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UNESCO. Executive Board; 155th; Informe de s tesis de las Naciones Unidas acerca de la cultura de paz; 1998
Page 1
Organización de las Naciones Unidas
para la Educación,
la Ciencia y la Cultura
Consejo Ejecutivo
ex
155ª reunión
155 EX/49
PARIS, 11 de agosto de 1998
Original: Inglés
Punto 9.5 del orden del día provisional
INFORME PRELIMINAR DE SINTESIS A LAS NACIONES UNIDAS
ACERCA DE LA CULTURA DE PAZ
RESUMEN
El Director General presenta este informe de conformidad con la Decisión
8.5 (I), adoptada por el Consejo Ejecutivo en su 154ª reunión. En su
Resolución 52/13, la Asamblea General pidió al Secretario General que, en
coordinación con el Director General, le presentara en su quincuagésimo
tercer periodo de sesiones un informe consolidado que contenga un proyecto
de declaración y programa de acción sobre una cultura de paz. El Director
General transmitió por tanto el presente informe al Secretario General el 9 de
julio de 1998.
Al preparar el presente documento se tomaron en cuenta las
observaciones y sugerencias hechas por los miembros del Consejo
Ejecutivo, durante su 154ª reunión, sobre el Informe Preliminar de Síntesis a
las Naciones Unidas acerca de la cultura de paz (154 EX/42). El proyecto de
informe se basa, entre otras cosas, en las contribuciones aportadas por las
organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones
internacionales que consultara el Director General así como por diversos
departamentos, fondos y programas de las Naciones Unidas.

Page 2
HACIA UNA CULTURA DE PAZ
INFORME PRELIMINAR DE SINTESIS DE UN PROYECTO DE DECLARACION
Y UN PROGRAMA DE ACCION SOBRE UNA CULTURA DE PAZ
Presentado por el Secretario General de las Naciones Unidas
a la Asamblea General, en su quincuagésimo tercer periodo de sesiones,
en el marco del tema 31 del programa: Cultura de Paz
Julio de 1998

Page 3
- i -
INDICE
Página
I.
INTRODUCCION - UN RETO PARA EL SISTEMA
DE LAS NACIONES UNIDAS: LA PROMOCION
DE UNA CULTURA DE PAZ..................................................................................
1
II.
PROYECTO DE DECLARACION SOBRE UNA CULTURA DE PAZ ...............
3
III.
PROYECTO DE PROGRAMA DE ACCION
SOBRE UNA CULTURA DE PAZ ..........................................................................
6
A.
Objetivos y estrategias......................................................................................
6
B.
Medidas concretas que se pueden adoptar en los niveles nacional,
regional e internacional para promover una cultura de paz..............................
7
C.
El Año Internacional de la Cultura de la Paz ...................................................
11
IV.
INFORME CONSOLIDADO DE UNA CULTURA DE PAZ .................................
13
A.
Los principios fundamentales de la educación para la paz,
los derechos humanos, la democracia,
el entendimiento internacional y la tolerancia..................................................
14
B.
Actividades de la UNESCO en el plano mundial .............................................
15
C.
Actividades de la UNESCO en los planos regional y nacional ........................
19
D.
Mirando hacia el futuro: propuestas para el Programa de Acción
de las Naciones Unidas y de otras organizaciones internacionales ..................
24
i)
Actividades para fomentar el respeto de los derechos humanos.............
24
ii)
Actividades encaminadas a fomentar la educación, la formación
y la investigación para la paz y la no violencia........................................
26
iii)
Actividades para la instauración del desarrollo humano sostenible
para todos ................................................................................................
28
iv)
Medidas para fomentar la participación democrática .............................
32
v)
Medidas para alcanzar la igualdad entre las mujeres y los hombres.......
34
vi)
Medidas para respaldar la comunicación en participación y el libre
flujo de la información y el saber y su difusión.......................................
35

Page 4
- ii -
Página
vii)
Actividades encaminadas a hacer progresar el entendimiento,
la tolerancia y la solidaridad entre todos los pueblos y culturas.................
38
viii) Coordinación con las actividades en pro de la paz
y la seguridad internacionales .....................................................................
39
ix)
El Año Internacional de la Cultura de la Paz .............................................
41
Apéndice I:
Publicaciones de la UNESCO sobre una cultura de paz ...........................
47
Apéndice II:
Declaraciones sobre una cultura de paz ......................................................
55

Page 5
155 EX/49
I. INTRODUCCION - UN RETO PARA EL SISTEMA
DE LAS NACIONES UNIDAS: LA PROMOCION DE UNA CULTURA DE PAZ
1.
En respuesta a la Resolución 52/13 de la Asamblea General, que pide que se promueva
una cultura de paz como enfoque integral para prevenir la violencia y los conflictos armados,
el Secretario General, en coordinación con el Director General de la UNESCO, presenta el
informe de síntesis adjunto que contiene un proyecto de declaración y un programa de acción
sobre una cultura de paz. Este informe se basa en el anterior (A/52/292) presentado a la
Asamblea General y en el aporte de numerosas entidades del sistema de las Naciones Unidas y
otras organizaciones internacionales
1
.
2.
Las Naciones Unidas tienen ante sí la tarea de asumir con renovado empeño y nuevos
recursos su tarea fundamental: preservar a las generaciones futuras del flagelo de la guerra
2
.
Esta tarea no sólo exige que evolucionen las estructuras institucionales y los conflictos de
índole bélica, sino también que se transforme en una cultura de paz y de no violencia su
sustrato cultural profundo, es decir la cultura de la violencia y la guerra.
3.
La transición de la cultura de guerra a una cultura de paz
3
, inicialmente considerada
prioritaria por la UNESCO, ha pasado a serlo ahora también para las Naciones Unidas. Una
cultura de paz “consiste en valores, actitudes y conductas que plasman y suscitan a la vez
interacciones e intercambios sociales basados en principios de libertad, justicia y democracia,
todos los derechos humanos, la tolerancia y la solidaridad, que rechazan la violencia y
procuran prevenir los conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas
mediante el diálogo y la negociación y que garantizan a todos el pleno ejercicio de todos los
derechos y proporcionan los medios para participar plenamente en el proceso de desarrollo de
su sociedad”
4
.
4.
La violencia es evitable
5
. La esencia del planteamiento de la cultura de paz reside en la
idea de que prevenir ante todo la violencia y tratar sus causas profundas es más humano y
eficaz que intervenir en conflictos violentos después de su estallido y emprender la edificación
de la paz después de que hayan finalizado.
5.
La tarea de promover una cultura de paz tiene unas dimensiones y un alcance tan vastos
que sólo podrá llevarse a cabo si constituye una prioridad para todo el sistema de las Naciones
Unidas. Este proceso ya está en marcha. La creación del sistema de las Naciones Unidas,
basado en valores y objetivos universalmente compartidos, fue en sí un acto capital de una
cultura de paz. Los instrumentos internacionales aprobados bajo sus auspicios y las
declaraciones y los planes de acción de sus últimas conferencias mundiales reflejan el
desarrollo y la profundización de normas, valores y objetivos comúnmente compartidos de lo
que cabría considerar como el núcleo del concepto evolutivo de una cultura de paz.
6.
Estas normas, valores y objetivos constituyen el fundamento de una ética mundial y
revelan que, básicamente, muchos de los valores más importantes son comunes a todas las
grandes tradiciones morales y que no hay ninguna diferencia de peso entre los valores de los
distintos grupos de países, entre el Norte y el Sur, Oriente y Occidente. La promoción de una
cultura de paz constituye una tarea común que puede contribuir a fomentar una atmósfera de
auténtica igualdad y unidad entre los Estados Miembros. Esto constituye un problema al que
todas las naciones, ya sean grandes o pequeñas, pueden aportar una contribución igualmente

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155 EX/49 - pág. 2
valiosa. Asimismo, lograr una cultura de paz beneficiará a todas las naciones y a sus pueblos
sin detrimento de nadie.
7.
En un mundo sometido a transformaciones rápidas y profundas, caracterizado por la
creciente importancia de los problemas éticos, una cultura de paz proporciona a las
generaciones futuras valores que pueden ayudarles a configurar su destino y a participar
activamente en la construcción de una sociedad más justa y humana, libre y próspera, y un
mundo mejor y en paz. La Asamblea General, al proclamar el año 2000, al iniciarse el nuevo
milenio, como el Año Internacional de la Cultura de la Paz, reconoció la importancia de
movilizar a la opinión pública en favor de una cultura de paz. Asimismo la Asamblea ha
previsto que el sistema de las Naciones Unidas desempeñe un papel fundamental para
lograrlo
6
.
*
* *
8.
En el presente informe, el Proyecto de Declaración y el Proyecto de Programa de Acción
se presentan en primer lugar puesto que la Asamblea General debe adoptar una decisión al
respecto. A continuación figura un extenso informe que hace referencia a las decisiones
anteriores adoptadas en la materia por la Asamblea General y a las actividades emprendidas
por la UNESCO en favor de una cultura de paz y que, además, comprende una sección que
recoge las propuestas para el programa de acción que se han recibido de las organizaciones del
sistema de las Naciones Unidas y de otras de carácter internacional.

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155 EX/49 - pág. 3
II. PROYECTO DE DECLARACION SOBRE UNA CULTURA DE PAZ
La Asamblea General,
Recordando que en la Carta de las Naciones Unidas se proclama: “Nosotros, los pueblos de
las Naciones Unidas, resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la
guerra, ... a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor
de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones
grandes y pequeñas, ... a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un
concepto más amplio de la libertad, ... a practicar la tolerancia y a convivir en paz como
buenos vecinos”
2
,
Recordando que en la Constitución de la UNESCO se afirma que “... puesto que las guerras
nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los
baluartes de la paz”
7
,
Recordando también la Declaración Universal de Derechos Humanos y los instrumentos
internacionales pertinentes de las Naciones Unidas y la UNESCO
8
,
Reconociendo que con el final de la guerra fría se han abierto nuevas perspectivas para la paz
y la seguridad internacionales y para que progrese el respeto de los derechos humanos y de los
principios democráticos, tanto en las relaciones internacionales como dentro de cada nación,
Expresando su profunda preocupación por la persistencia y proliferación de la violencia y los
conflictos en diversas regiones del mundo,
Considerando que la paz no es simplemente la ausencia de conflictos, sino un proceso
positivo, dinámico y participativo intrínsecamente vinculado a los principios democráticos y
el desarrollo para todos, gracias al cual se respetan las diferencias, se favorece el diálogo y los
conflictos se transforman constantemente por medios no violentos en nuevas vías de
entendimiento y cooperación,
Considerando que la empresa de eliminar la guerra requiere transformar no sólo sus
estructuras y manifestaciones institucionales, sino también sus profundas raíces culturales,
Proclama solemnemente esta Declaración sobre una cultura de paz a fin de que los gobiernos,
las autoridades, las entidades educacionales, culturales y de otra índole, las organizaciones no
gubernamentales y el conjunto de la sociedad civil puedan guiarse constantemente en sus
actividades por sus disposiciones, y contribuyan a impulsar un movimiento mundial en pro de
una rápida transición de una cultura de guerra y violencia hacia una cultura de paz y no
violencia en el nuevo milenio.

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Significado y trascendencia de una cultura de paz
Artículo 1. Una cultura de paz es el conjunto de valores, actitudes, tradiciones,
comportamientos y estilos de vida que reflejan e inspiran:
el respeto a la vida y a todos los derechos humanos;
el rechazo de la violencia en todas sus formas y el compromiso de prevenir los
conflictos violentos atacando sus causas mediante el diálogo y la negociación;
el compromiso de una plena participación en el proceso encaminado a atender
equitativamente las necesidades de desarrollo y protección del medio ambiente de
las generaciones actuales y futuras.
el fomento de la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres;
el reconocimiento del derecho de cada individuo a la libertad de expresión, opinión
e información;
el profundo respeto por los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia,
solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, diálogo y entendimiento
entre las naciones, entre los grupos étnicos, religiosos, culturales y otros, y entre los
individuos;
Artículo 2. Una cultura de paz es un proceso de transformación individual, colectiva e
institucional. Surge de las creencias y acciones de los propios individuos y evoluciona en cada
país dentro de su propio contexto histórico, sociocultural y económico. Una clave de ello es la
transformación del enfrentamiento violento en una cooperación basada en el hecho de
compartir valores y metas. Requiere, en particular, que las partes en conflicto colaboren para
alcanzar objetivos de interés común en todos los planos, comprendido el proceso de
desarrollo.
Artículo 3. Los objetivos de una cultura de paz son:
Transformar valores, actitudes y comportamientos para promover una cultura de paz y
no violencia;
Dotar a la población, en todos sus niveles, de capacidades de diálogo, mediación y
formación de consenso;
Superar las estructuras autoritarias y la explotación mediante la participación
democrática y ofreciendo a todos la posibilidad de participar plenamente en el
proceso de desarrollo;
Eliminar la pobreza y las desigualdades agudas entre las naciones y dentro de ellas,
y promover el desarrollo humano sostenible y participativo;
Propiciar la emancipación política y económica de la mujer y su representación
equitativa en todos los niveles de la adopción de decisiones;

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Apoyar la libre circulación de la información y aumentar la transparencia y la
responsabilidad en la gestión gubernamental y en las decisiones de carácter
económico y social;
Fomentar el entendimiento, la tolerancia y la solidaridad entre todos los pueblos y
ensalzar la diversidad cultural. Cualquier nación, dada la riqueza que todas atesoran
en tradiciones y valores, tiene mucho que aportar y mucho que ganar con la
promoción de una cultura de paz;
Ambitos esenciales y principales actores para el fomento de una cultura de paz
Artículo 4. Construir una cultura de paz requiere una amplia acción educacional, cultural,
social y cívica. Se dirige a personas de todas las edades. Es una estrategia global y abierta que
pretende arraigar en el corazón y en la mente de los individuos una cultura de paz.
Artículo 5. El Estado, a quien corresponde la responsabilidad fundamental de garantizar el
respeto y la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales, tiene una
función esencial que cumplir, en cooperación con todos los miembros de la sociedad civil, en
el establecimiento y la consolidación de las condiciones y los requisitos necesarios para el
desarrollo de una cultura de paz.
Artículo 6. La educación es el medio fundamental para edificar una cultura de paz. Con este
fin es preciso recurrir a todos los aspectos de la educación.
Artículo 7. La sociedad civil ha de comprometerse plenamente en el fomento de los principios
democráticos y de la armonía entre la sociedad, el individuo y el medio ambiente.
Artículo 8. Los medios de comunicación de masas, además de su poderosa función educativa,
cumplen un papel decisivo para garantizar el ejercicio de la libertad de opinión, expresión e
información.
Artículo 9. Es de capital importancia la función de aquellos cuya actividad tiene un efecto
directo en las mentes. Se trata, en particular, de los dirigentes políticos, los miembros del
gobierno, del parlamento y de otros cuerpos electos, los docentes y periodistas; de la comunidad
intelectual en su conjunto; de la familia y las autoridades religiosas; de quienes ejercen funciones
directivas en diversos niveles; de las organizaciones no gubernamentales. Las asociaciones entre
ellos aumentan considerablemente su eficiencia.
Artículo 10. Los participantes en actividades científicas, filosóficas y creativas han de
desempeñar un papel especial en la promoción de la elaboración y el intercambio dinámicos de
conocimientos, la investigación y la producción artística que fomenten una cultura de paz.
Artículo 11. El fortalecimiento de la capacidad del sistema de las Naciones Unidas para
promover una cultura de paz en el mundo constituirá uno de los aspectos principales de su
reforma, que está en curso actualmente.

