|
1. SITUACIÓN DE LAS MUJERES
EN EL MERCADO DE TRABAJO.
En la Argentina, en las últimas
décadas se han producido profundas transformaciones estructurales
derivadas de un proceso de internacionalización de las relaciones
sociales y económicas.
Se observa un fuerte proceso
de expansión de la fuerza de trabajo femenina, la incorporación
de las mujeres al mercado de trabajo ha aumentado considerablemente
en las últimas décadas; y su presencia tiende a ser cada vez
más permanente, ya sea decisión personal o como resultado
de presiones económicas. La tasa de actividad de las mujeres,
presenta en el año 2001 valores que confirman este incremento.
En 1990 ( como promedio de las dos ondas anuales de la EPH
) se registró una tasa de 27.4 , y para el mes de mayo del
2001, la misma llegó a 33,2.
Pero ¿cómo se da la incorporación
de las mujeres al mercado de trabajo?
Por un lado es necesario señalar:
- Que existe mayor empleo, la tasa de empleo de las mujeres
ha aumentado, como así su participación en el total de ocupados.
La tasa de empleo para las mujeres pasó de 25,3 puntos en
1990 a 27.6 en 2001.
- Que las mujeres están asumiendo roles claves tanto en el
proceso de desarrollo económico como en la manutención de
sus propios hogares.
- Que las mujeres presentan un mayor nivel de instrucción
y de escolaridad que el alcanzado por los varones.
- Que la tasa de asistencia escolar de las mujeres es mayor
que la de los varones. Por tramo de edad y por sexo, en los
principales aglomerados urbanos es para los/as jóvenes de
15 a 17 años de 78,6 para los varones y de 84,6 para las mujeres,
en tanto que para el tramo de 18 a 24 años es de 41,5 y 48,6
respectivamente. (Onda Mayo 1999 -Fuente SIEMPRO).
No obstante, a pesar de que
el aumento de la participación femenina en el mercado laboral,
ha ido acompañado de un incremento en su nivel de escolaridad,
la inserción en el mercado de trabajo no se produce en un
marco de igualdad de condiciones con los varones, ya que las
mujeres se insertan con ciertas desventajas que dificultan
su acceso y permanencia.
Debido a pautas culturales
que asignan roles femeninos y masculinos en la sociedad, las
mujeres que trabajan o desean trabajar viven una situación
de doble responsabilidad -hogar/trabajo- que les provoca una
serie de conflictos, para su desarrollo personal y profesional.
Esto implica realizar esfuerzos
de compatibilización de las tareas domésticas con las laborales
que inciden negativamente en su disponibilidad para el trabajo
o para la formación profesional. Por otro lado, desde la demanda,
los empleadores despliegan una serie de prejuicios con relación
al trabajo femenino, que obstaculizan el acceso de las mujeres
a los empleos.
Esta actitud se sustenta en
el supuesto impacto que sobre los costos laborales tiene la
función biológica de la maternidad y el hacerse cargo de las
responsabilidades familiares.
Esta situación de desventaja
de la mujer frente al varón se constata analizando algunas
características del mercado de trabajo femenino:
- Un mercado laboral muy segmentado
horizontalmente, concentración de las mujeres en un conjunto
reducido de ocupaciones que se definen como típicamente femeninas
en términos culturales. Las mujeres trabajan, fundamentalmente
como maestras y profesoras, enfermeras, secretarias, dactilógrafas,
empleadas de oficina y vendedoras de comercio, peluqueras
y afines.
- Las mujeres se encuentran sobre-representadas en actividades
vinculadas al sector servicio de baja calificación laboral,
donde el servicio doméstico ocupa un lugar preponderante,
ya que sobre el total de la ocupación femenina el sector representa
el 18%.
- Al mismo tiempo se observa un mercado laboral muy segmentado
verticalmente. Concentración de las mujeres en los puestos
de menor jerarquía de cada ocupación, lo cual implica puestos
de trabajo peor remunerados y más inestables. Esta situación
se manifiesta sobre todo en el sector privado.
- Brecha salarial entre varones y mujeres. El ingreso percibido
por las mujeres durante su vida activa, es inferior al de
los hombres, en promedio, alrededor de un 30 % menos. Esto
se explica porque las mujeres están concentradas en los grupos
de ingresos bajos y medios mientras que los varones se concentran
principalmente en los grupos de ingresos medios y altos.
- Las mujeres han presentado mayores índices de desocupación
que los varones durante la década. Los datos de mayo del 2001
registran una diferencia menos notorias que en años anteriores
( en 1995 llegó a casi 5 puntos esa diferencia.)
A continuación se presentan
una serie de datos que confirma lo anteriormente expuesto
|
Tasas de empleo, desocupación y actividad según sexo.
|
| Total de aglomerados. Mayo
2001. |
|
|
Población total
|
PEA
|
Tasa de actividad
|
Ocupados
|
Tasa de empleo
|
Desocup.
|
Tasa de desocup.
|
|
Total |
22.257.745
|
9.510.929
|
42,7
|
7.931.368
|
35,6
|
1.579.561
|
16,6
|
|
Varones |
10.649.990
|
5.653.226
|
53,1
|
4.725.155
|
44,4
|
928.071
|
16,4
|
|
Mujeres |
11.607.755
|
3.857.703
|
33,2
|
3.206.213
|
27,6
|
651.490
|
16,9
|
Aglomerados no disponibles
para la selección: Mendoza.
|
Tasas de empleo, desocupación y actividad según sexo.
|
| Gran Buenos
Aires. Mayo 2001. |
|
|
Población total
|
PEA
|
Tasa de actividad
|
Ocupados
|
Tasa de empleo
|
Desocup.
|
Tasa de desocup.
|
|
Total |
12.106.343
|
5.461.713
|
45,1
|
4.520.899
|
37,3
|
940.814
|
17,2
|
|
Varones |
5.793.346
|
3.257.781
|
56,2
|
2.704.446
|
46,7
|
553.335
|
17
|
|
Mujeres |
6.312.997
|
2.203.932
|
34,9
|
1.816.453
|
28,8
|
387.479
|
17,6
|
Nota: .. Valor con coeficiente
de variación mayor al 10%.
