes del Programa HFT según registros de SEFOA, es decir, que las 174 personas restantes reportadas por el INCA no aparecen en la lista de SEFOA. El proceso de implementación del programa según la SEFOA: se obtuvo el listado que es de 2196 participantes provenientes de 74 comunidades originarias de 28 municipios. La lista de participantes fue proporcionada por esta misma Secretaría. En la lista se identifica el nombre del participante, la localidad y el municipio al que pertenecen sin
| |||
|
Promoción y participación en el programa...
| ||
|
proporcionar el nombre de los que fungieron como enlaces entre las Secretarías y el resto de participantes. En algunos casos se registra solamente el número de los participantes por localidad. La misma SEFOA, la delegación de la SAGAR y los Distritos de Desarrollo Rural (DDR) recibieron las solicitudes de las mujeres interesadas en participar. Se invitó a los participantes a que asistieran a la capacitación, la cual se impartió en 22 comunidades de 6 municipios, que representan 29.7 por ciento del total de comunidades registradas y 21.4 por ciento de municipios, sin conocer el número real de las mujeres capacitadas por 4 técnicos SINDER, que se llevó a cabo en los DDR, en las comunidades y en la SEFOA. Sin embargo, el INCA informa que son 14 técnicos SINDER los encargados de proporcionar la capacitación, cada uno tiene a cargo 5 comunidades, dando un total de 70 comunidades capacitadas, mismas que no aparecen. También 10 médicos veterinarios zootecnistas y 4 ingenieros agrónomos (de los que no se obtuvieron referencias) con una duración de 12 horas, durante 4 días. La SEFOA comenta que el tiempo en el que se implementó el programa fue de octubre de 1997 a enero de 1998 y comprende la capacitación y entrega de paquetes que consistieron en lo siguiente: a 625 mujeres se les otorgaron 5 jornales (con un monto de $20.00 cada jornal dentro del programa de empleo emergente) por ser las primeras que recibieron capacitación. También se otorgaron despensas (dentro del programa mundial de alimentos) a 420 mujeres por instalar sus huertos. Las despensas consistieron en 16 kg. de maíz, 2.95 kg. de frijol y 2 litros de aceite. El resto de mujeres, es decir 1151, recibieron solamente el paquete de 9 semillas del PRONASE, que consistió en coliflor, cilantro, lechuga, betabel, zanahoria, espinaca, chile jalapeño, col blanca y rábano redondo. Cabe señalar también que el programa estaba dirigido a aquellas mujeres situadas en municipios como catalogados de alta marginación, pero, finalmente, se otorgaron a las primeras 2196 mujeres que solicitaron participar en este programa, sin importar el origen del municipio o la localidad. La misma SEFOA admite que la supervisión fue limitada, por lo tanto, se supervisaron los huertos de 420 mujeres que recibieron despensa, es decir, 30 por ciento de las mujeres recibieron solamente una visita. Asimismo reconoce que la entrega de semillas proporcionadas durante el ciclo otoño-invierno no fue óptima porque suponen que los participantes "no echaron a andar sus huertos" o "plantaron sus semillas cuando no correspondía". | ||
|
Ma. Isabel C. Ramos, Adelina E. Rodríguez y Rafael M. Romero
| ||
|
Para entregar las solicitudes de incorporación al Programa, la participación de las mujeres fue individual y en grupos comunitarios. Sin embargo, se pudo identificar que los representantes de los grupos mostraron una participación más activa que el resto, pues se encargaron de los trámites administrativos (invitar a las mujeres amas de casa de sus comunidades, llenar formatos de solicitud, juntar fotocopias de las credenciales de elector, llevar los requisitos a la secretaría correspondiente, recibir los paquetes, convocar a reunión para la capacitación y entregar la semillas al resto de los participantes). En la encuesta aplicada se preguntó por qué decidió participar en el programa, obteniendo las siguientes respuestas por orden de importancia: porque les parece interesante, porque mejora su dieta familiar y porque disminuye su gasto familiar al no comprar hortalizas. También se les preguntó si estarían dispuestas a continuar en el programa, 99 por ciento respondió que sí. Las labores del huerto requieren de la participación familiar por lo que se identificó que