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III. PROYECTO DE PROGRAMA DE ACCION SOBRE UNA CULTURA DE PAZ
La Asamblea General,
Aprueba el siguiente programa de acción en los niveles nacional, regional e
internacional para poner en práctica los valores, las actitudes, las tradiciones, los
comportamientos y los estilos de vida enunciados en la Declaración sobre una Cultura de Paz.
A.
Objetivos y estrategias
1.
El presente programa de acción tiene por objeto:
proporcionar un marco conceptual para aumentar la sinergia y la eficacia del sistema
de las Naciones Unidas y de otras organizaciones internacionales y regionales en la
edificación de una cultura de paz que contribuya a prevenir los conflictos violentos;
vincular las actividades en favor de una cultura de paz a otras actividades prioritarias
de la comunidad internacional, entre ellas las relativas a los derechos humanos, la
democracia, el desarrollo, la igualdad entre las mujeres y los hombres, la tolerancia y
la libre circulación de la información, para que contribuyan de forma integrada a
transformar una cultura de guerra y violencia en una cultura de paz y no violencia;
integrar esa acción a las que se lleven a cabo en favor de la paz y la seguridad
internacionales;
al inicio del nuevo milenio, suscitar un movimiento mundial, aprovechando el Año
Internacional de la Cultura de la Paz, que favorezca la transformación de los valores,
las actitudes y los comportamientos de las personas y las instituciones en todos los
niveles y en todas las regiones en pro de una cultura de paz y no violencia.
2.
La coordinación integrada y sinérgica de las actividades destinadas a prevenir conflictos
y la promoción de una cultura de paz por parte de las organizaciones del sistema de las
Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales, exige la elaboración de
una estrategia completa con un calendario y un sistema de seguimiento. La UNESCO está
dispuesta a seguir desempeñando su función de catalizador intelectual de este proceso, en
particular a través del Comité Administrativo de Coordinación.
3.
Se alienta a los Estados Miembros a que establezcan sus propias estrategias nacionales
de acción, complementarias del presente programa de acción.
4.
Con objeto de promover un movimiento mundial, se deberían ampliar y fortalecer las
relaciones de cooperación en favor de una cultura de paz entre las Naciones Unidas y los
Estados Miembros y diversas organizaciones intergubernamentales, gubernamentales y no
gubernamentales, incluidos los educadores, periodistas, parlamentarios y alcaldes, y otras
autoridades locales, las fuerzas armadas, las comunidades religiosas y las organizaciones de
jóvenes y mujeres.
5.
Esta estrategia incluye la movilización de recursos para el presente programa de acción,
incluido el establecimiento de un fondo extrapresupuestario para su ejecución, alimentado por
contribuciones voluntarias de organismos gubernamentales y privados.

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155 EX/49 - pág. 7
B.
Medidas concretas que se pueden adoptar en los niveles nacional, regional e
internacional, para promover una cultura de paz
6.
Medidas para fomentar el respeto de los derechos humanos:
Mayores esfuerzos para aplicar y coordinar las medidas recomendadas tanto por la
Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1993) como por el Congreso
Internacional sobre Educación para los Derechos Humanos y la Democracia
(Montreal, 1993) en el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la educación
en la esfera de los derechos humanos (1995-2004) y su examen general mundial de
mediados del Decenio;
Elaboración de planes nacionales de acción en favor de los derechos humanos con
arreglo a las directrices preparadas para el Decenio de las Naciones Unidas para la
educación en la esfera de los derechos humanos, así como programas regionales y
locales;
Elaboración y aplicación del derecho al desarrollo;
Mayor reflexión sobre el derecho humano a la paz;
Apoyo a la creación de ombudsmen y comisionados encargados de los derechos
humanos y la cultura de paz, y establecimiento de redes entre los mismos.
7.
Medidas para fomentar la educación, la formación y la investigación en pro de la paz y
la no violencia:
Elaboración de una campaña mundial de educación y formación que desarrolle en la
población, en todos sus niveles, capacidades pacificadoras de diálogo, mediación,
desactivación de conflictos, creación de un consenso, cooperación y cambio social no
violento;
Previsión sistemática de los planes de estudio escolares, incluidos los libros de texto,
ateniéndose a las recomendaciones del Plan de Acción Integrado sobre la Educación
para la Paz, los Derechos Humanos y la Democracia de 1995 y su ampliación para
incluir la enseñanza de formas de comportamiento que fomenten una cultura de paz a
través de actividades prácticas;
Mayor compromiso en favor de la igualdad de acceso de mujeres y niñas a una
educación de calidad;
Apoyo especial a la formación en mediación y resolución de conflictos en las
instituciones educativas en zonas que son escenario de disensiones civiles;
Extensión, en las instituciones de enseñanza superior de formación docente, de las
iniciativas relativas a la enseñanza y la participación de las mismas en un
movimiento mundial en pro de una cultura de paz, incluidas la Universidad de las
Naciones Unidas, la Universidad para la Paz (Costa Rica) y el programa de Cátedras
UNESCO/UNITWIN;

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Creación de centros de formación locales y regionales para la transformación de
conflictos, en el marco de las oficinas existentes de las Naciones Unidas;
Profundización de la investigación objetiva y evaluación de las iniciativas y políticas
destinadas a promover una cultura de paz y a prevenir la violencia, como aquéllas de
la Organización Mundial de la Salud.
8.
Medidas para lograr el desarrollo humano sostenible para todos:
Compromiso de la comunidad internacional y de otros agentes del desarrollo en favor
de medidas coherentes y globales para la erradicación de la pobreza;
Fortalecimiento de la capacidad de ejecución de políticas y programas concebidos
para reducir las grandes desigualdades económicas entre las naciones y los pueblos;
Preocupación constante por que en los proyectos de desarrollo participen plenamente
todos los grupos sociales afectados por aquéllos;
Asistencia para el desarrollo durante la edificación de la paz después del conflicto,
que promueva la reconciliación mediante la participación de los ex contendientes en
la planificación, la realización y la evaluación colectivas de proyectos que puedan
beneficiar a todos;
Incorporación de la dimensión de la gestión de conflictos en el paradigma del
desarrollo analizando estrategias y proyectos destinados a fomentarlo respecto de sus
relaciones con un conflicto potencial, y dando prioridad a los componentes de
creación de capacidad para la resolución de diferendos;
Esfuerzos especiales para garantizar que nadie quede excluido del proceso de
desarrollo;
Aplicación sistemática de un enfoque del desarrollo, sensible a las diferencias entre
hombres y mujeres, que conceda prioridad a las acciones destinadas a dar autonomía
a mujeres y niñas;
Creación de capacidad en todas las estrategias y proyectos de desarrollo para la
sostenibilidad ambiental, incluidos programas específicos para preservar y regenerar
la base de recursos naturales;
Fomento de los procesos de participación para ejecutar el plan de acción de la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación y otras medidas destinadas a fomentar la
seguridad alimentaria.
9.
Medidas para propiciar la participación democrática:
Fortalecer toda la gama de medidas destinadas a promover una cultura de
democracia;

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Hacer hincapié especial en la inclusión, en los programas de estudio de todos los
niveles de la enseñanza formal, informal y no formal, de la educación de los
ciudadanos en los principios democráticos;
Dar prioridad al establecimiento y al fortalecimiento de instituciones y procesos que
estimulen y respalden el proceso democrático, como parte de la asistencia al
desarrollo;
Impartir formación sistemática y creación de capacidad para la resolución de
diferendos destinada a funcionarios como componente importante de la asistencia al
desarrollo, concentrándose en apoyar los mecanismos autóctonos que contribuyan a
la participación democrática;
Orientar la asistencia electoral para el desarrollo a largo plazo de la capacidad
endógena de todo el proceso democrático;
Fomentar la transparencia y la participación pública en la defensa de la democracia
para combatir la corrupción, el terrorismo y el tráfico ilícito de estupefacientes;
Reforma de las prácticas administrativas para adquirir “una cultura de gestión” que
corresponda a los principios de una cultura de paz;
Estudio de las experiencias de las comisiones nacionales de investigación y
reconciliación para aprovechar sus enseñanzas y utilizar la justicia social como un
medio de reconciliación.
10.
Medidas para garantizar la igualdad entre mujeres y hombres:
Aplicación de la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la
Mujer con los recursos y la voluntad política que sean necesarios, incluida la
elaboración y ejecución de planes nacionales de acción;
Apoyo a las iniciativas femeninas en favor de la paz y medidas concretas para
promover la igualdad entre mujeres y hombres en la adopción de decisiones
económicas y políticas;
Realización de una campaña mundial de sensibilización y educación comunitaria
sobre la necesidad de prestar apoyo a las víctimas y acabar con la violencia que se
ejerce en contra de la mujer, tanto en el hogar como durante los conflictos armados;
Investigación sistemática de los factores ligados a las diferencias entre hombres y
mujeres, que obstaculizan o favorecen el desarrollo de una cultura de paz, y
formación al respecto;
Apoyo sustancial a la participación de las mujeres en los medios de comunicación,
incluida la creación y el mantenimiento de redes de información de mujeres, y
revisión del material didáctico para mejorar tanto la propia imagen de las niñas como
su vida y sus oportunidades de trabajo.

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11.
Medidas para apoyar la comunicación participativa y la libre circulación e intercambio
de información y conocimientos.
Elaboración de una estrategia sistemática de la comunicación, con la participación de
las Naciones Unidas y organismos regionales y nacionales, en favor de una educación
para una cultura de paz y no violencia, que sirva de foro para intercambiar ideas y
experiencias;
Apoyo a sistemas de comunicación de masas abiertos e interactivos que permitan a
las comunidades expresar sus necesidades y participar en las decisiones;
Apoyo a los medios de comunicación independientes, concediendo prioridad a
aquellos que se encuentran en zonas de conflictos violentos;
Preparación y realización de iniciativas en defensa de la libertad de prensa y la
libertad de comunicación;
Estudio y aplicación de medidas eficaces para promover la transparencia en el
ejercicio del gobierno y en la adopción de decisiones económicas;
Medidas para contrarrestar el problema de la violencia excesiva en los medios de
comunicación gracias a la investigación y el apoyo a los mecanismos de
autorregulación, las producciones audiovisuales positivas y el espacio dedicado en
dichos medios a la expresión no violenta de los jóvenes;
Mayores esfuerzos para promover el intercambio de información científica y técnica.
12.
Actividades encaminadas a fomentar el entendimiento, la tolerancia y la solidaridad
entre todos los pueblos y culturas:
Ejecución del Plan de Acción de Seguimiento del Año de las Naciones Unidas para la
Tolerancia (1995);
Estudio de las prácticas tradicionales de edificación de la paz, prestarles apoyo e
incorporarlas como componente esencial en todas las actividades de desarrollo y
pacificación;
Importante aliento y apoyo a los artistas y artesanos en su calidad de promotores de la
paz;
Examen y fortalecimiento de los objetivos del Decenio Internacional de las
Poblaciones Indígenas del Mundo;
Apoyo a las medidas tendentes a fomentar la tolerancia y la solidaridad con los
refugiados y las personas desplazadas, como las adoptadas por el Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Organización Internacional para las
Migraciones;
Aprovechamiento de las nuevas tecnologías para favorecer un mayor entendimiento y
cooperación entre todos los pueblos.

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13.
Coordinación de las actividades en favor de la paz y la seguridad internacionales:
Coordinación de las actividades en favor de una cultura de paz con la diplomacia
preventiva y las medidas de alerta inmediata como parte de una estrategia general de
prevención de conflictos y consolidación de la paz;
Coordinación de actividades en favor de una cultura de paz con las de desarme,
incluidas las medidas relativas a las armas pequeñas y las municiones ligeras y a las
minas terrestres;
Fortalecimiento de los esfuerzos de conversión militar, incluidas las disposiciones
para la participación de la sociedad civil, como una contribución importante a la
cultura de paz;
Formación sistemática en técnicas para comprender, prevenir y resolver conflictos,
destinada al personal de las Naciones Unidas, de las organizaciones regionales y de
los Estados Miembros, incluidos los que ocupan cargos de alta responsabilidad en
materia de pacificación y diplomacia preventiva;
Inclusión en los acuerdos de paz negociados de medidas consensuales para establecer
sistemas políticos, económicos y sociales de carácter participativo, incluidos los
programas nacionales en favor de una cultura de paz en los que las partes rivales
acuerden trabajar juntas para concebir, realizar y evaluar proyectos de desarrollo.
Medidas que fomenten una mayor presencia femenina en las actividades de
edificación de la paz y en las misiones de información para la diplomacia preventiva.
C.
El Año Internacional de la Cultura de la Paz
14.
El Año Internacional de la Cultura de la Paz, que se celebrará en el año 2000, puede
constituir la ocasión de poner en práctica las iniciativas de este programa de acción y servir
para que la población en todos sus niveles participe conjuntamente en un movimiento mundial
en favor de una cultura de paz. Entre sus objetivos figuran fortalecer el respeto de la
diversidad cultural y promover la tolerancia, la solidaridad, la cooperación, el diálogo y la
reconciliación. Las actividades específicas propuestas incluyen:
Preparar y ejecutar planes nacionales de acción, relaciones de cooperación y formas
institucionales que promuevan los objetivos del Año Internacional;
Asociar la celebración de dicho año a las actividades regionales e internacionales que
insisten en el carácter prioritario de la paz, el desarrollo y la democracia así como en
la función clave del sistema de las Naciones Unidas para promover una cultura de
paz, incluida la estrecha asociación con las actividades de la Organización para el año
2000;
Prestar apoyo a iniciativas especiales para conmemorar la diversidad cultural y
reforzarla, y reconocer la unidad espiritual de la humanidad;
Movilizar a la opinión pública para promover una cultura de paz;

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Establecer un sistema mundial de comunicación e intercambio de información sobre
actividades y producciones audiovisuales que reflejen y promuevan los valores de
una cultura de paz;
Adoptar medidas para garantizar la sinergia entre el Año Internacional de la Cultura
de la Paz, el año 2000, y el Año Internacional de los Voluntarios, el Año 2001.