Fuente: Encuesta Permanente de Hogares (EPH), INDEC.
Preparado por: Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación
de Programas Sociales (SIEMPRO), Ministerio de Desarrollo
Social y Medio Ambiente.
Confirmando un comportamiento estructural, los últimos datos
disponibles indican que las mujeres participan en muy baja
proporción como patronas y empleadoras: mientras que, el peso
de esa categoría ocupacional es de 4.3 entre varones, entre
las mujeres es de 2.3 por ciento. Inversamente, en la categoría
"trabajador/a sin salario" las mujeres registran un valor
casi tres veces mayor al de los varones. También en este caso,
los datos correspondientes al principal aglomerado urbano
del país presentan una tendencia semejante a la del total
de aglomerados.
| Categoría
ocupacional según sexo. |
| Total de aglomerados.
Mayo 2001. |
|
|
Total
Abs.
|
Total
%
|
Varones
Abs.
|
Varones
%
|
Mujeres
Abs.
|
Mujeres
%
|
|
Total |
7.928.386
|
100,0*
|
4.724.055
|
100,0*
|
3.204.331
|
100,0*
|
|
Patrón o Empleador |
344.289
|
4,3
|
270.079
|
5,7
|
74.210
|
2,3
|
|
Trabajador por Cuenta Propia |
1.750.107
|
22,1
|
1.143.029
|
24,2
|
607.078
|
18,9
|
|
Obrero o Empleado |
5.740.498
|
72,4
|
3.279.539
|
69,4
|
2.460.959
|
76,8
|
|
Trabajador sin Salario |
93.492
|
1,2
|
31.408
|
0,7
|
62.084
|
1,9
|
Aglomerados no disponibles
para la selección: Mendoza.
Nota: Valor con coeficiente de variación mayor al 10%.
Fuente: Encuesta Permanente de Hogares (EPH), INDEC.
Preparado por: Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación
de Programas Sociales (SIEMPRO), Ministerio de Desarrollo
Social y Medio Ambiente.
|
Categoría ocupacional según sexo. |
| Gran Buenos
Aires. Mayo 2001. |
|
|
Total Abs.
|
Total %
|
Varones Abs.
|
Varones %
|
Mujeres Abs.
|
Mujeres %
|
|
Total |
4.520.899
|
100
|
2.704.446
|
100
|
1.816.453
|
100
|
|
Patrón o Empleador |
209.025
|
4,6
|
159.686
|
5,9
|
..
|
2,7*
|
|
Trabajador por Cuenta Propia |
931.402
|
20,6
|
598.973
|
22,1
|
332.429
|
18,3
|
|
Obrero o Empleado |
3.340.504
|
73,9
|
1.935.131
|
71,6
|
1.405.373
|
77,4
|
|
Trabajador sin Salario |
..
|
0,9*
|
..
|
0,4*
|
..
|
1,6*
|
Nota: .. Valor con coeficiente
de variación mayor al 10%.
Fuente: Encuesta Permanente de Hogares (EPH), INDEC.
Como es de esperar, la tasa
de empleo y actividad sube sensiblemente entre los jefes y
jefas de hogar, con respecto a la población general.
La tasa de desocupación, por su parte es sensiblemente menor
(lo que puede explicarse por el menor peso de la población
joven que registra los más altos índices de desocupación)
y bastante semejante entre varones y mujeres.
Por otra parte, el peso de la inactividad entre las mujeres
jefas (que registran una tasa que ronda los 50 puntos), puede
explicarse por la incidencia de mujeres mayores de 65 años
(jubiladas y pensionadas) que encabezan hogares.
|
Jefes de hogar: tasas de empleo, desocupación, actividad
e inactividad según sexo. |
| Total de aglomerados.
Mayo 2001. |
|
|
Total Abs.
|
Total %
|
Varones Abs.
|
Varones %
|
Mujeres Abs.
|
Mujeres %
|
|
Total |
6.420.716
|
|
4.594.444
|
71,6
|
1.826.272
|
28,4
|
|
Tasa de empleo |
4.082.904
|
63,6
|
3.287.053
|
71,5
|
795.851
|
43,6
|
|
Tasa de desocupación |
565.503
|
12,2
|
453.845
|
12,1
|
111.658
|
12,3
|
|
Tasa de actividad |
4.648.407
|
72,4
|
3.740.898
|
81,4
|
907.509
|
49,7
|
|
Tasa de inactividad |
1.772.309
|
27,6
|
853.546
|
18,6
|
918.763
|
50,3
|
Aglomerados no disponibles
para la selección: Mendoza.
Nota:. Valor con coeficiente de variación mayor al 10%.
Fuente: Encuesta Permanente de Hogares (EPH), INDEC.