la beneficiaria y sus hijos participan en las labores del mismo, y, en ocasiones, la mujer es quien realiza las tareas del huerto, sobre todo cuando los hijos asisten a la escuela. El tiempo que le dedican al huerto es de una a dos horas diarias (por las dimensiones de los huertos, ya que oscilan entre los 10m2 y los 50m2), lo que significa que no les quita tiempo, a diferencia de las labores domésticas y del cuidado de los hijos que se prolongan hasta más de 12 horas, sin incluir las actividades comunitarias en las que se encuentren participando. También se les preguntó si mantenían su huerto a la fecha de aplicación del cuestionario (julio-agosto de 1999). Las respuestas no son alentadoras, ya que 60.57 por ciento no sigue sembrando su huerto. Pero si se toma en cuenta que fue el primer programa puesto en marcha y que realmente en las comunidades rurales no existe la tradición de sembrar hortalizas, entonces los resultados son aceptables. Cabe señalar que más del 60 por ciento de las 175 participantes que recibieron semillas desean que el programa continúe, pero que se les apoye con asesoría técnica para que mejoren sus resultados y se vean beneficiados en su dieta familiar, y así se disminuya su gasto. Consideraciones finales La participación es relativa. Por un lado, se encuentra una minoría que se ha organizado con anterioridad para trabajar en algunos proyectos
| ||
|
Promoción y participación en el programa...
| ||
|
productivos o para participar en otros programas gubernamentales y que consideran su participación como una alternativa para la autosuficiencia familiar e incluso como opción para generar excedentes. El otro grupo de participantes es poco dinámico, condicionan su participación en los programas a cambio de recibir ayuda en especie o monetaria, sin tener conciencia o estar convencidas del beneficio que pueden recibir al participar en este tipo de programas gubernamentales. Conforme con los objetivos del programa, éste debe estar asignado a comunidades rurales y evitar integrar a las cabeceras municipales, ya que el programa MDR en el que se inserta el de HFT, identifica el fenómeno creciente de la feminización de la agricultura y reconoce como recurso invaluable la capacidad productiva de la mujer con el propósito de mejorar las condiciones de vida de su familia y, por lo tanto, de la sociedad rural en su conjunto. Por lo tanto, las cabeceras municipales en las que se aplicó el programa, tienen una población mayor a 2500 habitantes, que según la clasificación del INEGI no son consideradas como rurales. Se detectaron algunas deficiencias en cuanto a la capacitación de los participantes específicamente en cuanto al tiempo y a la cobertura de la misma que les permitiera implementar el programa: por una parte la asistencia de los participantes a su capacitación fue de 54.21 por ciento (103 participantes); y por otra, la capacitación no se integró por actividades prácticas. En algunos casos se llegó a dar en auditorios, aprovechando reuniones proselitistas de algunos diputados, sobre todo en la región sur del estado. El programa no debe ser utilizado con fines políticos como sucedió en algunos casos porque resta la credibilidad y el compromiso de los participantes, además de que se pierden los objetivos para los que fue creado el programa HFT. Aunque el curso de capacitación incluyó temas relacionados con la importancia de las hortalizas en la dieta familiar, la capacitación debe poner énfasis en los diversos beneficios que trae consigo sembrar hortalizas, así como las diversas formas de prepararlas, con el fin de que sea atractiva la participación en el programa y, sobre todo, que comprueben el beneficio que trae consigo adoptarlas como una opción de producción y consumo. También fue necesaria la asesoría técnica durante el desarrollo del programa para resolver problemas en el transcurso del ciclo vegetativo de las plantas, así como la supervisión del mismo. | ||
|
Ma. Isabel C. Ramos, Adelina E. Rodríguez y Rafael M. Romero
| ||
|