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IV. INFORME CONSOLIDADO SOBRE UNA CULTURA DE PAZ
1.
La Conferencia General de la UNESCO, en su 28ª reunión celebrada en 1995, consideró
prioritaria la transición de la cultura de guerra a una cultura de paz. Tras haber examinado las
experiencias iniciales del Programa de Cultura de Paz establecido en 1993, la Conferencia
General declaró que lograr esta transición era el mayor desafío que se planteaba al mundo en
este final del siglo XX, e inscribió la tarea de fomentarla en la Estrategia a Plazo Medio para
1996-2001 de la Organización
3
. La transición hacia una cultura de paz se consideró la
expresión contemporánea del mandato asignado a la UNESCO por su Constitución, en la que
se declara que la paz no puede estar fundada exclusivamente en acuerdos políticos y
económicos entre gobiernos sino que debe basarse en la solidaridad intelectual y moral de la
humanidad
7
.
2.
En diciembre de 1995, la Asamblea General de las Naciones Unidas incluyó por primera
vez en su programa una cultura de paz con la aprobación de la Resolución A/RES/50/173, en
que se acoge con beneplácito la resolución relativa a una cultura de paz aprobada
recientemente por la Conferencia General de la UNESCO. La Asamblea pidió al Secretario
General que, en consulta con el Director General de la UNESCO, le presentara un informe en
su quincuagésimo primer periodo de sesiones, sobre los progresos logrados en las actividades
educativas en el marco del Proyecto Transdisciplinario titulado “Hacia una cultura de paz”.
Ulteriormente, tras haber recibido y acogido con beneplácito dicho informe, la Asamblea
General, en su quincuagésimo primer periodo de sesiones, pidió al Secretario General en su
Resolución A/RES/51/101 que le informara en su quincuagésimo segundo periodo de sesiones
sobre la marcha de las actividades educacionales en el marco del Proyecto Transdisciplinario
titulado “Hacia una cultura de paz”, inclusive la preparación de los elementos de un proyecto
de declaración y programa de acción provisionales sobre una cultura de paz.
3.
En octubre de 1997 la 29ª reunión de la Conferencia General revisó y fortaleció el
Proyecto Transdisciplinario de la UNESCO “Hacia una cultura de paz”. El marco de este
proyecto consta de tres ejes de acción: 1) educación y formación para la paz, los derechos
humanos, la democracia, la tolerancia y el entendimiento internacional, comprendidas la
elaboración y difusión de materiales didácticos y auxiliares pedagógicos en diferentes lenguas;
2) investigación orientada a las políticas, actividades de promoción e intercambio y difusión
de información; y 3) creación de capacidades y apoyo técnico a los proyectos nacionales,
subregionales, regionales e internacionales.
4.
Tras haber recibido los elementos para un proyecto de declaración y programa de acción
provisionales sobre una cultura de paz (A/52/292), la Asamblea General de las Naciones
Unidas, en su quincuagésimo segundo periodo de sesiones celebrado en noviembre de 1997,
pidió al Secretario General que, en coordinación con el Director General de la UNESCO, le
presentara en su quincuagésimo tercer periodo de sesiones un informe consolidado que
contuviese un proyecto de declaración y programa de acción sobre una cultura de paz. Este es el
origen del presente documento.
5.
Como pidió la Asamblea General en su Resolución A/RES/52/13, en el presente
informe se exponen únicamente las actividades realizadas en el marco del Proyecto
Transdisciplinario de la UNESCO “Hacia una cultura de paz”. Sin embargo, muchos otros
proyectos y actividades del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones están

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contribuyendo al fomento de una cultura de paz sin que se los haya concebido o designado
como tales. Si se los identifica y ejecuta como una contribución a una cultura de paz, se
pueden reforzar sus repercusiones y su sinergia. Por esta razón, en la parte final de este
informe figuran las propuestas para el programa de acción que se recibieron del sistema de las
Naciones Unidas y de otras organizaciones internacionales.
6.
Por consiguiente, el concepto de cultura de paz tiene un valor a la vez teórico y práctico.
Constituye un marco conceptual que destaca la importancia de tratar las hondas raíces
culturales de la guerra y la violencia y sienta las bases de una estrategia coherente para una
transición hacia una cultura de paz y no violencia. A este respecto, el presente informe, que
comprende un proyecto de declaración y programa de acción sobre una cultura de paz, puede
representar un paso importante en la elaboración de una estrategia mundial de las Naciones
Unidas encaminada a desarrollar actividades coordinadas y que se refuerzan mutuamente,
edificar una cultura de paz y prevenir los conflictos violentos.
A.
Los principios fundamentales de la educación para la paz, los derechos humanos,
la democracia, el entendimiento internacional y la tolerancia
7.
De acuerdo con su objetivo fundamental de erigir los baluartes de la paz en las mentes
de hombres y mujeres, una cultura de paz requiere que la educación sea el principal medio
para lograrlo. Esta comprende no sólo la educación formal en los centros docentes, sino
también la educación formal y no formal dispensada en el conjunto de las instituciones
sociales, inclusive en la familia y en los medios de comunicación. Tal y como se dice en el
informe remitido a la UNESCO por la Comisión Internacional sobre la Educación para el
Siglo XXI, el objetivo es aprender a vivir juntos
9
.
Asimismo, en el informe de la Comisión
Mundial de Cultura y Desarrollo a la UNESCO se señala que la cultura permite el desarrollo
de formas de vivir juntos
10
diversas y pacíficas.
8.
Estos principios básicos se han ido estableciendo con el correr de los años en
determinados instrumentos normativos, declaraciones y planes de acción como los siguientes:
la Declaración Universal de Derechos Humanos (París, 1948); la Convención relativa a la
Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza (París 1960); la
Recomendación sobre la educación para la comprensión, la cooperación y la paz
internacionales, y la educación relativa a los derechos humanos y las libertades fundamentales
(París, 1974); el Plan de Acción Mundial sobre Educación para los Derechos Humanos y la
Democracia (Montreal, 1993); la Declaración y el Programa de Acción de la Conferencia de
Derechos Humanos (Viena, 1993); la Declaración y Plan de Acción Integrado sobre la
Educación para la Paz, los Derechos Humanos y la Democracia (París, 1995); y el Plan de
Acción para el Decenio de las Naciones Unidas para la educación en la esfera de los derechos
humanos, 1995-2004. La aplicación de estos planes de acción incumbe al Comité Consultivo
de la UNESCO sobre Educación para la Paz, los Derechos Humanos, la Democracia, el
Entendimiento Internacional y la Tolerancia.
9.
En la Declaración y la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la
Mujer celebrada en Beijing en 1995, y en el Plan de mediano plazo a nivel de todo el sistema
para su seguimiento, se ha destacado la “contribución de la mujer al logro de una cultura de
paz”
11
y se ha reconocido que es menester superar las desigualdades persistentes entre los
sexos para lograr una cultura de paz. La Declaración de la UNESCO sobre la contribución de
la mujer a una cultura de paz, formulada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, fue

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reconocida por la 28ª reunión de la Conferencia General de la UNESCO como un texto
fundamental para orientar la elaboración y ejecución de actividades vinculadas a la mujer y la
paz
12
. La Declaración se está ratificando y utilizando en una amplia variedad de contextos, y
se ha establecido un programa sobre la mujer y una cultura de paz.
B.
Actividades de la UNESCO en el plano mundial
10.
En el plano internacional, la UNESCO sigue publicando y difundiendo en múltiples
idiomas materiales de educación y referencia en los que se promueven los derechos humanos,
la igualdad, la democracia y el entendimiento intercultural. En el Anexo I del presente informe
se adjunta una lista actualizada de estos materiales.
11.
Se presta una atención especial a la función desempeñada por los manuales y otros
materiales didácticos en la cultura de paz. Recientemente se han recopilado en un manual de
referencia publicado por el Instituto Georg-Eckert (Alemania) las experiencias adquiridas en
materia de estudio y revisión de manuales, y se están realizando actividades en numerosas
regiones. En Seúl (República de Corea), en septiembre de 1997, varias Comisiones
Nacionales para la UNESCO participaron en un foro sobre los manuales de historia para el
siglo XXI. En el Oriente Medio, se efectuó un estudio sobre “La imagen de los refugiados
palestinos en los manuales de historia y educación cívica israelíes y palestinos”. Está previsto
realizar otros estudios sobre los manuales escolares de enseñanza primaria y secundaria
utilizados en los países balcánicos. La historia de América Latina se presentará en términos
más favorables a una cultura de paz de resultas de una serie de reuniones e iniciativas: Río de
Janeiro, septiembre de 1996; Cartagena, noviembre de 1996; y reuniones subregionales de
compiladores y editores de manuales escolares de historia así como representantes del
Gobierno de Colombia, en colaboración con el Pacto Andino y la Comisión Andrés Bello.
12.
Para promover el entendimiento entre las culturas, la UNESCO ha publicado una serie
de colecciones de libros de historia que esclarecen el desarrollo de la humanidad en toda su
complejidad. Estas obras demuestran que la historia es algo más que batallas y conquistas.
Entre las obras publicadas figuran: la Historia del Desarrollo Científico y Cultural de la
Humanidad, la Historia General de Africa, la Historia de las Civilizaciones de Asia Central,
Diferentes Aspectos de las Culturas Islámicas, la Historia General de América Latina, la
Historia del Caribe y la Aportación de la civilización árabe a la cultura latinoamericana a
través de la Península Ibérica.
13.
Se están realizando actualmente proyectos especiales sobre la educación para los
derechos humanos y la democracia, financiados por DANIDA, en América Central (Costa
Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Panamá) y en Africa Austral
(Mozambique, Namibia y Zimbabwe
).
Estos proyectos se centran en la producción de
materiales didácticos, para la educación tanto formal como no formal, y para la capacitación
de educadores.
14.
El Plan de Escuelas Asociadas (PEA) de la UNESCO sigue ampliándose: en marzo de
1998 participaban en el Plan unas 4.700 instituciones de 147 países, que están empezando a
conectarse mediante una red electrónica. El PEA participa en varios proyectos regionales y
temáticos, en particular el Proyecto del Mediterráneo Occidental y un proyecto del PEA
denominado “Colaboración, Solidaridad, Hermanamiento”; una campaña mundial sobre
“Futuros científicos -mujeres y hombres”; el Proyecto de la UNESCO “La Ruta del Esclavo”

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(con la asistencia de la Comisión Nacional Noruega para la UNESCO). Siete festivales
subregionales infantiles de la Cultura de Paz tuvieron lugar en 1995 en Costa Rica, Granada,
Grecia, Islas Cook, Jordania, Tailandia y Zimbabwe. Basándose en los resultados de esos
festivales, el PEA ha preparado un “Conjunto de Documentación sobre la Paz” con una
amplia variedad de materiales pedagógicos ilustrados para actividades en las clases de
enseñanza primaria; más de 70 Estados Miembros han solicitado esta documentación.
Numerosas escuelas del PEA participan en el segundo Día Mundial PEA de Solidaridad en
favor de los derechos humanos.
15.
La paz se fomenta también por conducto de las actividades de apoyo a la educación
multilingüe que llevan a cabo las redes universitarias LINGUAPAX y LINGUAUNI, en
colaboración con la Cátedra UNESCO de lingüística de Mons (Bélgica) y el Centro UNESCO
de Cataluña (España). Entre los proyectos de estas redes figuran la promoción del idioma
jemer en Camboya, en cooperación con la Unión Europea, la enseñanza de la lengua inglesa
en Libia y la educación bilingüe en América Latina.
16.
En el plano universitario, las Cátedras UNESCO de derechos humanos, democracia y
cultura de paz están promoviendo un sistema integrado de actividades de investigación,
formación e información, y fomentando la cooperación subregional y regional. Ya se han
establecido estas cátedras en más de 30 países de Africa, Europa, la región de los Estados
Arabes y América Latina. En una reunión de la red de Cátedras UNESCO organizada en
cooperación con el Centro Universitario Europeo de Investigaciones sobre la Paz,
Stadtschlaining, Austria (23-26 de abril de 1998) se adoptó una “Declaración sobre la función
de las Cátedras UNESCO en el fomento de una cultura de paz”. Se está creando asimismo una
red de Cátedras UNESCO sobre la libertad de expresión. En Nicaragua, la revista trimestral
Cultura de Paz publicada por la Universidad Politécnica constituye un ejemplo de cómo las
instituciones académicas pueden dar amplia difusión a ideas y actividades encaminadas a
contrarrestar la violencia y sus causas.
17.
Como parte de las celebraciones del cincuentenario de la Declaración Universal de
Derechos Humanos en 1998, el Plan de Acción de la UNESCO hace hincapié en la
movilización de la Organización y sus interlocutores y se centran los esfuerzos en las
actividades de educación y sensibilización. La planificación de esta celebración ocupó un
lugar importante en las reuniones de marzo de 1997 y marzo de 1998 de más de 50 institutos
de derechos humanos y Cátedras UNESCO de Paz, Derechos Humanos y Democracia. En las
reuniones se discutió asimismo sobre la manera de aplicar en cada país el Decenio de las
Naciones Unidas para la educación en la esfera de los derechos humanos (1995-2004) y su
coordinación en el plano internacional por parte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Derechos Humanos. En una conferencia regional sobre la enseñanza de los derechos
humanos en Europa que tuvo lugar en Finlandia, en septiembre de 1997, se recomendó una
estrategia de aplicación europea, y se prevén conferencias análogas en otras regiones.
18.
El Premio UNESCO 1996 de Educación para los Derechos Humanos fue otorgado al
Sr. Jean-Bertrand Aristide, ex Presidente de la República de Haití, y el Premio UNESCO de
Educación para la Paz de 1997 fue atribuido al Sr. François Giraud (Francia). En el Congreso
Internacional “Ciudades y Educación para una Cultura de Paz” celebrado en septiembre de
1996 en Río de Janeiro, se galardonó a la Sra. Gloria Cuartas Montoya, alcaldesa de la ciudad
colombiana de Apartado, con el primer premio de Alcaldes para la Paz de la región de
América Latina y el Caribe.