Preparado por: Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación
de Programas Sociales (SIEMPRO), Ministerio de Desarrollo
Social y Medio Ambiente.
|
Jefes de hogar: tasas de empleo, desocupación, actividad
e inactividad según sexo. |
| Gran Buenos
Aires. Mayo 2001. |
|
|
Total Abs.
|
Total %
|
Varones Abs.
|
Varones %
|
Mujeres Abs.
|
Mujeres %
|
|
Total |
3.566.214
|
|
2.580.381
|
|
985.833
|
|
|
Tasa de empleo |
2.320.171
|
65,1
|
1.876.273
|
72,7
|
443.898
|
45
|
|
Tasa de desocupación |
342.335
|
12,9
|
274.884
|
12,8
|
..
|
13,2*
|
|
Tasa de actividad |
2.662.506
|
74,7
|
2.151.157
|
83,4
|
511.349
|
|
|
Tasa de inactividad |
903.708
|
25,3
|
429.224
|
16,6
|
474.484
|
48,1
|
Nota: .. Valor con coeficiente
de variación mayor al 10%. Fuente: Encuesta Permanente de
Hogares (EPH), INDEC.Preparado por: Sistema de Información,
Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales (SIEMPRO), Ministerio
de Desarrollo Social y Medio Ambiente.
En base a lo expuesto anteriormente,
se puede decir que los problemas que enfrentan las mujeres
en cuanto al mercado laboral están cada vez menos referidos
a la educación formal; responden a la segmentación sexual
del trabajo, a la falta de capacitación profesional acorde
con los nuevos paradigmas de producción; y a la permanencia
de patrones culturales que siguen considerando el trabajo
femenino como complementario del masculino.
2. LA PROPUESTA DEL CONSEJO
NACIONAL DE LA MUJER
Desde su inició el CNM tuvo
como uno de sus ejes prioritarios revertir la particular modalidad
de inserción de las mujeres en el mercado laboral, por lo
que se propuso los siguientes objetivos:
- Articular los programas y proyectos
de empleo y capacitación laboral que se implementen en los
diversos ámbitos gubernamentales y territoriales, con el
fin de incorporar la igualdad de oportunidades y trato entre
varones y mujeres en el mundo de la producción y del trabajo.
- Mejorar la situación de empleabilidad
de las mujeres, promoviendo la capacitación y la formación
profesional.
- Favorecer la incorporación de las
mujeres al mercado de trabajo, contribuyendo a disminuir
los niveles de desempleo femenino.
- Sensibilizar a la sociedad toda
y a los sectores comprometidos en el sistema de relaciones
laborales sobre la equidad de género.
- Visibilizar la situación y el aporte
económico que realizan las mujeres al mundo del trabajo
y la producción.
- Promover una legislación acorde
y velar por el cumplimiento de la normativa vigente.
Programa de Igualdad de Oportunidades
para las Mujeres
Para su efectiva concreción en diferentes
etapas, en el marco del primer Plan de Igualdad de Oportunidades
para las Mujeres (1993-1994), se desarrolló el Programa de
Igualdad de Oportunidades para la Mujer en el Empleo (PIOME),
el que surgió de la acción coordinada de dos áreas de gobierno:
el Consejo Nacional de la Mujer y el Ministerio de Trabajo
y Seguridad Social de la Nación, las que firmaron en el mes
de mayo de 1993 un Convenio Marco para su desarrollo.
El Programa se proponía dar cumplimiento
a los compromisos asumidos por la Nación en materia de eliminación
de todas las formas de discriminación contra la mujer, en
particular en el campo del empleo y la formación profesional
(Art.11, de la Convención sobre la Eliminación de Todas las
Formas de Discriminación contra la Mujer). Se fijan como líneas
de acción:
- - Incorporación de las mujeres al
mercado de trabajo
- - Formación Profesional para las
mujeres
- - Promoción de las mujeres en el
empleo
- - Conocimiento de la situación de
las mujeres en el mercado de trabajo
- - Sensibilización y difusión de las
características y potencialidades del trabajo femenino y
de las políticas que inciden sobre el mismo
- - Cooperación y coordinación interinstitucional.
El Plan de Igualdad de Oportunidades
1995-1999, refuerza la propuesta de acciones para lograr los
objetivos propuestos.
En el período 1993-1996, el CNM, realizó
las siguientes intervenciones:
- Incorporación de mujeres en los
Programas Intensivos de Trabajo (PIT) del Ministerio de
Trabajo y Seguridad Social y se asistió técnicamente a las
provincias en la elaboración de proyectos de empleo para
mujeres.
- Elaboración del Sub-Programa Servicios
de Orientación Laboral para Mujeres (SOLAM), y desarrollo
de tres experiencias piloto en las provincias de Misiones,
Jujuy y Santa Fe y del Sub-Programa "Viveros de Empresas
de Mujeres" dirigido a promover la creación de empleos de
carácter asociativo y generar espacios para planificar y
desarrollar proyectos de microemprendimientos productivos
gerenciados por mujeres (año 1994).