No todos los participantes son mujeres, también se incluyen hombres, ya que las labores del huerto requieren del trabajo familiar o colectivo por dos motivos principales: integrar la fuerza de trabajo disponible de la familia y para crear conciencia de los beneficios que se obtienen de la colectividad. Pero es necesario aclarar que el programa es dirigido a la mujer del medio rural, por lo que se debe procurar dirigirlo a ellas. El programa debe contemplar dentro de sus objetivos y metas una evaluación global por parte de los participantes, así como de los encargados de la planeación, operación y ejecución del programa, también por parte de los técnicos encargados de la capacitación y asesoría. Antes de otorgar los insumos, como son las semillas, se debe realizar un diagnóstico previo por región en todo el estado para reducir los problemas de adaptación por diferentes factores que pueden limitar su desarrollo en el medio donde se siembra. El programa HFT, desde su marco teórico, metodológico y operativo, es coherente, el problema surge cuando se pone en marcha debido a que son escasos los recursos humanos que intervienen en la implementación, no se diga en la supervisión y seguimiento. Para la promoción se recurrió en gran medida a los enlaces (mujeres que están al frente de grupos comunitarios) que han participado en otros programas
| ||
|
Bibliografía | ||
|
Carrillo Huerta, Mario, 1987, El desarrollo económico de Puebla, 1981-1986, Asesoría y Consultoría Económica, A.C., Puebla, México. Condé J., M. J., Paraíso, 1979, Acercamiento integral al desarrollo rural, a la salud y a la educación, OCDE. Droy, Isabelle, 1996, "Mujeres y desarrollo rural", en Cuadernos Agrarios, Mujeres en el medio rural, año 6, número 13, enero-junio, México. El Financiero, 31 de marzo de 1995. Ejecutivo Federal, 1995, Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000, México. Ejecutivo Federal, 1996, Programa Sectorial Agrario 1995-2000, México. Instituto Nacional de Capacitación del sector Agropecuario (INCA) A.C. Tlaxcala, 1997, Sistema Nacional de Extensionismo Rural (SINDER), Programa de capacitación y extensión, relación de técnicos y comunidades. | ||
|
Promoción y participación en el programa...
| ||
|
Instituto Nacional de Capacitación del sector Agropecuario (INCA) A.C. Tlaxcala, 1997, Programa de capacitación y extensión, Carta descriptiva del curso "Producción de hortalizas de traspatio". Instituto Nacional de Capacitación del sector Agropecuario (INCA) A.C. Tlaxcala, 1997, Ficha de taller comunitario. Instituto Nacional de Capacitación del sector Agropecuario (INCA) A.C. Tlaxcala, 1997, Lista de participantes. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, 1991, XI Censo General de Población y Vivienda 1990, Aguascalientes, Aguascalientes. Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática, 1991, XI Censo General de Población y Vivienda 1995, Conteo de Población y Vivienda 1995, Aguascalientes, Aguascalientes. La Jornada, 29 de marzo de 1995. Moser, Caroline, 1996, "La planificación de género en el Tercer Mundo: enfrentando las necesidades prácticas y estratégicas de género" en La perspectiva de género. Guía para diseñar, poner en marcha, dar seguimiento y evaluar proyectos de investigación y acciones públicas y civiles, CONAPO, México. Overhalt et. al., 1984, La planificación de género en el Tercer Mundo: enfrentando las necesidades prácticas y estratégicas de género. Sarh, Inca rural, Pnud, Fao, 1987, Desarrollo rural y capacitación. Una propuesta metodológica alternativa, Proyecto de capacitación y organización para el desarrollo rural, documento I, tomo I, México. Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, 1997, Mujeres en el desarrollo rural, Manual de operación, Alianza para el campo, Subsecretaría de Desarrollo Rural. Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, 1997, Programa "Mujeres en el desarrollo rural", 1997, Anexo técnico para grupos organizados de MDR, Subsecretaría de Desarrollo Rural. Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, 1998, Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA México), Programa de generación y apoyo de experiencias innovadoras de financiamiento rural con perspectiva de género, Fondo de microfinanciamiento a mujeres rurales (FOMMUR), manual operativo metodológico, SAGAR-IICA. Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGAR), Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA-México), 1998, Mujeres en el desarrollo rural. Marco conceptual y operativo, 1999, (IICA-México).
| ||