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155 EX/49 - pág. 17
19.
Diversas iniciativas emprendidas por la UNESCO en estrecha cooperación con las
organizaciones competentes de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales
están relacionadas con las diferencias entre hombres y mujeres que pueden obstaculizar o
propiciar el avance hacia una cultura de paz. Se concede prioridad a la sensibilización y al
apoyo a las actividades de la mujer en pro de la paz, al aumento de la participación femenina
en los procesos democráticos, en especial en la adopción de decisiones de índole política y
económica, la movilización de artistas y el fomento de nuevas expectativas en los hombres y
relaciones de colaboración igualitarias entre las mujeres y los hombres. En una reunión de un
Grupo de Expertos sobre roles masculinos y masculinidades desde el punto de vista de una
cultura de paz (Oslo, Noruega, 1997) se recomendó que en la educación de los varones se
otorgara más importancia a cualidades como las reacciones emocionales, la preocupación por
los demás y las aptitudes de comunicación a fin de que los hombres jóvenes pudieran
responder a las frustraciones y los cambios de vida sin recurrir a la violencia.
20.
Una consulta internacional de expertos gubernamentales examinó en la UNESCO, en
marzo de 1998, un proyecto de Declaración sobre el Derecho Humano a la Paz, de
conformidad con lo solicitado por la Conferencia General de la UNESCO en su 29ª reunión.
Considerando que la paz es una aspiración de la humanidad, los participantes en la consulta
reconocieron el vínculo esencial entre la paz y el respeto de los derechos humanos y un
compromiso moral y ético para con la paz como principio general para promover la causa de
una cultura de paz. El Consejo Ejecutivo de la UNESCO, en su 154ª reunión celebrada en
abril-mayo de 1998, examinó los resultados de esta consulta y acogió con beneplácito la
iniciativa del Director General “por ser una importante contribución al fomento de la cultura
de paz”. Le invitó a que “[prosiguiera] la reflexión sobre este tema, teniendo en cuenta los
resultados de la consulta internacional, y a que [informara] al respecto a la Conferencia
General en su 30ª reunión”. En abril de 1998, la Unión Interparlamentaria, en su reunión
celebrada en Windhoek, Namibia, apoyó por unanimidad el derecho humano a la paz. En
junio de 1998, la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos aprobó
también por unanimidad el derecho humano a la paz.
21.
Directores y jefes de redacción de periódicos latinoamericanos, reunidos en Puebla
(México) en mayo de 1997, resolvieron fomentar la paz y la no violencia en sus editoriales y
publicaciones. Decidieron asimismo crear una red de periodistas y periódicos para una cultura
de paz y un centro de documentación en la Oficina de la UNESCO en Panamá. Se están
planificando para otras regiones del mundo reuniones de profesionales de los medios de
comunicación con miras a una cultura de paz, análogas a la que tuvo lugar en Puebla.
22.
Los parlamentarios son unos de los principales asociados de la UNESCO en el fomento
de una cultura de paz. La Unión Interparlamentaria, en su 99ª conferencia celebrada en
Windhoek (Namibia) en abril de 1998, aprobó una resolución sobre la prevención de
conflictos y el restablecimiento de la paz y la confianza en países en periodo de posguerra. El
Director General de la UNESCO dirigió una carta a los jefes de las delegaciones participantes
en esta conferencia para instar a los parlamentos nacionales a participar en la celebración del
Año Internacional de la Cultura de Paz.
23.
La participación de los jóvenes en la edificación de una cultura de paz forma parte del
debate sobre los valores universales en que se han centrado las reuniones regionales de
preparación del Foro Mundial de la Juventud celebrado en agosto de 1998 en Braga, Portugal.
Además, en las reuniones de jóvenes patrocinadas por la UNESCO en América Central,

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Europa y Africa se ha debatido la posibilidad de utilizar las actividades deportivas como
medio para fomentar la tolerancia y el entendimiento entre culturas. En América Latina y
Africa, los programas subregionales de organizaciones no gubernamentales de jóvenes
patrocinadas por la UNESCO hacen participar a jóvenes marginados y fomentan los valores
de la cultura de paz en las políticas dirigidas a los jóvenes.
24.
En el marco de la aplicación del Plan de Acción de Seguimiento del Año de las
Naciones Unidas para la Tolerancia, se establecieron las dos primeras redes regionales sobre
este tema de la tolerancia en las regiones del Mediterráneo y el Mar Negro, y de Asia y el
Pacífico. Estas redes tienen como objetivo servir de nexo entre las Comisiones Nacionales
para la UNESCO, las instituciones de educación, las ONG y las organizaciones regionales, a
fin de cooperar para la realización de actividades e intercambios de índole concreta, que
comprenden desde la publicación de los “Clásicos de la Tolerancia” hasta la organización de
debates interconfesionales e interculturales, o la atribución de becas a jóvenes investigadores.
El Premio UNESCO-Madanjeet Singh de Fomento de la Tolerancia y la No Violencia se
atribuyó el 16 de noviembre de 1996, Día Internacional de la Tolerancia, a Pro-Femmes
Twese Hamwe, una agrupación rwandesa de 32 organizaciones no gubernamentales de
mujeres.
25.
La cultura de paz tiene un carácter universal y por eso reviste importancia para quienes
desempeñan funciones militares. Tras el foro militar centroamericano para una cultura de paz
celebrado en 1996 en El Salvador y en 1998 en la Ciudad de Guatemala, la UNESCO está
prestando su concurso a la creación de una biblioteca para las fuerzas armadas y de una
Cátedra de Cultura de Paz para proporcionar a los oficiales del ejército una formación sobre la
paz, los derechos humanos y la democracia. La UNESCO celebró reuniones similares en abril
de 1996 con las fuerzas armadas de siete países de Africa Occidental que forman parte del
ANAD (Acuerdo de no agresión y asistencia en materia de defensa, en Africa), y en junio de
1996 con el Instituto de Altos Estudios de Defensa Nacional de Francia sobre el tema “De las
inseguridades parciales a la seguridad global”. La Organización está preparando un manual de
formación relativo a la paz, los derechos humanos y la democracia destinado a las fuerzas
armadas, la policía y las fuerzas de seguridad. En junio de 1998, el Director General de la
UNESCO pronunció una conferencia en la ceremonia de entrega de diplomas del curso 1997-
1998 de la Cátedra Cervantes de Armas y Literatura en la Academia Militar General de
Zaragoza, España.
26.
La UNESCO apoya también un programa Sur-Sur en el que militares desmovilizados
dispensan a sus homólogos una formación de promotores de paz; en esta actividad participan
veteranos de las guerras de Guatemala, Mozambique, Nicaragua y Zimbabwe.
27.
En cumplimiento de la Declaración sobre el Papel de la Religión en la Promoción de
una Cultura de Paz (Barcelona, España, 1994), se organizó en Rabat, Marruecos, en febrero de
1998, un diálogo entre tres religiones monoteístas a fin de promover una cultura de paz, bajo
los auspicios del Director General de la UNESCO y Su Majestad el Rey de Marruecos. En la
Declaración de Barcelona, que se ha difundido ampliamente, las comunidades religiosas se
comprometieron a resolver o mitigar los conflictos sin recurrir a la violencia, y se hizo
hincapié en la educación para la paz, la libertad y los derechos humanos, y en una formación
religiosa que promoviera la apertura de espíritu y la tolerancia.

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155 EX/49 - pág. 19
28.
Con objeto de fomentar el diálogo intercultural, varios proyectos patrocinados por la
UNESCO se han centrado en las rutas que vincularon a culturas y civilizaciones a lo largo de
la historia. En el marco del primero de esos proyectos, el “Estudio Integral de las Rutas de la
Seda”, se organizaron expediciones y coloquios internacionales, se produjeron estudios,
publicaciones y películas, se establecieron programas e institutos internacionales de
investigación y se fomentó el turismo cultural, desde el Pacífico hasta el Mediterráneo.
Proyectos más recientes capitalizan ese éxito: en el proyecto “La Ruta del Esclavo” se
estudian las causas, modalidades y consecuencias de la trata de esclavos en el Atlántico en
Africa, Europa, América y el Caribe; el proyecto “Convergencia espiritual y diálogo
intercultural” une al mundo árabe, Europa y el Africa Subsahariana, y “La Ruta del Hierro” se
centra en la función del hierro en las sociedades tradicionales y modernas africanas.
29.
Reconociendo que la pobreza y la falta de aprovechamiento compartido de los alimentos
es una de las causas de los conflictos violentos, la UNESCO está aportando una contribución
importante a la iniciativa del Secretario General de las Naciones Unidas de erradicar la
pobreza (Declaración del CAC sobre el compromiso en pro de la erradicación de la pobreza,
mayo de 1998). Se ha creado en la UNESCO un mecanismo importante para la coordinación
de la Sede y las Oficinas regionales a este respecto. Hace poco se concertó con la
Administración de Desarrollo de Ultramar (ODA) del Reino Unido un acuerdo sobre
actividades de erradicación de la pobreza en que se aplica un nuevo criterio sobre la educación
de adultos que mejora la calidad de vida, en particular de las mujeres, en las zonas rurales.
C.
Actividades en los planos regional y nacional
30.
En consonancia con las razones por las que se adoptó el Programa Cultura de Paz de la
UNESCO, que estaba vinculado a los esfuerzos desplegados por las Naciones Unidas para
evitar la proliferación de los conflictos armados posteriores al final de la Guerra Fría, la
Organización ayuda a los Estados Miembros a realizar programas e iniciativas nacionales de
cultura de paz que contribuyen a la edificación de la paz. Por ejemplo, en los programas que
se llevan a cabo en Burundi, El Salvador, Mozambique y Somalia, la UNESCO alienta a los
antagonistas de antaño a trabajar juntos en el planeamiento, realización y evaluación de
proyectos de desarrollo, haciendo que el conflicto se convierta en cooperación. Las
actividades ejecutadas en el plano nacional están orientadas cada vez más a la prevención de
conflictos violentos y a la edificación de la paz después de que éstos han finalizado, y a tal
efecto se pone el acento en las actividades educativas formales y no formales.
31.
En El Salvador, el programa de radio comunitario “Buenos Tiempos Mujeres”, que
informa sobre los derechos de la mujer y fomenta una mayor toma de conciencia entre las
mujeres pobres, es difundido por 45 emisoras y se ha integrado en una campaña educativa
local en la que participan con carácter voluntario promotores de la paz locales. Desde sus
comienzos, esta iniciativa de El Salvador ha sido una empresa conjunta de la UNESCO, por
un lado, y de los ministerios de este país, así como de organizaciones de muy diversos
sectores de la sociedad civil, por otro lado. La creciente aceptación de una cultura de paz en
El Salvador se manifiesta en otras iniciativas, entre ellas festivales anuales para una cultura de
paz y un “Salón cultura de paz” en el Parlamento de El Salvador. Muchas de estas actividades
están relacionadas con los derechos de la mujer, como los certámenes de literatura para
jóvenes escritoras, la creación de un Instituto Salvadoreño de Promoción de la Mujer y la
presentación en el Parlamento de un proyecto de ley contra la violencia en la familia.

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155 EX/49 - pág. 20
32.
En 1996-1997 se organizó en América Latina una serie de talleres con mujeres
dirigentes de organizaciones no gubernamentales, en el marco del Proyecto Especial “Mujeres
al servicio de la paz civil”. Los participantes en una reunión iberoamericana de mediadores en
materia de derechos humanos celebrada en 1996 en Antigua, Guatemala, firmaron una
declaración en la que se comprometían a promover la justicia y el respeto de los derechos
humanos y establecieron una Red de Mediadores en cuestiones de Derechos Humanos para
una cultura de paz. Los conflictos y las experiencias de mediación en América Latina se
examinaron en una reunión celebrada en mayo de 1998 en Barcelona, España, organizada
conjuntamente por la UNESCO, la Universidad de Barcelona y la Universidad Iberoamericana
de México. En Guatemala, los acuerdos de paz firmados en 1996 entrañan una
responsabilidad especial para la UNESCO respecto de la tarea de prestar apoyo y dar una
continuidad a los sistemas educativos creados por los pueblos indígenas durante los años de su
desarraigo y desplazamiento.
33.
En 1996-1997, la UNESCO contribuyó a iniciar un programa de cultura de paz en
colaboración con la Comisión Nacional Haitiana. El objetivo de este programa es consolidar
el proceso democrático mediante actividades de formación y sensibilización de las
comunidades rurales, las organizaciones no gubernamentales locales y los Clubes UNESCO.
La formación se ha centrado en técnicas de prevención y solución no violenta de conflictos.
Además, en 1998 se produjo una serie de programas de radio comunitarios que tratan
cuestiones referentes a la cultura de paz.
34.
El proyecto DEMOS, basado en las experiencias realizadas en cinco “laboratorios” en
América Latina y el Caribe, culminó con la Cumbre Regional para el Desarrollo Político y los
Principios Democráticos en Brasil (julio de 1997). Sobre esta base, la UNESCO presentó un
documento a la sexta Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en Santiago,
Chile (noviembre de 1997). El proyecto DEMOS surgió de la idea de que la prevención de los
conflictos violentos es la mejor manera de establecer la seguridad y la estabilidad que son
esenciales para la democracia. En relación con este proyecto se fomentarán y apoyarán, por
conducto de las estructuras regionales apropiadas, iniciativas vinculadas al ejercicio del
gobierno y la democracia en otras regiones, entre ellas Africa Austral y Europa Oriental.
35.
El foro sobre cultura de paz que tuvo lugar en marzo de 1997 en Malí constituye un
ejemplo de la cooperación entre un país donde se ha iniciado un proceso de consolidación de
la paz después de un conflicto, los países vecinos y las acciones coordinadas de las Naciones
Unidas, con la participación del Departamento de Asuntos Políticos de las Naciones Unidas,
la UNESCO y el PNUD. El foro se celebró tras la ceremonia de la “Llama de la Paz” en que el
Gobierno de Malí destruyó unas 3.000 armas entregadas voluntariamente por los rebeldes
tuaregs. Reunió a unos 200 militares de alto rango y funcionarios civiles de Malí y de otros
países vecinos. Pronunciaron sendos discursos los Presidentes de Malí y Côte d’Ivoire y el
Director General de la UNESCO. Los participantes en el foro aprobaron la Declaración de
Bamako en que deploraron la proliferación de conflictos armados en Africa y expresaron su
convicción de que Africa sólo puede hacer frente a sus problemas mediante la instauración de
una paz duradera. En aplicación de las recomendaciones del foro, en 1998 se inició un
programa nacional de educación para una cultura de paz, con el apoyo de la UNESCO y el
PNUD.
36.
También en Africa, la UNESCO ha proporcionado ayuda técnica y financiera a la
Comisión Nacional de Côte d’Ivoire para la UNESCO, a fin de celebrar una reunión

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subregional sobre “Conflictos y cultura de paz en Africa” y crear una cátedra subregional para
la cultura de paz en la Universidad de Cocody. En Mozambique se producen materiales y
libros para la educación y formación en el marco del programa de cultura de paz, y para
formar a los promotores de la paz se cuenta con muy diversos colaboradores, por ejemplo
periodistas, organizaciones de derechos humanos, refugiados de retorno, y organizaciones de
soldados desmovilizados. Por invitación del Presidente de Mozambique, la UNESCO ayudó a
organizar en septiembre de 1997 una conferencia internacional sobre la cultura de paz y el
ejercicio del gobierno, que aprobó la “Declaración de Maputo”.
37.
En Burundi, la Casa UNESCO de la Cultura de Paz realiza actividades en cuyo marco
todos los sectores sociales participan en la educación para la paz, en la formación y promoción
en la esfera de la democracia y los derechos humanos, y en el apoyo a la acción de las
asociaciones locales. La Casa UNESCO de la Cultura de Paz trabaja en estrecha colaboración
con un considerable número de organismos de las Naciones Unidas y de donantes
multilaterales y bilaterales. En el vecino Estado de Rwanda, la educación para la paz y los
derechos humanos se vincula a la ayuda prestada para reintegrar en el sistema escolar nacional
a los niños que han retornado al país.
38.
La UNESCO fomenta el proceso de paz y el diálogo nacional en Sudán, en colaboración
con el PNUD. En 1995 y 1996 se organizaron sendos simposios sobre la cultura de paz. Como
seguimiento, la Organización ha prestado asistencia y apoyo técnico para la educación básica.
Está previsto celebrar un tercer simposio en el marco del programa de cultura de paz de la
UNESCO. La iniciativa de cultura de paz de la UNESCO, considerada no partidaria, forma
parte integrante de los esfuerzos internacionales por apoyar el proceso de paz en Sudán.
39.
También en Africa, y en respuesta a la petición formulada por el Gobierno angoleño y la
Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Angola (UNAVEM III), la UNESCO ha
prestado su concurso al desarrollo de una campaña de sensibilización a la cultura de paz y
respaldado el proyecto “Canción de Paz de Angola”, escrita y ejecutada por músicos de ambas
partes en el conflicto de ese país. La Comisión Nacional para la UNESCO en Angola y
Afrique Jeunesse en Burkina Faso organizaron, con el apoyo de la UNESCO, seminarios de
asociaciones de jóvenes sobre la cultura de paz; también se celebró un seminario de esta
índole a nivel regional en Togo, con motivo de la Conferencia Panafricana de Asociaciones y
Clubes UNESCO. El Programa de Educación de Emergencia y Reconstrucción de la
UNESCO (PEER) sigue impartiendo educación a los refugiados somalíes y las poblaciones
desplazadas en Somalia. En aplicación de las recomendaciones formuladas por diversos
coloquios patrocinados por la UNESCO que congregaron a intelectuales somalíes
pertenecientes a todas las partes en el conflicto de ese país (Sana’a, Yemen, abril de 1995,
Addis Abeba, junio de 1996), en 1997 se inició con el apoyo del PNUD un proyecto de
educación cívica a través de los medios de comunicación.
40.
Se ha designado a la UNESCO organismo coordinador de “Comunicaciones para el
establecimiento de la paz”, que es uno de los elementos de la Iniciativa Especial para Africa
del sistema de las Naciones Unidas. Se organizaron dos consultas internacionales (París,
noviembre de 1996, y Addis Abeba, junio de 1997) a fin de adoptar una estrategia e iniciar
actividades piloto en seis países escogidos, Angola, Burundi, Congo, Malí, Liberia y Etiopía.
Las actividades se centran tanto en la constitución de capacidades locales en materia de
medios de comunicación como en el suministro de servicios de asesoramiento técnico para la
producción local de emisiones de radio. Para reforzar los medios de difusión independientes