- Propuesta de reforma de la Legislación
laboral para remover obstáculos en la inserción y promoción
de mujeres en el mercado de trabajo
- Preparación de informes sobre indicadores
relativos al empleo, la formación profesional y las políticas
y programas destinados a las mujeres
Programa de Igualdad de Oportunidades
para las Mujeres en el Desarrollo Económico
En los dos Planes de Igualdad de Oportunidades
también se reconoce la necesidad de impulsar la participación
equitativa de mujeres y varones en el desarrollo económico
y social, por lo que se crea el Programa de Igualdad de Oportunidades
para las Mujeres en el Desarrollo Económico que tiene como
Objetivo General asegurar que las decisiones, las responsabilidades
y los beneficios del desarrollo económico se distribuyan equitativamente
entre varones y mujeres y se fijan como
Líneas de Acción:
- Incorporación d la perspectiva de género en el campo económico
nacional y en los espacios de integración regional
- Promover la constitución de asociaciones de mujeres emprendedoras
y de redes locales, regionales y nacionales
- Capacitación y Asistencia Técnica
- Desarrollo del conocimiento sobre la situación de las mujeres
en la actividad productiva
- Fortalecer la capacidad de las mujeres en la promoción del
Desarrollo Sostenible
Principales intervenciones:
- Creación de la Comisión Asesora de Mujeres Empresarias y
experiencia piloto de capacitación de las Mujeres en la Gestión
Empresarial, año 1994.
- Tratativas para la celebración de un Convenio con el Ministerio
de Economía para la concertación de un programa de capacitación
y asistencia técnica en todo el país, y búsqueda de financiamiento
en organismos internacionales y la Unión Europea.
- Presentación en la Eco 92 Brasil Documento sobre Mujer,
Medio Ambiente y Desarrollo y preparación de materiales d
Trabajo para su difusión en el país, 1993.
- Convenio celebrado con el Programa Global de Crédito para
la Pequeña y Mediana Empresa de la Secretaría de Industria
del Ministerio de Economía para el desarrollo de cursos de
capacitación, asistencia técnica, y la realización de investigaciones
y publicaciones. Se desarrollaron las siguientes acciones:
- Convocatoria a entidades no gubernamentales para la preparación
y dictado de cursos sobre gestión y desempeño empresarial
para mujeres a ser financiado por el Programa
- Evaluación y selección de propuestas
- Realización de encuentro con 20 organizaciones no gubernamentales
especializados en la temática para la validación de la propuesta
de curso
- Presentación de un proyecto de investigación sobre "Estudio
del perfil de las mujeres micro y pequeñas empresarias subprestatarias
del Programa Global de Crédito" para su financiamiento y de
la preparación de cuadernillos didácticos de apoyo a la capacitación
y asistencia técnica.
- Realización del Curso de Capacitación para mujeres en la
Gestión Empresarial. 60 hs.cátedra, de julio a septiembre
de 1997.
- Preparación y dictado del Módulo 8 del curso sobre la incorporación
de la perspectiva de género en esta temática.
- Evaluación del mismo para su replicación en las provincias.
- Realización del "Encuentro hacia la Igualdad de Oportunidades
para las mujeres en el trabajo y en la producción en el marco
del Mercosur, Chile y Bolivia" en el mes de octubre de 1995,
financiado por la Unión Europea. Participaron funcionarias
de las Oficinas de la Mujer de los países de la región, de
la Unión Europea, de la OIT y de UNIFEM, de representantes
de Cancillería y Economía y de las Areas Mujer provinciales
y de organizaciones no gubernamentales de toda el área especializadas
en cada uno de los temas tratados. Fue el primer encuentro
internacional de este tipo que se realizó en el país y en
toda la Región. Se firmó una declaración conjunta de las representantes
de los países, en la que se solicitaba la creación de una
instancia de coordinación y elaboración de propuestas para
la promoción de la igualdad de oportunidades de las mujeres
en el proceso de integración regional y la gestión de financiamiento
para proyectos regionales. Se preparó un documento de trabajo
para su publicación sobre exposiciones y conclusiones del
Encuentro.
En el mes de abril de 1997, el CNM
y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social firmaron un
nuevo Convenio Marco para la cooperación interinstitucional
y la prestación de asistencia técnica, destinado
a promover y hacer efectiva la igualdad de oportunidades entre
varones y mujeres en el trabajo. A partir de dicho convenio
se acordaron dos Protocolos Adicionales:
- Protocolo Adicional Programa
de Orientación Laboral para Mujeres. Sus objetivos fueron:
a) implementar en las Áreas Mujer Provinciales y Municipales
el Programa, para la búsqueda de empleo, teniendo en cuenta
las alternativas locales de trabajo y formación profesional;
b) fortalecer las redes institucionales vinculadas a la
temática laboral femenina, organismos gubernamentales de
la mujer y agencias públicas de colocación; c) capacitar
a los recursos humanos participantes de la ejecución del
Programa.
- Protocolo Adicional Programa
Servicios Comunitarios. Sus objetivos fueron: a) crear
un ámbito específico del Ministerio y del CNM para el diseño
del Programa a ejecutar en cada año; b) incorporar al CNM,
en calidad de miembro pleno, a las Unidades de Aplicación
Provinciales y de la Jefatura del Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires; c) enfatizar la "continuidad" y la "capacitación"
en los criterios de selección de proyectos, en tanto facilitan
la promoción e inserción de las mujeres en la comunidad.
Plan de Igualdad de Oportunidades
entre Varones y Mujeres en el Mundo Laboral
En el año 1998, se firmó el Decreto
del Poder Ejecutivo Nacional Nro. 254/98, que aprobó el "Plan
de Igualdad de Oportunidades entre Varones y Mujeres en el
Mundo Laboral". Este Plan tenía como objetivo que el CNM y
el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación,
acordaran acciones a fin de promover la igualdad de oportunidades
y de trato, como:
- el diseño e implementación de planes
operativos para la incorporación de las mujeres al trabajo;
- la promoción de la actividad emprendedora;
- la difusión de los derechos de las
trabajadoras;
- la generación de instancias administrativas
para garantizar la igualdad de oportunidades;
- la promoción de acciones para la
conciliación de la vida familiar y laboral;
- el análisis y difusión de información
sobre el aporte de las mujeres trabajadoras.
Este Decreto fue incorporado como parte
integrante del Pacto Federal del Trabajo, compromiso
asumido entre la Nación, las provincias y la ciudad autónoma
de Buenos Aires a efectos de trabajar en conjunto y coordinadamente
para mejorar la calidad del trabajo y prestando especial atención
a los sectores de menores recursos.
Programa "Servicios Comunitarios"
A mediados de 1996, el CNM inició su
participación en las Unidades Evaluadoras de Proyectos de
este Programa. Con relación a su situación familiar, del total
de mujeres beneficiarias, el 56,2% correspondía a la categoría
"Unico sostén con más de 2 personas a cargo", y el 19,7% a
la de "Unico sostén con menos de 2 personas a cargo".
A principios de 1997, el CNM, teniendo
en cuenta el impacto del Programa en la situación económica,
personal y familiar de las mujeres; y la experiencia acumulada
por la participación en su gestión, elevó recomendaciones
al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social con el fin de
optimizar los resultados. Entre los principales aportes puede
señalarse:
- el enfatizar, como criterios de
selección de los proyectos, la "continuidad" laboral, la
"capacitación" y el desarrollo de aptitudes personales,
de mercado, y/o sociales,
- el reconocer mayor puntaje a aquellos
proyectos que estimulen la participación de mujeres en actividades
no tradicionales.
Como corolario de esto, el Consejo
llevó adelante acciones de sensibilización dirigidas a los
integrantes de las Unidades de Evaluación y a los organismos
ejecutores de los proyectos. Se realizaron talleres en: Neuquén
y Tierra del Fuego.
En 1998 el Programa continuó y, el CNM
integrante de la Unidad Evaluadora de Proyectos, delegó esta
representación en las Consejeras Federales, por considerar
que era conveniente la descentralización, a fin de optimizar
su ejecución.
En 1999, se desarrolló el Programa Servicios
Comunitarios III, en el que se introdujeron algunas variantes
importantes desde la perspectiva de género. El programa presentó
dos líneas de operación:
- La Línea A con actividades vinculadas
a la promoción social -producción y distribución de servicios
y bienes básicos- atención a grupos vulnerables de población,
niños, adolescentes, servicios culturales, servicios de promoción
sanitaria y apoyo a la regularización de documentación personal
y dominial.
- La Línea B tiene que ver con la reparación
de espacios interiores, es decir con actividades no tradicionalmente
realizados por mujeres (albañilería, pintura, carpintería
de obra, herrería de obra, vidriería de obra, instalaciones
sanitarias e instalación de electricidad, telefonía y televisión).
Representa una experiencia piloto. El componente de capacitación
en el oficio es fundamental y para ello se cuenta con recursos
económico-financieros del Ministerio de Trabajo y Seguridad
Social. De esta manera, las mujeres, una vez finalizado el
proyecto, adquieren un saber diferente, mejorando su inserción
en el mercado de trabajo.
En el año 2000, el Ministerio de Trabajo,
Empleo y Formación de Recursos Humanos, desarrolló el Programa
de Emergencia Laboral (PEL) Desarrollo Comunitario. El CNM
participó activamente en este programa y realizó tareas permanentes
vinculadas con: la difusión del programa a presentadores/as
de proyectos; la articulación con los /as gerentes de empleo
y capacitación laboral de todo el país y con las Areas Mujer
Provinciales, Municipales y Ongs, con el fin de promover la
incorporación de éstas a las Unidades Provinciales del Programa;
la asistencia técnica a Organismos Públicos y Ongs para la
formulación de proyectos y el diseño de un Programa de Capacitación
para "el desarrollo de aptitudes personales, de mercado y/o
sociales" dirigido a Ongs y organismos gubernamentales presentadores
de proyectos, a fin de incorporar la perspectiva de género
en la capacitación que se les brinda a las beneficiarias.
También se desarrolló el Programa
de Emergencia Laboral (PEL) Empleo Productivo. Fue
un programa de incentivo al empleo productivo, cuyo objetivo
era brindar ocupación transitoria y capacitación laboral a
trabajadores/as desocupados/as, a través de la realización
de proyectos tendientes a crear en forma directa y / o el
apoyo a la generación de empleo productivo, en el sector urbano
o rural. En este marco, el CNM realizó tareas de difusión
del programa y asesoramiento técnico a grupos de mujeres emprendedoras
y a las Ongs.
Continuando con las líneas de acción
planteadas, en el año 2000, se elaboró un Informe Nacional
sobre la temática "Mujer y Trabajo", en el marco del Componente
Fortalecimiento Institucional del Programa Federal de la Mujer
Proyecto BID OC-AR/1133. Y se elaboró un Sistema de Indicadores
de Brecha de Género para monitorear la situación de la mujer
en Argentina, entre otros, indicadores vinculados con la temática
mujer y mercado laboral.