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en Rwanda y en Burundi, se han establecido centros de prensa para proporcionar apoyo
técnico y moral a los profesionales de los medios de comunicación de esta subregión.
41.
Un proyecto especial sobre “la mujer y la cultura de paz” en Africa comprende misiones
interinstitucionales sobre la paz y la mujer en zonas de conflicto, cuyo objeto es reforzar la
función de promotoras de la paz de las mujeres y dar mayor resonancia a la labor de las
mujeres locales en favor de la paz. Se están realizando estudios monográficos y materiales de
información sobre las prácticas ejemplares de consolidación de la paz logradas por las mujeres
en varios países, entre ellos Burundi, Camerún, Congo, Namibia, República Centroafricana y
Tanzania. La UNESCO prestó apoyo a una reunión celebrada en abril de 1998 en Burundi
sobre “la mujer y la cultura de paz” en que se reunieron mujeres de distintas regiones y
condiciones que convinieron en aunar esfuerzos en pro de la reconciliación y la consolidación
de la paz.
42.
La UNESCO ha prestado su apoyo al programa nacional de cultura de paz de Filipinas
como elemento de seguimiento del histórico acuerdo de paz firmado en septiembre de 1996
entre el Gobierno filipino y el Frente Moro de Liberación Nacional en la isla musulmana de
Mindanao, y en el contexto de este programa, el Presidente de Filipinas ha creado un grupo de
trabajo con miras a crear un Centro para la Cultura de Paz. Asimismo, y a petición del
Presidente de Sri Lanka, la UNESCO apoya un programa que integra la educación para la paz
y la solución de conflictos, a fin de promover una cultura de paz entre las comunidades del
norte de ese país.
43.
La Comisión Alemana para la UNESCO dedicó su 57ª Asamblea General (junio de
1997) al programa de la UNESCO para una cultura de paz. En la resolución aprobada por la
Asamblea se expresó apoyo a la UNESCO en sus esfuerzos por fortalecer el fomento de una
cultura de paz mediante una profundización en su base conceptual y programas orientados a la
acción en Estados en transición o que acaban de finalizar un conflicto violento. Se manifestó
apoyo a los esfuerzos de la “Iniciativa del servicio de paz civil”, en especial los programas de
capacitación. Se recomendaron actividades encaminadas a contrarrestar las tendencias a la
marginación o exclusión de los inmigrantes facilitando su integración económica, social y
política y contribuyendo así a una cultura de paz en Alemania.
44.
El 26 de febrero de 1998, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel y el
Ministerio de Desarrollo y Cooperación Internacional de la Autoridad Palestina firmaron un
acuerdo de cooperación en materia de educación, cultura y ciencia. Este acuerdo, concertado
bajo los auspicios de la UNESCO, inició un proceso, conocido como Granada II, cuyo objeto
es contribuir a consolidar la paz entre israelíes y palestinos, que sucedió a Granada I, proceso
iniciado en julio de 1997 en Jerusalén con una reunión de expertos israelíes y palestinos en
materia de educación, ciencia y cultura y que fue seguida por reuniones técnicas en que se
definieron unos 15 proyectos de cooperación.
45.
En la ex Yugoslavia la UNESCO ha sido el organismo coordinador, en el sistema de las
Naciones Unidas, de la asistencia a los medios de comunicación independientes durante el
periodo de reconstrucción. El programa UNESCO SOS Medios de Comunicación incluye un
banco de programas de televisión que proporciona a todas las emisoras de televisión bosnias
300 horas de programas gratuitos de calidad que fomentan la cultura de paz, la tolerancia, el
entendimiento mutuo y la democracia. Una delegación del Banco de Programas apoya

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155 EX/49 - pág. 23
actualmente las producciones locales con financiación y asesoramiento profesional, sobre la
base de los mismos principios.
46.
En mayo de 1998 se reunieron en la UNESCO periodistas de Grecia y Turquía para
promover una cultura de paz contribuyendo como profesionales al mejoramiento de la
comunicación, el entendimiento mutuo, la circulación libre e independiente de información
entre ambos países y la cobertura imparcial de acontecimientos referentes a las relaciones
entre Grecia y Turquía. Una conferencia internacional sobre “Europa Sudoriental: una
encrucijada de culturas” se celebró en la Sede de la UNESCO en París (9-10 de febrero de
1998), por iniciativa de los Delegados Permanentes ante la UNESCO de dicha región y en
cooperación con la Asociación Internacional de Estudios del Sudeste Europeo (AIESEE), con
objeto de reforzar la cooperación en la región.
47.
Las actividades de promoción de una cultura de paz en la Federación de Rusia fueron
recomendadas por una Conferencia Internacional titulada “De los estereotipos de la guerra a
los ideales de la paz mediante la cultura y la educación”, que tuvo lugar en Moscú en
diciembre de 1997 en el Ministerio de Nacionalidades y Relaciones Federales de la
Federación de Rusia, y cuyo seguimiento está a cargo de una red de organismos educativos y
académicos que cooperan para promover una cultura de paz en la Federación de Rusia.
48.
En colaboración con el Consejo de Europa, la Comisión Europea y otras organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales, la UNESCO ha emprendido un programa
exhaustivo para apoyar la educación cívica en Europa Central y Oriental. Este programa
responde a las recomendaciones efectuadas por la Conferencia sobre planes de estudios y
educación cívica en Europa Central y Oriental, organizada por la UNESCO en Viena en
octubre de 1995, y a una serie de conferencias y talleres relacionados con este tema, que se
han venido celebrando después de esta Conferencia en Austria, Bulgaria, Dinamarca, Estonia,
Federación de Rusia, Finlandia, Georgia, Polonia y Turkmenistán. Entre sus actividades
figuran la edición y difusión de manuales de educación cívica para alumnos y profesores, la
organización de seminarios de formación del personal docente, la realización conjunta de
proyectos por parte de centros docentes, y la publicación de un suplemento semanal de
educación cívica en el órgano de prensa ruso Periódico del Maestro, que cuenta con
numerosos lectores.
49.
Las actividades para una cultura de paz tanto en Europa Central y Oriental como en Asia
Central siguen llevándose a cabo en el marco del Foro Internacional “Por la Solidaridad,
contra la Intolerancia, por un Diálogo Cultural”, que se celebró en Tiflis en 1995. La
UNESCO presta su concurso a la creación del Centro Internacional de Tiflis para un Diálogo
entre Culturas por la Paz y la Tolerancia y del Centro de Asia Central para la Prevención de
Conflictos, en Kirguistán. Se han preparado dos números de una nueva revista trimestral,
“Educación para una cultura de paz y tolerancia y la prevención de conflictos en Asia
Central”. En el foro internacional titulado “Por una cultura de paz y un diálogo entre
civilizaciones, contra una cultura de guerra y violencia”, celebrado en la República de
Moldavia (16-18 de mayo de 1998), se aprobó una Declaración y un Programa de Acción y se
apoyó el proyecto sobre derechos humanos para la paz que se está preparando por iniciativa
del Director General de la UNESCO. Se insistió en la responsabilidad de los medios de
comunicación para fomentar el diálogo y la solución pacífica de los conflictos.

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155 EX/49 - pág. 24
D.
Mirando hacia el futuro: propuestas para el Programa de Acción de las Naciones
Unidas y otras organizaciones internacionales
50.
Puesto que el proyecto de programa de acción que pidió la Asamblea General de las
Naciones Unidas en su Resolución A/RES/52/13 está concebido como un enfoque integral
para el fomento de una cultura de paz y la prevención de los conflictos violentos para todo el
sistema de las Naciones Unidas y sus Estados Miembros, el Director General de la UNESCO
invitó al Secretario General de las Naciones Unidas y a los jefes de otros organismos
internacionales, incluidos los organismos especializados de las Naciones Unidas, a contribuir
a su preparación. En respuesta a esta propuesta, se recibieron muchas sugerencias de estos
últimos, así como de la propia UNESCO y su Consejo Ejecutivo, y directamente de los
Estados Miembros. Estas sugerencias, que se exponen en la siguiente sección, constituyen la
base del programa de acción presentado al principio de este informe.
51.
Las propuestas se atienen a los mismos principios básicos de una cultura de paz que se
enuncian en la Resolución A/RES/52/13: “el respeto de los derechos humanos, la democracia
y la tolerancia, la promoción del desarrollo, la educación para la paz, la libre circulación de
información y la mayor participación de la mujer”. Además, teniendo presente que las
actividades encaminadas a promover la paz y la seguridad internacionales, basadas en los
principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas y puestas en práctica por esta
Organización, son complementarias de las actividades en favor de una cultura de paz, su
coordinación se examina en una sección aparte. Por último, se examinan las propuestas para el
Año Internacional de la Cultura de Paz en 2000, año en que el programa de acción podrá
iniciarse.
i.
Actividades para fomentar el respeto de los derechos humanos [Los elementos
incorporados a esta sección fueron proporcionados por la Oficina del Alto
Comisionado para los Derechos Humanos, la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Comercio y Desarrollo, el Consejo de Europa y la UNESCO.]
52.
La elaboración y la aceptación internacional de los derechos humanos universales, en
especial la Declaración Universal de Derechos Humanos, ha sido uno de los pasos más
importantes hacia la transición de una cultura de guerra y violencia a una cultura de paz y no
violencia. Expresa la voluntad de transformar los valores, actitudes y comportamientos que
redundan en provecho exclusivo del clan, la tribu o la nación en valores que redunden en
beneficio de toda la familia humana. Por consiguiente, la promoción de los derechos humanos
en los planos individual y colectivo es una de las propuestas centrales del programa de acción.
53.
La educación para los derechos humanos, entendida no sólo como conocimiento
abstracto sino como práctica participativa, merece la máxima prioridad con objeto de que los
principios básicos de los derechos humanos, tal como vienen formulados en la Declaración
Universal de Derechos Humanos, la Convención sobre los Derechos del Niño y demás
instrumentos normativos aprobados por las Naciones Unidas, lleguen a integrarse íntimamente
en la conciencia de cada persona. Es preciso redoblar esfuerzos para aplicar las medidas
recomendadas tanto por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1993) como
por el Congreso Internacional sobre Educación para los Derechos Humanos y la Democracia
(Montreal, 1993) en el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la educación en la
esfera de los derechos humanos (1995-2004). Se deberá dar prioridad a la evaluación mundial
de mitad de periodo del Decenio de las Naciones Unidas para la Educación en la esfera de los

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Derechos Humanos en el año 2000, en que se determinarán las deficiencias y necesidades
restantes y se recomendarán actividades suplementarias con una amplia variedad de
colaboradores.
54.
En particular, los planes de acción nacionales para la enseñanza de los derechos
humanos, así como los programas regionales y locales, deberán elaborarse según las pautas
adoptadas para el Decenio de las Naciones Unidas para la Educación en la esfera de los
Derechos Humanos. Estos deberán, entre otras cosas, incorporar las normas internacionales
sobre derechos humanos a las leyes y políticas nacionales y crear o reforzar instituciones y
organizaciones nacionales capaces de proteger y fomentar los derechos humanos y la
democracia bajo el imperio de la ley. Habrá que elaborar materiales didácticos destinados a
grupos destinatarios específicos, entre ellos los administradores de cárceles, los profesores de
escuelas primarias y secundarias, los jueces y abogados, las organizaciones no
gubernamentales nacionales y locales, los periodistas, los observadores de derechos humanos,
los parlamentarios, los funcionarios de policía y los militares. En el marco de la Campaña
Mundial de Información Pública sobre los Derechos Humanos, se deberá intensificar y
reforzar la publicación y difusión de materiales informativos sobre los derechos humanos. Se
deberá alcanzar el objetivo de difundir en todo el mundo la Declaración Universal de
Derechos Humanos en el mayor número posible de idiomas y de formas apropiadas para los
distintos niveles de alfabetización y para los discapacitados. Para ello, se puede prever la
publicación y difusión de versiones vulgarizadas y pedagógicas de la Declaración Universal y
la difusión de su mensaje a través de los medios de comunicación de masas, inclusive en
formas apropiadas para los niños y los jóvenes, como por ejemplo juegos y mensajes breves
comunicados por deportistas conocidos y personalidades.
55.
El derecho al desarrollo y su ejercicio merece destacarse de modo especial entre los
temas previstos para seguir fomentando los derechos humanos en el marco de actividades
encaminadas a la instauración de una cultura de paz. El derecho al desarrollo debe
considerarse parte integrante de la promoción y protección de los derechos humanos básicos.
Para que todos puedan disfrutarlos, el crecimiento económico ha de tener una base amplia, ir
dirigido a las personas, ser sostenible y basarse en la democracia y en un buen gobierno y una
administración transparentes y responsables en todos los sectores de la sociedad.
56.
Se deberá seguir reflexionando sobre el derecho humano a la paz, que fue examinado
por la consulta internacional de expertos gubernamentales sobre el derecho humano a la paz
en marzo de 1998 en la UNESCO y que se someterá a la consideración de la Conferencia
General de la UNESCO en su 30ª reunión.
57.
Se deberá prestar apoyo a la institución e interconexión en red de mediadores y
comisionados para los derechos humanos y una cultura de paz. La experiencia de la red
iberoamericana de mediadores ha mostrado que éstos pueden desempeñar una función
importante en la protección, la enseñanza y la promoción de los derechos humanos, el
fortalecimiento de la justicia social y la instauración de una cultura de paz. El Comisionado de
Derechos Humanos, recientemente propuesto por el Consejo de Europa, puede desempeñar
una función semejante para la promoción y el respeto de los derechos humanos en los Estados
Miembros.