Se inicia un estudio sobre "Equidad
de Género y Calidad en el empleo para las Trabajadoras y Trabajadores
en el Sector Salud en Argentina" con la asistencia técnica
y financiera de CEPAL - GTZ . Se inscribe en un proyecto más
amplio que tiene por objetivo fortalecer el proceso de institucionalización
del enfoque de género para promover la formulación e implementación
de políticas, estrategias e instrumentos que fomenten la equidad
entre mujeres y varones en el ámbito de la política económica
y laboral.. Durante el año 2000 se ejecutó la etapa de diagnóstico
del proyecto.
Revisión del Convenio de OIT sobre
Protección de la Maternidad Nro. 103 y de la recomendación
N°95:
Realización de una jornada de trabajo
en el CNM, con diferentes actores sociales involucrados en
la temática, con el fin de elaborar un documento conteniendo
recomendaciones para el documento final que Argentina debía
presentar a la 88º Reunión de la Conferencia Internacional
del Trabajo, realizada en Ginebra en julio del 2000.
El Ministerio de Trabajo Empleo y Formación
de Recursos Humanos, elaboró el documento final con la posición
del Gobierno Argentino, que tomó en consideración cada uno
de los puntos objeto de revisión y las recomendaciones realizadas
por el Consejo Nacional de la Mujer. (Ver este material en
el Area de Investigación)
Participación en la Comisión Tripartita
Argentina para la Igualdad de Oportunidades y de Trato entre
Varones y Mujeres en el Mundo Laboral.
Esta comisión es producto de una iniciativa
del Ministerio de Trabajo Empleo y Formación de Recursos Humanos
y el Consejo Nacional de la Mujer, que invita a empleadores/as
y trabajadores /as a participar del diálogo social. La comisión
fue constituida por primera vez en el año 1998 y se relanzó
en el año 2000. Es un ámbito de interacción y colaboración
intersectorial con el fin de facilitar y promover la formulación
de acciones concretas que permitan avanzar en la igualdad
de trato y oportunidades entre varones y mujeres en el mundo
laboral. Están representados el sector sindical, empresarial
y gubernamental. Por el sindical participan las tres centrales
sindicales, por el sector empresarial la Unión Industrial
Argentina, la Cámara Argentina de Comercio, la Confederación
General Económica, la Confederación General de la Industria,
la Confederación General de la Producción, la Confederación
General de Comercio y Servicios, la Coordinadora de Actividades
Mercantiles Empresariales y la Federación de Cámaras de Comercio
PYMES, y por el Sector Gubernamental, el Ministerio de Trabajo
Empleo y Formación de Recursos Humanos, el Ministerio de Relaciones
Exteriores, Comercio Internacional y Culto y el Consejo Nacional
de la Mujer. Para el presente año, 2002 esta Comisión continúa
funcionando.
Convenio marco celebrado entre el
Consejo Nacional de la Mujer y el Ministerio de Trabajo, Empleo
y Seguridad Social el Protocolo Adicional en relación al Programa
Jefes y Jefas de Hogar.
Se firmó el 8 de marzo de 2002. Tiene
como uno de sus objetivos crear un ámbito específico de ambas
partes para el diseño del Programa a ejecutar durante el presente
año, y la incorporación sin excepción del Consejo Nacional
de la Mujer, en calidad de miembro pleno, de las Areas Mujer
Provinciales y de las Areas Mujer Municipales, en los Consejos
Consultivos Provinciales y de la Jefatura del Gobierno de
la Ciudad de Buenos Aires, y de los que se constituyan a nivel
municipal, así como apoyar el criterio de promover la capacitación
en tanto la misma facilite la promoción e inserción laboral
de las mujeres en la comunidad,
Para su cumplimiento el CNM ha realizado las siguientes acciones:
- Preparación de los materiales sobre
los contenidos de los decretos y resoluciones del Plan y para
la participación de las Area Mujer Provinciales y Municipales
en los Consejos Consultivos locales.
- Remisión del Convenio y del Protocolo
Adicional a los Gobernadores Provinciales y a los Intendentes
de todo el país
El CNM ha elaborado un material de Capacitación
para Jefas de Hogar para el "desarrollo de aptitudes
personales y sociales para la inserción laboral",
destinada a brindar herramientas útiles para la inserción
laboral de las mujeres pobres de nuestro país, en un mercado
segmentado horizontal y verticalmente.
Constituye un proceso de enseñanza-aprendizaje
útil, ya que ofrece instancias superadoras de sus propias
estrategias de supervivencia. El proceso de capacitación,
pretende, brindar, en primera instancia, herramientas de reflexión
y sensibilización, y en segundo término, la construcción de
nuevos conocimientos y adquisición de competencias a fin de
promover una transformación de actitudes y la reformulación
de los objetivos, proyectos y formas de trabajo. Incorpora
temas relacionados con el desarrollo personal y social de
las mujeres (autoestima), el incentivo al empleo en actividades
no tradicionales, y el fortalecimiento grupal y organizacional
de las mismas. Los contenidos temáticos que se exponen constituyen
un instrumento valioso para la comprensión de la interrelación
existente entre género y trabajo.
Las Áreas Mujer Provinciales y/o Municipales
que serán las encargadas de replicar la capacitación a nivel
local.
ANEXO I
ALGUNOS CONCEPTOS SOBRE LA RELACIÓN GÉNERO, TRABAJO Y EMPLEO:
Sexo: Se refiere a las diferencias
biológicamente determinadas con carácter universal entre los
hombres y las mujeres.