Page 30
155 EX/49 - pág. 26
ii.
Actividades encaminadas a fomentar la educación, la formación y la
investigación para la paz y la no violencia [Los elementos incorporados a esta
sección fueron proporcionados por el Departamento de Asuntos Económicos y
Sociales de las Naciones Unidas, la Universidad de las Naciones Unidas, la
Organización Mundial de la Salud, el Fondo de Población de las Naciones
Unidas, la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI
(UNESCO, 1996), el Segundo Foro Internacional sobre la Cultura de Paz
(Manila, 1995) y la UNESCO.]
58.
La educación es el principal medio de fomentar una cultura de paz. Esta comprende no
sólo la educación formal en los centros docentes, sino también la educación formal y no
formal dispensada en el conjunto de las instituciones sociales, inclusive en la familia y en los
medios de comunicación. El concepto mismo de poder debe transformarse y pasar de la lógica
de la fuerza y el miedo a la fuerza de la razón y el amor. La educación debe ampliarse, de tal
modo que a la “primera alfabetización”
13
se añada la “segunda alfabetización” consistente en
“aprender a vivir juntos”
9
. Se precisa un esfuerzo mundial de educación y capacitación,
apoyado por las Naciones Unidas, que dote a todos los niveles de la población de las
capacidades pacificadoras de diálogo, respeto de los derechos humanos, mediación,
transformación de conflictos, formación de consenso, cooperación y cambio social no
violento. Esta campaña debería basarse en los principios universales de los derechos humanos,
los principios democráticos y la justicia social y, al mismo tiempo, aprovechar las tradiciones
y experiencias singulares de pacificación de cada sociedad. Habrá de vincularse a otras
campañas ya iniciadas en los planos regional y nacional, como por ejemplo la iniciativa
educativa para una ciudadanía democrática del Consejo de Europa.
59.
Es necesario revisar los planes de estudio escolares ateniéndose a las recomendaciones
de la Declaración y el Plan de Acción Integrado sobre la Educación para la Paz, los Derechos
Humanos y la Democracia de 1995, adoptado por la Conferencia Internacional de Educación y
la Conferencia General de la UNESCO. La educación para la paz, los derechos humanos y la
democracia deberá impregnar el proceso educativo en su totalidad, sin olvidar, entre otros
elementos, la creación en las instituciones educativas de una atmósfera y un conjunto de
procedimientos democráticos y participativos. Es importante revisar los libros de texto para
eliminar todo estereotipo negativo, y reformar la enseñanza de la historia de tal manera que el
cambio social no violento cobre tanto protagonismo como los episodios militares, prestando
especial atención, además, a la contribución de las mujeres. La formación del personal
docente, tanto antes como durante el ejercicio de la profesión y el perfeccionamiento, debe
insistir especialmente en la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia, en
lo tocante a los contenidos tanto como a la praxis educativa. La solidaridad, la creatividad, la
responsabilidad cívica, la sensibilidad a las diferencias de trato entre mujeres y hombres, la
capacidad de resolver conflictos por medios no violentos y la conciencia crítica deben
aprenderse en la práctica, esto es, a través de actividades docentes que fomenten una cultura
de paz
60.
Reviste especial importancia el acceso equitativo de las mujeres y las niñas a la
educación de calidad en un entorno en que se las trate de modo equitativo con respecto a los
hombres y los niños y en que se las estimule a desarrollar plenamente su potencial. Esto
contribuye a una cultura de paz de muchas maneras, entre ellas por el logro de la salud para la
procreación y los derechos de procreación, que contribuye a la estabilización demográfica y al
progreso de la justicia social.

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155 EX/49 - pág. 27
61.
Merecen especial apoyo las instituciones educativas de zonas que son escenario de
disensiones civiles, como las de comunidades urbanas multiculturales o las de sociedades
desgarradas por la guerra. Ese apoyo, junto al fortalecimiento de iniciativas educativas ya
existentes, debería hacer posible una educación de calidad, y contribuir al mismo tiempo a la
gestación de una cultura de paz en el entorno comunitario inmediato, a través de un proceso
participativo de formación en la mediación y la resolución de conflictos que involucrara a
estudiantes, profesores, representantes de las instituciones educativas y a las propias
comunidades involucradas. Para que tales experiencias tengan repercusiones mundiales es
necesario realizar investigaciones y evaluaciones participativas y establecer una red que
vincule entre sí a las instituciones educativas interesadas.
62.
Una función primordial incumbe a las instituciones de enseñanza superior, entre ellas,
aunque no exclusivamente, las de formación de profesores y de otros tipos de educadores. La
cultura de paz debe reflejarse en los planes de estudios, los programas de becas, las bibliotecas
universitarias y la formación profesional. Creando vínculos con actividades locales en pro de
una cultura de paz, por un lado, y con otras instituciones educativas de todo el mundo por el
otro, dichas instituciones de enseñanza superior pueden contribuir a crear un movimiento de
dimensión mundial. Las Cátedras UNESCO de cultura de paz y las redes UNITWIN de
universidades participan ya en este proceso que, según cabe esperar, será apoyado y ampliado
en 1998 durante la Conferencia mundial sobre la enseñanza superior. Las Cátedras podrán
reunirse en el año 2000 en la Universidad de las Naciones Unidas para un simposio sobre una
cultura de paz. La formulación de un nuevo paradigma de docencia e investigación que tenga
en cuenta la cultura de paz puede desempeñar también un papel en la renovación de la
Universidad de la Paz (Costa Rica).
63.
La enseñanza de las aptitudes necesarias para solucionar los litigios por medio de la
negociación, la mediación, el arbitraje, el proceso judicial, la mediación de colegas, el
ejercicio de la tolerancia, la solución de conflictos y otras técnicas alternativas de solución de
controversias, como por ejemplo el pleno uso de métodos y procedimientos tradicionales, es
un factor clave para el fomento de una cultura de paz y, por tanto, se examina de modo
detallado en las secciones siguientes de este programa de acción.
64.
Se deberían crear en todo el mundo, en el marco de las oficinas existentes de las
Naciones Unidas, centros locales y regionales para la transformación de conflictos, donde se
dispensaría formación sobre los procesos de transformación de conflictos y de búsqueda de
consenso, instrumento necesario para que los gobiernos locales y nacionales, las
organizaciones no gubernamentales y las asociaciones ciudadanas sean capaces de guiar a sus
comunidades en el proceso de construcción de la paz. Esos centros estarían en condiciones de
ofrecer mediadores capacitados a petición de todas las comunidades presas de tensiones,
conflictos o sentimientos de injusticia a nivel tanto intracomunitario como transfronterizo o
interétnico. Esos centros reforzarían y mantendrían vínculos con programas afines de
transformación de conflictos, de carácter intergubernamental, gubernamental o no
gubernamental que ya existen, como la red de Mediadores en cuestiones de Derechos
Humanos en América Latina, el Mecanismo para la prevención, gestión y solución de
conflictos que está creando la Organización de la Unidad Africana, y los voluntarios de las
Naciones Unidas que son promotores de la paz en programas de desarrollo. A este respecto, la
Universidad de las Naciones Unidas y su Academia Internacional de Dirigentes pueden
desempeñar una función importante en la formación de personas para el establecimiento y/o el
mantenimiento de centros de búsqueda de la paz en regiones en conflicto.

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155 EX/49 - pág. 28
65.
Se requieren investigaciones y evaluaciones objetivas de las prácticas y las políticas
adoptadas para prevenir la violencia y fomentar una cultura de paz, a fin de contribuir al
desarrollo de un conjunto creciente de conocimientos sobre las condiciones necesarias para su
éxito. Con este fin, está previsto que la Universidad de las Naciones Unidas y la UNESCO
colaboren en investigaciones, con la posible participación de la Asociación Internacional de
Investigación para la Paz en su congreso previsto para el año 2000, al que asistirán jóvenes
investigadores de todo el mundo. Se espera que el plan de acción de la Organización Mundial
de la Salud (OMS), cuyo enfoque de la violencia desde el punto de vista de la salud pública se
basa en conocimientos científicos, aporte importantes contribuciones en materia de
investigaciones y desemboque en recomendaciones de carácter político de gran alcance. Así,
por ejemplo, en Argelia la OMS, junto con la UNESCO, está contribuyendo al
establecimiento de un centro internacional que estudiará las formas contemporáneas de la
violencia en ese país y que elaborará estrategias para ayudar a las víctimas de la violencia y
contribuir a la consolidación de la paz en el contexto de la cultura de paz. Se están llevando a
cabo otros programas de investigación de la OMS con la colaboración de centros en
Colombia, Sudáfrica, Canadá, Estados Unidos, Países Bajos y Suecia, y se están efectuando
en Africa y la región del Mediterráneo Oriental encuestas sistemáticas sobre lesiones
centradas en la violencia intencional.
iii.
Actividades para la instauración del desarrollo humano sostenible para todos
[Esta sección está basada en el Programa de Acción de la Cumbre Mundial para
el Desarrollo Social (Copenhague, 1995) y la Declaración del CAC sobre el
compromiso en pro de la erradicación de la pobreza, así como en aportes del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Departamento de
Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, el Departamento de
Asuntos Políticos de las Naciones Unidas, la Organización de Cooperación y
Desarrollo Económicos, la Organización de los Estados Americanos, la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la
Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, la
Organización Marítima Internacional, el Banco Mundial y la UNESCO.]
66.
Se reconoce cada vez más que, a largo plazo, todo el mundo sale ganando con la
instauración del desarrollo humano sostenible para todos. La pobreza y exclusión que sufren
algunos aumenta la vulnerabilidad de todos. Esto constituye un cambio importante en el
concepto de crecimiento económico que, en el pasado, podía considerarse el resultado de la
supremacía militar y la violencia estructural y conseguirse a costa de los vencidos y los
débiles. Como se declaró en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social (Copenhague,
1995), el desarrollo social, la justicia social y la erradicación de la pobreza son indispensables
para el logro y el mantenimiento de la paz y la seguridad en las naciones y entre ellas. A su
vez, estas metas no pueden lograrse sin paz y seguridad y si no se respetan todos los derechos
humanos y las libertades fundamentales
14
. Como se afirma en las propuestas del Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el desarrollo centrado en las personas es a la
vez la condición previa para la paz y la consecuencia de ella.
67.
Puesto que las condiciones de pobreza suelen constituir un caldo de cultivo para los
conflictos, la erradicación de la pobreza es un medio clave de prevenir los conflictos
violentos. Es preciso que se adopten medidas en el plano internacional para asegurar que las
políticas y los programas propicien el logro de objetivos de desarrollo acordados, que sean
sostenibles y tengan por objeto satisfacer las necesidades básicas y erradicar la pobreza

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absoluta. Como indica el PNUD, estas medidas son: crear un entorno propicio para un
desarrollo centrado en las personas mediante estrategias y planes de acción dirigidos contra la
pobreza; habilitar a las personas para que sean autónomas, mejorando la seguridad alimentaria
de los hogares y el acceso a las infraestructuras y servicios sociales básicos, promoviendo la
creación de empleos y medios de vida sostenibles mediante estrategias apropiadas y el
desarrollo de capacidades para microempresas, garantizando un acceso equitativo al crédito y
los capitales productivos, ampliando la protección social a las personas vulnerables y
desarrollando la capacidad de hacer frente a las repercusiones socioeconómicas del VIH y el
SIDA.
68.
Se debe prestar especial atención a la reducción de las graves desigualdades
económicas entre las naciones y los pueblos a fin de evitar posibles fuentes de conflicto. Para
ello será menester, entre otras cosas, promover un crecimiento generalizado y equitativo,
reforzar la capacidad de los países menos adelantados para participar en la economía
mundializada y mejorar la gestión urbana a fin de que las ciudades y los pueblos sean motores
del crecimiento económico y social.
69.
Como se afirma en el Programa de Acción de la Cumbre de Copenhague, la ayuda al
desarrollo requiere la plena participación de todos los grupos sociales afectados en la
concepción, la ejecución y la evaluación de cada proyecto
15
. La consecución de este objetivo
exige que en los proyectos de desarrollo intervengan no sólo los organismos oficiales sino
también la sociedad civil en un amplio proceso de participación. Al analizar cómo puede
contribuir el desarrollo a evitar conflictos y propiciar la paz, la OCDE ha observado que “la
inexistencia de un proceso eficaz de diálogo entre agentes estatales y subestatales es una
cuestión difícil de resolver para los Estados y los organismos donantes, a pesar de que acaso
sea la cuestión fundamental de cualquier actuación preventiva eficaz. Las organizaciones no
gubernamentales y comunitarias de ámbito regional y local, comprendidos los grupos
femeninos en pro de la paz, pueden ofrecer posibilidades prometedoras al respecto”.
70.
En situaciones de edificación de la paz posteriores a conflictos, los esfuerzos en pro del
desarrollo deben llevarse a cabo conforme a un mandato político cuya finalidad concreta sea
evitar la irrupción o la reanudación de un conflicto violento, meta que se puede alcanzar
haciendo que quienes han estado en conflicto participen en la planificación, la puesta en
práctica y la evaluación colectivas del proceso de desarrollo. Hasta ahora, ha sido positiva, la
experiencia en la aplicación de este planteamiento de “participación de quienes han
intervenido en el conflicto” en los programas nacionales de cultura de paz de la UNESCO y
otros procesos de desarrollo en participación del sistema de las Naciones Unidas, como los del
FNUAP, la OMS y el PNUD. La descentralización de los programas ofrece a los grupos
locales y marginados la posibilidad de intervenir para resolver sus agravios antes de que se
conviertan en conflictos de importancia. Se ha demostrado que, aunque pueda llevar más
tiempo el ejecutar proyectos de desarrollo si intervienen en ellos partes en conflicto, el
consiguiente empeño de todas las partes respecto del proceso de desarrollo se traduce en un
sentimiento de “propiedad” que aumenta la perdurabilidad de los resultados obtenidos. Para
facilitar este proceso, es útil formar al personal de los proyectos de desarrollo a fin de que
actúen como promotores de la paz que arbitran, median y facilitan la plena participación de
quienes están en conflicto y de quienes fueron excluidos anteriormente.
71.
En general, es necesario integrar una sensibilidad respecto del conflicto en la visión del
desarrollo, para lo cual hay que: a) hacer más hincapié en las fuentes de conflicto y tensión

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mediante evaluaciones sociales; b) instaurar mediante el compromiso con la sociedad civil, un
planteamiento del desarrollo, que ponga el acento en enfoques en participación del capital
social y que permita alcanzar un entorno social más estable; c) aumentar la importancia
concedida al buen gobierno y a las disposiciones en materia de rendición de cuentas y
transparencia y proporcionar el marco jurídico predominante dentro del cual se resuelvan los
litigios; y d) difundir los lazos de la confianza entre las posibles facciones enfrentadas
mediante un análisis franco de los costos de la violencia y de como ésta socava las funciones
normales de la actividad socioeconómica.
72.
Concretamente, el paradigma del desarrollo debe abarcar una dimensión relativa a la
gestión de los conflictos, del mismo modo que ha llegado a abarcar el desarrollo humano, las
preocupaciones en materia de discriminación basada en el sexo, el alivio de la pobreza y los
temas ecológicos, integrando de ese modo una sensibilidad respecto de los conflictos en la
visión del desarrollo. Para ello es necesario: a) analizar las estrategias nacionales de desarrollo
y evaluar sus consecuencias en un posible conflicto; b) llevar a cabo análisis de riesgos de
todas las actividades de formulación y supervisión de los proyectos tocante a sus
consecuencias en un posible conflicto; c) hacer figurar en todos los proyecto de desarrollo
elementos concretos sobre solución de litigios que capaciten tanto a las personas como a las
comunidades; d) fomentar capacidades institucionales de solución de litigios en el proceso de
desarrollo; y e) formar al personal de las Naciones Unidas y otros funcionarios que intervienen
en el proceso de desarrollo a fin de mejorar su capacidad de tomar conciencia de los conflictos
y gestionarlos.
73.
Hay que desplegar esfuerzos especiales para que “nadie quede excluido” del proceso de
desarrollo. No se puede erradicar la pobreza sin un gobierno transparente y que rinda cuentas
en todos los planos, que emancipe a los pobres y que haga que éstos participen activamente en
las estrategias de reducción de la pobreza. Al mismo tiempo, los pobres deben tener acceso a
instituciones que funcionen bien, como las de los sistemas políticos y judiciales que
salvaguarden sus derechos y atiendan sus necesidades básicas. Por ejemplo, en la estrategia de
desarrollo de la Organización de los Estados Americanos, figuran medidas para registrar los
títulos de propiedad de buenas raíces rurales y urbanos, facilitar acceso a créditos y asistencia
técnica a microempresas, proteger los derechos básicos de los trabajadores y velar por la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, las comunidades indígenas,
las minorías étnicas y raciales y otros grupos vulnerables. Aunque actividades como éstas se
plantean las más de las veces atendiendo a sus aspectos técnicos, también pueden tener un
efecto acumulativo en actitudes que antes toleraban o aceptaban la pobreza por ser un
fenómeno “inevitable”.
74.
La erradicación de la pobreza exige acciones que promuevan “la igualdad entre los
sexos y la autonomía de la mujer”. Entre los pobres, las mujeres y los niños hacen una
importante aportación a la producción de alimentos y a los ingresos de los hogares, a pesar de
lo cual son las principales víctimas de la pobreza. Para tener éxito, las estrategias de
erradicación de la pobreza deben abordar todos los aspectos de la discriminación en razón del
sexo examinando las distintas consecuencias de las políticas y programas en los hombres y en
las mujeres así como en los adultos y en los niños. Deben procurar la emancipación de las
mujeres y cuidar de que tengan acceso a posibilidades de obtener ingresos, en particular en las
zonas rurales y en el sector no estructurado, y asegurar un acceso generalizado a los servicios
sociales básicos.

Page 35
155 EX/49 - pág. 31
75.
La perdurabilidad medioambiental y la perdurabilidad social del desarrollo son
esenciales para evitar la aparición de conflictos violentos. Hay que actuar para conservar y
regenerar los recursos naturales. Como ha señalado la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación, la falta de seguridad alimentaria, aunada a
circunstancias climáticas desfavorables o a crisis de producción agropecuaria, puede ser causa
primordial de conflictos armados. De igual modo, los conflictos pueden deberse a la falta de
acceso seguro al agua. Así pues, hay que apoyar los programas de creación de capacidades
nacionales cuyo objeto sean el desarrollo duradero del sector hidráulico, la silvicultura
nacional y la conservación de la biodiversidad; las estrategias nacionales de energía y
protección de la atmósfera y la ordenación de las tierras áridas. Además, en las actividades en
pro del desarrollo se debe prestar atención a otros aspectos de la perdurabilidad, por ejemplo,
la del desarrollo industrial, que, como ha señalado la Organización de las Naciones Unidas
para el Desarrollo Industrial, es un elemento clave del desarrollo económico, y el
mantenimiento de los océanos en condiciones de mayor seguridad para la navegación y de
mayor limpieza, prioridad ésta de la Organización Marítima Internacional.
76.
Entre la seguridad alimentaria y la paz hay una relación mutua. No sólo la seguridad
alimentaria es necesaria para la paz, sino que, al mismo tiempo, como afirmó la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación (1998), la instauración de un entorno pacífico es esencial para
alcanzar la seguridad alimentaria. De ahí de que el Plan de Acción de la Cumbre impulse
todas las medidas necesarias para fomentar una cultura de paz, esto es:
la instauración de mecanismos de prevención de conflictos que permitan resolver
los litigios por medios pacíficos y promuevan la tolerancia, la no violencia y el
respeto de la diversidad;
la puesta en práctica de procesos de elaboración de políticas y promulgación de
leyes y su aplicación que sean democráticos, transparentes, ejercidos en
participación, propiciadores de la autonomía, sensibles al cambio de las
circunstancias y muy propicios a alcanzar la seguridad alimentaria duradera
generalizada;
el fomento y el reforzamiento de ordenamientos jurídicos y sistemas judiciales que
funcionen bien a fin de proteger los derechos de todos;
el reconocimiento y el respaldo de los pueblos indígenas y sus comunidades tocante
a su procura del desarrollo económico y social, respetando plenamente su identidad,
sus tradiciones, sus formas de organización social y sus valores culturales;
el apoyo a la igualdad entre los sexos y a la autonomía de la mujer, comprendida la
puesta en práctica de los compromisos asumidos en la Cuarta Conferencia Mundial
sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995.

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iv.
Medidas para fomentar la participación democrática [han hecho aportaciones
a esta sección el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las
Naciones Unidas, el Departamento de Asuntos Políticos de las Naciones Unidas,
el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Consejo de Europa, el
Commonwealth, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, la
Organización de los Estados Americanos (OEA) y la UNESCO.]
77.
El fomento de la participación democrática y el buen gobierno es esencial para
implantar una cultura de paz y no violencia, pues es la única manera de sustituir las estructuras
autoritarias de poder creadas por la cultura de guerra y de violencia y que, hasta ahora, la han
sostenido. Como ha subrayado el Departamento de Asuntos Políticos de las Naciones Unidas, si
se promueve una cultura democrática se refuerza la cultura de paz, porque ambas están
íntimamente ligadas, siendo de hecho las dos caras de una misma moneda. Y, como se dice en la
Declaración sobre Desarrollo Social de Copenhague, “… la democracia y un buen gobierno y
una administración transparentes y responsables en todos los sectores de la sociedad son bases
indispensables para la consecución del desarrollo sostenible centrado en los aspectos sociales y
en el ser humano [que, junto con la justicia social] son indispensables para la consecución y el
mantenimiento de la paz y la seguridad en nuestras naciones y entre ellas”
16
.
78.
Hay que reforzar las acciones encaminadas a promover una cultura de la democracia,
comprendidas actividades esenciales como movilizar a la sociedad civil y prestar asistencia
para la formación en libertad de partidos políticos; prestar asistencia electoral; promover la
asistencia de medios de comunicación libres e independientes; crear una cultura política
pacífica gracias a la observancia de los derechos humanos y la supervisión de la situación al
respecto; mejorar la rendición de cuentas, la transparencia y la calidad de la gestión del sector
público y la estructura democrática del gobierno; fomentar el imperio de la ley. Además de
reforzar las instituciones del Parlamento, el poder judicial y los órganos electorales, se debe
prestar apoyo a la descentralización y al fortalecimiento del buen gobierno local y al fomento de
la participación de las organizaciones procedentes de la sociedad civil.
79.
La educación para una ciudadanía democrática debe ser un elemento esencial de los
planes de estudio en todos los niveles de los sistemas educativos y en la formación que
imparten las familias, las medios de comunicación y todos quienes participan en actividades
de enseñanza extraescolar. En el plan de acción adoptado por los Jefes de Estado y de
Gobierno del Consejo de Europa (octubre de 1997), se concede prioridad a la educación para
una ciudadanía democrática que promueva la conciencia de los ciudadanos de sus derechos y
responsabilidades en una sociedad democrática. Las actividades de este plan se iniciarán el
año 2000 y estarán vinculadas al Año Internacional de la Cultura de la Paz.
80.
La asistencia al desarrollo debe dar prioridad a la instauración y el reforzamiento de
instituciones y de procesos que estimulen y sostengan el proceso democrático dentro del
Estado y de la sociedad civil, esto es, instituciones políticas representativas, atentas a los
intereses de los ciudadanos y leales. Para ello, se debe prestar atención a la transparencia, la
rendición de cuentas y la accesibilidad de las instituciones a todos los miembros de la
sociedad, comprendidos las minorías, los marginados y las personas vulnerables. Se debe
prestar apoyo para que se consulte a la comunidad y ésta participe activamente en la
formulación, la aplicación y la evaluación de la política pública, y a la existencia de servicios
asequibles, eficaces y accesibles por igual a todas las comunidades interesadas.

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81.
Como la capacidad de resolver litigios es un factor clave del buen gobierno democrático
a largo plazo, un elemento importante de la asistencia al desarrollo debe ser la formación y la
creación de capacidades de funcionarios públicos tocante a la solución de litigios. Las
actividades al respecto deben centrarse en reforzar las capacidades locales y en respaldar los
mecanismos autóctonos de solución de litigios que contribuyan a la participación democrática.
En las intervenciones en pro del desarrollo que apoyen el diálogo y la negociación se debe
evitar tratar de imponer soluciones concebidas en el exterior y se debe procurar, en cambio,
facilitar el espacio necesario para que las partes en conflicto puedan estudiar soluciones y
colaborar para instaurar la paz y un buen gobierno democrático y eficiente.
82.
La asistencia electoral, que no se limita a la asistencia técnica facilitada a los Estados
para preparar elecciones y supervisarlas, debe estar orientada a la creación de una capacidad
endógena para todo el proceso democrático. La participación electoral es importante, pero aún
lo es más la participación cotidiana de todos los ciudadanos en la adopción de decisiones
políticas. Así pues, por ejemplo, los programas del Commonwealth no sólo impulsan la
credibilidad de los procesos electorales mediante misiones de observación de las elecciones,
sino que además prestan asistencia técnica para la creación de instituciones en aspectos
esenciales del buen gobierno. Es esencial tener en cuenta siempre las instituciones
tradicionales y la dinámica de la participación de las sociedades en el proceso de la
democratización, como ha demostrado el hecho de que fracasaran los intentos de imponer
modelos de democracia ajenos.
83.
La democracia es vulnerable a muchas formas de corrupción y, por consiguiente, es
importante, como lo señaló la OEA, que entre las acciones emprendidas por la comunidad
internacional para fomentar la participación democrática figure una defensa enérgica frente a
la corrupción, el terrorismo y el tráfico de drogas ilícitas. Entre esas actividades puede estar
el intercambio de experiencias en materia de normas que regulan y garantizan la transparencia
de las aportaciones monetarias a las campañas políticas a fin de evitar las contribuciones de la
delincuencia organizada y del tráfico ilícito de drogas.
84.
Si bien no existe un modelo universal de democracia, hay principios de democracia y
buen gobierno que se deben respetar cabalmente. El sistema de las Naciones Unidas debe
procurar promover un sistema de gobierno regido por principios democráticos y una estructura
y unos procesos de adopción de decisiones de carácter no autoritario. Los principales
objetivos de la reforma deben consistir en una “cultura de gestión” en la que el diálogo, la
participación y la búsqueda del consenso primen sobre los sistemas de autoridad jerárquicos;
la transformación de los conflictos y la cooperación prevalezcan sobre la rivalidad
institucionalizada; el reparto del poder entre hombres y mujeres sobre la dominación
masculina y el intercambio de información sobre el secreto. Al poner el acento en el
aprendizaje a lo largo de la vida de los conocimientos prácticos necesarios para la
comunicación entre culturas, la negociación, la organización y la capacidad de dirección
transformadora, las nuevas iniciativas pedagógicas como el proyecto de Escuela Superior del
Personal de las Naciones Unidas pueden infundir los valores, las actitudes y los procederes de
una cultura de paz en los modos de gestión en todos los niveles del sistema.
85.
Es menester efectuar un programa sistemático de investigaciones sobre las experiencias
de las Comisiones Nacionales para la verdad y la reconciliación establecidas a raíz de
conflictos armados, a menudo en el contexto de acuerdos nacionales de paz. A partir de las
lecciones que se extraigan de esas y otras iniciativas institucionales que utilizan la justicia

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social como medio para la reconciliación, se podrán concebir nuevas iniciativas e
instituciones.
v.
Medidas para alcanzar la igualdad entre las mujeres y los hombres [Esta
sección se basa en la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial
sobre la Mujer y ha sido enriquecida con aportaciones del Fondo de Desarrollo
de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), el Fondo de Población de las
Naciones Unidas, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el
Commonwealth y la UNESCO.]
86.
Como reconoció la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995), existen
lazos inextricables entre la paz y la igualdad entre las mujeres y los hombres
17
. Unicamente
esta vinculación entre la igualdad, el desarrollo y la paz puede acabar con la desigualdad
histórica entre los hombres y las mujeres que ha caracterizado en todo momento a la cultura
de la guerra y la violencia. Como se señaló en la Conferencia, es necesario propiciar la
emancipación política y económica de la mujer y su representación equitativa en todos los
niveles de la adopción de decisiones a fin de que la experiencia, los talentos, las opiniones y el
potencial de las mujeres puedan aportar su plena contribución a una cultura de paz. Este
análisis está siendo objeto de aceptación generalizada en el mundo hoy día y así, por ejemplo,
el Commonwealth afirma en sus propuestas para este programa de acción que,
tradicionalmente, las mujeres han estado siempre en contra de la guerra y de la violencia,
habida cuenta de sus funciones de madres y esposas, y que en épocas de conflicto, las mujeres
y los niños siempre han sido víctimas. Para sentar los cimientos de una cultura de paz
permanente y duradera, el Commonwealth promueve la plena integración de la mujer en todos
los planos de los procesos de adopción de decisiones, comprendido el escenario político, la
creación de la paz y la solución y la evitación de conflictos.
87.
La puesta en práctica de la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial
sobre la Mujer debe recibir los recursos necesarios y ser objeto de la obligada voluntad
política. Singular importancia para una cultura de paz tienen las actividades propuestas con
respecto a: la igualdad de acceso a la educación; la investigación acerca de las causas, las
consecuencias y la prevención de la violencia contra las mujeres; la reducción de los gastos
militares y del armamento; el fomento de la solución no violenta de los conflictos; la
participación de las mujeres en las estructuras de poder y en los procesos de adopción de
decisiones; la introducción y la promoción en todas las actividades políticas y de planificación
de una perspectiva que tenga en cuenta las diferencias entre los sexos; y la participación y el
acceso de las mujeres a la expresión y la adopción de decisiones en los medios de
comunicación y a través de éstos. Tienen importancia clave la elaboración y la aplicación de
planes de acción nacionales basados en la Plataforma de Acción de Beijing y en la
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
88.
Como se afirma en la Plataforma de Acción de Beijing, la “plena participación de las
mujeres en la adopción de decisiones, la prevención y resolución de conflictos y todas las
demás iniciativas orientadas a la paz resulta esencial para la consecución de una paz
duradera”
18
. Para ello es necesario apoyar las iniciativas de las mujeres en pro de la paz;
formarlas como promotoras de la paz; una mayor participación de la mujer en la diplomacia
preventiva, el mantenimiento y la consolidación de la paz; y programas específicos destinados
a atender las necesidades de las mujeres afectadas por conflictos armados. Además, hay que
tomar medidas concretas para promover la paridad entre las mujeres y los hombres en la