Género: Es el conjunto de características
sociales, culturales, políticas, psicológicas, jurídicas y
económicas asignadas a las personas en forma diferenciada
de acuerdo al sexo. El concepto de género es una construcción
social, un producto de la cultura que establece qué es lo
propio del varón y de la mujer y que se aprende a través del
proceso de socialización.
División sexual del trabajo:
Significa la separación supuestamente "natural" de ámbitos
específicos de trabajo para varones y mujeres.
En el caso de las mujeres, la identificación
entre maternidad biológica y maternidad social, opera como
mecanismo de legitimación para la asignación del trabajo doméstico
como pertinente a su género.
El trabajo doméstico es clave para
el funcionamiento de la sociedad, ya que resuelve todo lo
relativo a la reproducción de la fuerza de trabajo: alimentación,
higiene, cuidado de los niños y ancianos, atención de la salud
del grupo familiar. Este trabajo por ser realizado fuera del
sistema del mercado no es valorado ni remunerado, no aparece
en las estadísticas de empleo y es invisibilizado.
En los últimos años y como logro de
las luchas de las mujeres comienza a ser reconocido el valor
económico que este trabajo implica.
Doble jornada: Alude al doble trabajo que realiza la
mujer. El trabajo doméstico no remunerado y socialmente invisibilizado
y el trabajo remunerado que realiza fuera de la casa.
Estereotipo de género: Es la tipificación social del
ideal masculino y femenino. El conjunto de características
que la sociedad espera de un varón y de una mujer. Así, el
estereotipo masculino normativiza como lo propio del varón
la actividad y la independencia, mientras que el estereotipo
femenino normativiza como más pertinente la pasividad y la
dependencia.
Estereotipos laborales: Es la tipificación en el ámbito
del trabajo de ciertas ocupaciones como femeninas y otras
masculinas. En general los trabajos que desarrollan las mujeres
están concentrados mayoritariamente en el sector de prestación
de servicios: salud, educación y servicios a la comunidad.
La socialización de las mujeres para las actividades reproductivas
(educación y crianza de los niños /niñas, cuidado de los ancianos
/as, preparación de los alimentos, cuidado de la salud del
grupo familiar) posibilita a las mismas una mayor habilidad
para las profesiones más cercanas a su rol doméstico.
También hay concentración de mujeres en la industria textil
y electrónica, en las cuales también se aprovechan ciertas
habilidades femeninas adquiridas en el proceso de socialización.
Discriminación: Toda distinción, exclusión o preferencia
basada en motivos como la raza, el color de la piel, el sexo,
la religión, las opiniones políticas, la ascendencia nacional,
el origen social u otros criterios designados, que anulen
o menoscaben la igualdad de oportunidades y de trato en el
empleo o la ocupación.
Discriminación de facto: Esta expresión jurídica designa
la existencia de una discriminación en la realidad o en la
práctica. Por ejemplo cuando no se contrata sistemáticamente
a mujeres para cubrir vacantes de puestos calificados de "trabajos
masculinos" a pesar de que la ley exija igualdad de oportunidades
entre hombres y mujeres en el empleo.
Discriminación de jure: Con esta expresión jurídica
se designa la existencia de una discriminación en el derecho.
Por ejemplo una cláusula del Código Civil que restrinja el
derecho de la mujer a ser parte en un contrato o un artículo
del Código de Trabajo según el cual ésta percibirá una remuneración
más baja que el hombre.
Discriminación indirecta: Se trata de modos de proceder
o de reglas que parecen neutrales, pero que en la práctica
surten efectos discriminatorios para una determinada categoría
o sexo.
Discriminación laboral de género: Se refiere a las
restricciones, exclusiones y/o distinciones basadas en las
relaciones de género que operan en el mundo del trabajo.
La existencia de la discriminación laboral de las mujeres
se evidencia en el menor reconocimiento salarial de las actividades
mayoritariamente realizadas por ellas, menor prestigio social
de las mismas, mayores obstáculos para su inserción en el
mercado de trabajo y de ascenso en la carrera profesional
y menor acceso a la capacitación profesional.
Acción positiva: Toda forma de incentivos especiales,
formación o ventajas para superar la discriminación.
Estos conceptos han sido extraídos
de:
Serie Pasos y Vuelos N° 3. Consejo Nacional de la Mujer. (Buenos
Aires 1994) Género "Un pacto entre Iguales" Organización Internacional
del Trabajo (OIT) (Ginebra 2000)
Las normas internacionales del trabajo y las trabajadoras.
Bloque informático. Organización Internacional del Trabajo
OIT. (Ginebra 1994)
ANEXO II
NORMAS INTERNACIONALES DEL TRABAJO
La adopción de normas internacionales
ha sido uno de los principales medios de acción de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT).
Estas normas, por un lado, fijan principios
y directrices para la política nacional y establecen un marco
para la cooperación internacional, y por el otro, promueven
el tripartismo, protegen los derechos humanos básicos, y reflejan
un consenso internacional sobre el modo de reglamentar los
niveles mínimos de protección para los trabajadores/as.
La Conferencia Internacional del Trabajo
adopta las normas internacionales del trabajo, luego de consultar
a todos los Estados Miembro de la OIT. Esta Conferencia es
un órgano tripartito, compuesto por delegaciones nacionales,
integradas por representantes de los gobiernos, de los empleadores
y de los trabajadores. Las normas internacionales del trabajo
revisten la forma de Convenios y Recomendaciones:
- Un convenio es un tratado que impone
obligaciones legales y está sujeto a ratificación por los
Estados Miembro de la OIT. Cuando un estado ratifica un
convenio, tiene que dar los pasos necesarios para adoptar
o revisar la legislación y la práctica nacionales, a fin
de tener en cuenta las disposiciones contenidas en estos
instrumentos.
El objetivo de los convenios es fijar normas mínimas que
deben observar todos los países.
- Una recomendación no es un tratado,
no tiene fuerza vinculante y no es objeto de ratificación.
Establece orientaciones para la política y acción nacional
y con frecuencia se adopta como complemento de un convenio.
La decisión de ratificar o no un
convenio es totalmente libre: se trata de un acto voluntario
e independiente de un Estado soberano. Los Estados no
pueden formular reservas a los convenios que ratifican. Un
gobierno no puede escoger los elementos que vaya a aplicar
en la legislación y la política nacional, y descartar otros,
salvo dentro de los límites de flexibilidad establecidos en
el texto del propio instrumento.
Los instrumentos no ratificados siguen
proporcionando orientaciones muy útiles a muchos países, aunque
no entrañen las obligaciones específicas derivadas de la ratificación.
Los convenios y las recomendaciones
abarcan casi todos los aspectos del trabajo: empleo, condiciones
de trabajo, seguridad social, relaciones de trabajo, seguridad
y salud en el trabajo, igualdad de oportunidades, no discriminación,
otros derechos humanos, laborales y sociales.
Aunque la mayoría de los instrumentos
son de carácter general y se aplican a todos los trabajadores,
algunos de ellos contienen normas encaminadas a atender las
necesidades propias de ciertas categorías de trabajadores,
como las mujeres. Otros versan sobre los derechos humanos
fundamentales, por ejemplo la eliminación de toda discriminación
y el fomento de la igualdad de oportunidades en el empleo.
CONVENIOS DE ESPECIAL INTERES PARA
LAS TRABAJADORAS QUE HAN SIDO RATIFICADOS POR ARGENTINA
C. 100 - Igualdad de remuneración
C. 111 - Discriminación (empleo y ocupación)
C. 156 - Trabajadores con Responsabilidades Familiares
C. 3 - Protección de la maternidad
C.103 - Protección de la maternidad (revisa el Convenio C.
3): Si bien este convenio nunca fue ratificado por nuestro
país (en general ha tenido un bajo nivel de ratificaciones
por parte de los Estados Miembro de la OIT), sus disposiciones
se encuentran incorporadas en nuestra legislación laboral.
En el año 1997 la OIT decidió revisar
este Convenio 103 sobre Protección de la maternidad.
Si bien la propuesta de revisión podía
resultar razonable, entre otros motivos por:
- el aumento de la tasa de actividad
de las mujeres,
- la tendencia de éstas a permanecer
en el mercado laboral durante la crianza de sus hijos,
- el bajo nivel de ratificaciones
del convenio, el problema se planteó con el contenido de
la revisión.
Dado que el Proyecto de Revisión del
Convenio presentaba una tendencia flexibilizadora, incorporando
modificaciones que podían restringir las garantías a la maternidad,
el Consejo Nacional de la Mujer convocó a una reunión con
actores sociales involucrados en la temática, de donde surgió
un dictamen que fue elevado al Ministerio de Trabajo, Empleo
y Recursos Humanos de la Nación.
El Ministerio, a su vez, elaboró el
documento final conteniendo la POSICION DEL GOBIERNO ARGENTINO
respecto de la temática, considerando en cada uno de los puntos
objeto de revisión, las recomendaciones realizadas por el
CONSEJO NACIONAL DE LA MUJER.
En este marco, el Poder Ejecutivo instruyó
a la delegación Argentina ante OIT respecto de la posición
gubernamental en el sentido que el nuevo instrumento no
debería fijar normas de protección inferiores a las del Convenio
103 y la legislación nacional, siendo además deseable obtener
algunas mejoras como por ejemplo la ampliación de la licencia
por maternidad a 17 semanas.
Durante el transcurso de las deliberaciones
realizadas en la Conferencia Internacional llevada a cabo
en Ginebra, Junio-2000 para tratar la revisión del Convenio
103, el grupo latinoamericano liderado por Argentina y Chile
actuó y votó en forma conjunta, presentando enmiendas comunes
en casi todo el articulado. Las principales enmiendas solicitadas
fueron:
- Eliminar la posibilidad de excluir
del ámbito de aplicación del convenio a determinadas categorías
de trabajadoras o de empresas.
- Elevar las prestaciones dinerarias
que se otorgan durante la licencia por maternidad al 100%
del sueldo percibido por la trabajadora.
- Garantía de las prestaciones dinerarias
a cargo de fondos públicos y un seguro social obligatorio.
- Reconocimiento de licencias parentales.
- Reconocimiento al padre del goce
de la licencia por maternidad ante determinadas situaciones.
Estas enmiendas fueron rechazadas en
la votación, y sólo algunas se incorporaron a la Recomendación
que complementa al Convenio.
Finalmente el Convenio fue aprobado
por 304 votos a favor, 22 en contra y 116 abstenciones.
Argentina votó en contra de la aprobación
del nuevo Convenio sobre la protección de la maternidad, dado
que el mismo restringe los derechos de las madres trabajadoras
y disminuye los niveles de protección garantizados en el Convenio
103 y en nuestra legislación nacional.
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