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adopción de decisiones económicas y políticas y apoyar a las mujeres que ya ocupan
posiciones estratégicas, con objeto de crear una masa crítica de mujeres dirigentes y
administradoras en los circuitos de decisión. Esta cuestión es de suma importancia para
contribuir a superar la actual utilización insuficiente de la experiencia, las competencias y la
sensibilidad de la mujeres.
89.
Hace falta una campaña mundial para sensibilizar y educar a las comunidades acerca de
la necesidad de acabar con la violencia contra la mujer, tanto en los hogares como en el curso
de conflictos armados. Hacen falta más medidas para apoyar a las víctimas y evitar la
violencia mediante la transformación de los valores, las actitudes y el comportamiento de los
hombres. Se debe prestar apoyo a actividades autóctonas de asesoramiento a mujeres
traumatizadas, iniciativas de mujeres para promover la reconciliación en las comunidades,
redes organizadas de apoyo y líneas telefónicas de urgencia y reformas concomitantes del
sistema de la justicia.
90.
Es importante respaldar las actividades que se emprendan en el marco de este Programa
mediante la investigación y la formación en torno a los factores vinculados a las diferencias
entre hombres y mujeres que obstaculizan o favorecen la implantación de una cultura de paz.
Las investigaciones deben determinar mecanismos para llevar las estrategias y técnicas de
solución de conflictos que utilizan las mujeres en la familia y el hogar, a niveles superiores de
foros de adopción de decisiones políticas. Hay que insistir especialmente en la socialización
de los niños y adultos de sexo masculino, con objeto de evitar que recurran al autoritarismo, la
fuerza, la agresividad y la violencia y de estimular su capacidad de expresar emociones,
preocuparse por los demás y comunicar. El progreso hacia la supresión de la distribución
rígida y estereotipada de papeles en función del sexo permitirá alcanzar la paridad y una
colaboración tal que libere todo el potencial que encierran las mujeres y los hombres para
enfrentarse de manera creativa y constructiva a los conflictos y al reparto del poder.
91.
Para alcanzar una imagen equilibrada y no estereotipada de la mujer, es preciso llevar a
la práctica las actividades propuestas por el Plan de Acción de Beijing, comprendida la plena
participación en igualdad de la mujer en la gestión, la programación, la educación, la
formación y las investigaciones en los medios de comunicación. Se debe prestar un apoyo
sustancial a la creación y el mantenimiento de redes de medios de comunicación de mujeres.
Además, hay que elaborar y adoptar planes de estudios, materiales pedagógicos y manuales
escolares que mejoren la propia imagen de las muchachas y su vida y posibilidades de trabajo.
vi.
Medidas para respaldar la comunicación en participación y el libre flujo de
la información y el saber y su difusión [Esta sección ha sido elaborada a partir
de los informes de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo (UNESCO,
1995) y de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo (1992), además de con aportaciones de la Unión Postal Universal, la
Organización de los Estados Americanos y la UNESCO.]
92.
La libertad de opinión, expresión e información, reconocida como parte integrante de
los derechos humanos y las libertades fundamentales
19
, es un factor vital del fortalecimiento
de la paz y el entendimiento internacional. Es menester sustituir el secreto y la manipulación
de la información que caracterizan a la cultura bélica. A este respecto, los medios de
comunicación pueden ser un aliado poderosísimo para construir una cultura de paz. Sus
adelantos tecnológicos y su proliferación generalizada han hecho posible que cualquier

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persona participe en la construcción de la historia, permitiendo por vez primera la aparición de
un movimiento de carácter verdaderamente mundial en pro de una cultura de paz. Ahora bien,
al mismo tiempo, a veces se utilizan mal los medios de comunicación para crear y difundir
imágenes provocadoras, que incitan a la violencia, e incluso al genocidio, contra otros grupos
étnicos y nacionales, y para describir y ensalzar muchas formas de violencia. También va en
aumento la tendencia al secreto, justificada por la “seguridad nacional” y la “competitividad
económica”, cuando lo que realmente se necesita es más transparencia en el gobierno y la
adopción de decisiones económicas. Se proponen, pues, medidas de apoyo a este objetivo que
materialicen el potencial positivo de los medios de comunicación para suministrar
informaciones esenciales y promover, mediante una comunicación en participación, los valores,
las actitudes y los comportamientos propios de una cultura de paz.
93.
La nueva estrategia sobre las comunicaciones de las Naciones Unidas y esfuerzos
regionales y nacionales como el Programa de Comunicaciones para la Construcción de la Paz de
la Iniciativa Especial para Africa, deben conformar el núcleo de una estrategia de educación
para una cultura de paz y no violencia, la cual debería facilitar un foro en el que intercambiar
ideas, haciendo hincapié en la comunicación bidireccional y en la participación. Todos los
habitantes del mundo deben poder estar al corriente de qué se hace para promover una cultura de
paz, tanto donde viven como en el planeta. Hay que reconocer y alentar las películas, los juegos
de vídeo y los programas de radio y televisión que ilustren y promuevan los valores, las actitudes
y los comportamientos básicos de una cultura de paz.
94.
En recientes conferencias mundiales de las Naciones Unidas se ha hecho hincapié en la
posible contribución de los medios de comunicación de masas al desarrollo, la democracia, los
derechos humanos, el papel de los jóvenes y el adelanto de la mujer. Es preciso un proceso
sistemático de investigaciones, consultas y decisiones para determinar la forma en que las
Naciones Unidas, sus Estados Miembros y otras instituciones pueden aprovechar los rápidos
progresos tecnológicos y la proliferación de los sistemas de comunicación para plasmar ese
potencial mediante la participación activa de la gente, tanto por lo que se refiere al acceso a la
información como al acceso a los medios de expresión. Hacen falta sistemas de comunicación de
masas más abiertos e interactivos que permitan a las comunidades expresar sus necesidades y
participar en las decisiones que afectan al proceso de desarrollo, fortaleciendo de ese modo el
proceso democrático. Así pues, el programa podría considerar el espacio de las comunicaciones
internacionales (ondas hertzianas, satélites, etc.) como una propiedad colectiva mundial que ha
de reglamentarse y utilizarse en aras del interés público, comprendida la posibilidad de crear
medios de comunicación públicos internacionales.
95.
El apoyo a los medios de comunicación independientes puede permitir que haya gente en
todo el mundo que tenga acceso a fuentes de información libres, pluralistas e independientes, lo
cual es especialmente importante en las situaciones de conflicto armado en que los medios de
comunicación independientes pueden contrarrestar la propaganda xenófoba e imágenes
provocadoras, como sucedió en la ex Yugoslavia, donde se sentó un precedente en 1994 cuando
el Llamamiento Interinstitucional de las Naciones Unidas incluyó por vez primera “la ayuda a
los medios de comunicación independientes”. En el contexto del programa SOS MEDIOS DE
COMUNICACION de la UNESCO, en cuyo marco se presta asistencia a medios de
comunicación independientes en zonas de conflicto desde 1993, en colaboración con
organizaciones de profesionales y el Programa Internacional para el Desarrollo de la
Comunicación, es preciso reforzar la ayuda técnica y la capacitación para consolidar el
profesionalismo y el pluralismo de los medios de comunicación independientes.

Page 41
155 EX/49 - pág. 37
96.
Es menester defender vigorosamente la libertad de prensa frente a todas las amenazas,
entre ellas, pero no exclusivamente, las restricciones y la censura oficiales. La libertad y la
seguridad física de los periodistas y demás profesionales de los medios de comunicación
requieren un reconocimiento y una protección especiales, y para ello muchas veces habrá que
romper el secreto que sirve para encubrir la corrupción, la violencia y la ilegalidad. Hay que
hacer algo más que documentar las agresiones de que son objeto (más de mil agresiones contra
periodistas y organizaciones de prensa registradas en 1996 por la Red Internacional de
Intercambio sobre la Libertad de Expresión) y crear las condiciones necesarias para que se pueda
ejercer sin temor la libertad de prensa, tarea que puede facilitar la aplicación enérgica de la
decisión de la 29ª reunión de la Conferencia General de la UNESCO de combatir la impunidad
de los crímenes cometidos contra periodistas y medios de comunicación, y otras iniciativas
como el recién creado Relator Especial sobre la Libertad de Expresión de la Organización de los
Estados Americanos.
97.
Hay que defender la libertad de comunicación en todos sus aspectos. El ejemplo dado por
la Unión Postal Universal, que sigue sosteniendo el principio de la libertad de tránsito y la
inviolabilidad de la correspondencia en todo el mundo, comprendidas las regiones desgarradas
por la violencia y los conflictos armados, debe ser seguido por las personas responsables de
todos los sistemas de comunicación.
98.
Es esencial promover la transparencia en el ejercicio del gobierno y la adopción de
decisiones económicas e investigar la propagación del secreto justificado por la “seguridad
nacional”, la “seguridad financiera” y “la competitividad económica”. Se trata de determinar en
qué medida ese secreto es compatible con el acceso a la información imprescindible para la
práctica democrática y la justicia social y si, en algunos casos, en lugar de contribuir a la
seguridad a largo plazo, puede ocultar información sobre los procesos (ecológicos, financieros,
militares, etc.) que entrañan una posible amenaza para todo el mundo y, por consiguiente, exigen
una respuesta colectiva.
99.
La representación de la violencia omnipresente en los medios de comunicación es uno de
los factores que genera en numerosos jóvenes un sentimiento de pesimismo y la idea de que la
violencia es más eficaz que la no violencia activa. Es preciso estudiar más a fondo este problema
e intercambiar y difundir las conclusiones de las investigaciones que se efectúen, en particular
las informaciones y evaluaciones de los mecanismos de autorregulación de los medios de
comunicación. Habría que prestar apoyo para que en los medios de comunicación los jóvenes
tengan un espacio en el que puedan expresarse y entablar un diálogo útil con otros elementos de
su sociedad, así como para la concepción, el intercambio y la distribución comercial de otras
producciones audiovisuales positivas.
100. Como se reconoció en el Programa 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, la difusión de las informaciones científicas y técnicas
es esencial para el avance mundial hacia un desarrollo duradero, en el que debe basarse una
cultura de paz para ser sólida
20
. A partir de las recomendaciones del Programa 21 y de su
seguimiento, es preciso iniciar nuevos esfuerzos de importancia, utilizando los últimos adelantos
de la tecnología de la comunicación, a fin de poner los canales de intercambio de informaciones
que utilizan los científicos y profesionales técnicos al alcance de sus colegas de todas las
regiones del mundo, facilitándoles el suministro y el mantenimiento del equipo técnico y la
formación necesarios.

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vii.
Actividades encaminadas a hacer progresar el entendimiento, la tolerancia y la
solidaridad entre todos los pueblos y culturas. [Esta sección se basa en el
informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo (UNESCO, 1995) y en la
Declaración y Plan de Ación de Seguimiento del Año de las Naciones Unidas para
la Tolerancia (1995), así como en aportaciones del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados, la Universidad de las Naciones Unidas, los
Voluntarios de las Naciones Unidas, la Organización Internacional para las
Migraciones, la Organización de los Estados Americanos y la UNESCO.]
101. Jamás ha existido guerra sin “enemigo” y, par abolir la guerra, debemos trascender y
superar las imágenes de enemistad por el entendimiento, la tolerancia y la solidaridad entre
todos los pueblos y culturas. Sólo ensalzando la amalgama de nuestra diversidad, la urdimbre
de aspiraciones humanas comunes y de solidaridad social que nos une a todos y alcanzando la
justicia y la seguridad para todos y cada uno de los que forman la trama de ese tejido,
podremos afirmar sin faltar a la verdad que estamos componiendo una cultura de paz. Es
necesario, pues, un compromiso renovado con las acciones que se proponen en la Declaración
de Principios sobre la Tolerancia (París, 1995) y otras medidas que promueven “la solidaridad
intelectual y moral” que, como se dice en la Constitución de la UNESCO, constituye la única
base segura de la paz.
102. La puesta en práctica del Plan de Acción de Seguimiento del Año de las Naciones
Unidas para la Tolerancia (1995) merece una elevada prioridad, en particular por lo que
respecta a las actividades de los organismos del sistema de las Naciones Unidas y a la
ampliación de la cooperación interinstitucional en su ejecución. Se han de fomentar los actos,
las publicaciones y las emisiones de radio y TV especiales para movilizar a la opinión pública
en favor de la tolerancia, desplegando en particular un esfuerzo especial el 16 de noviembre
de cada año, Día Internacional para la Tolerancia.
103. Hay que estudiar, apoyar y hacer que sean un elemento esencial de las actividades de
promoción de la paz y desarrollo en el plano comunitario las prácticas tradicionales que
contribuyen a la paz, a fin de que se integren cabalmente en el contexto cultural.
104. Quienes desempeñan una actividad profesional en el terreno de la cultura y las artes
pueden estar entre los promotores más eficaces de la paz. Como la creatividad es la fuente y el
motor del desarrollo y garantiza la diversidad cultural, es importante alentar a los artistas y
artesanos a que contribuyan plenamente a la implantación de una cultura de paz. En la
aplicación de la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial, habría que preservar
y presentar los sitios del patrimonio cultural de manera que se haga resaltar la diversidad del
patrimonio mundial basada en la variedad de las culturas que agrupa. A este respecto, la
Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo (UNESCO, 1995) ha recomendado prestar apoyo a
la formación y el despliegue de voluntarios del patrimonio cultural, los cuales, entre ellos los
voluntarios de las Naciones Unidas, pueden actuar de promotores de la paz reforzando el
entendimiento y la cooperación interculturales en el proceso de conservación de las formas
culturales amenazadas, como los monumentos, los documentos, las lenguas y las expresiones
artísticas. La puesta en marcha, la documentación y la difusión de esta experiencia podrían
constituir una contribución conjunta de la UNESCO y los Voluntarios de las Naciones Unidas
a una cultura de paz.

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105. Tras evaluar la experiencia de la primera mitad del Decenio Internacional de las
Poblaciones Indígenas del Mundo, se podrán establecer nuevos objetivos para los años finales
del Decenio, que pueden consistir en actividades y proyectos encaminados a promover un
mayor intercambio de información entre los pueblos indígenas para que participen más
activamente en los foros de la comunidad internacional. Así, por ejemplo, los pueblos
indígenas deben tener acceso en sus idiomas a los textos de los acuerdos de paz e
instrumentos relativos a sus derechos humanos. Se podrá considerar la posibilidad de adoptar
una Declaración sobre los Derechos de las Poblaciones Indígenas. Es importante, como ha
señalado la Organización de los Estados Americanos, fomentar una mayor participación de las
comunidades indígenas mejorando su acceso a la educación, los servicios de salud y la
formación profesional.
106. Al respecto, tiene especial importancia el fomento de la tolerancia y la solidaridad
hacia los refugiados y las personas desplazadas. Como ha señalado la Organización
Internacional para las Migraciones (OIM), a menudo existe un vínculo directo entre los
movimientos de migración y los conflictos: los flujos migratorios pueden provocar hostilidad,
inquietud y violencia en los países de acogida y, además, la migración es con frecuencia
consecuencia de conflictos violentos que originan la existencia de grandes cantidades de
personas refugiadas y desplazadas. Las medidas adoptadas por la OIM y el Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Refugiados, entre otros, son ejemplares, pues se apoya y
asiste en la medida de lo posible a los refugiados y otros grupos afectados por la guerra,
comprendidos los soldados desmovilizados, para que regresen a sus hogares en condiciones de
seguridad y dignidad, reconstruyan sus vidas y contribuyan a consolidar la paz, mediante un
proceso que promueva el diálogo y la reconciliación, y que fomente la libertad de
movimientos y el fortalecimiento de la sociedad civil.
107. Hay que difundir el entendimiento y la solidaridad mundiales aplicando a ello las
nuevas tecnologías. Por ejemplo, el proyecto que lleva a cabo el Instituto de Estudios
Superiores de la Universidad de las Naciones Unidas prevé la creación de un lenguaje
universal para interconexiones (un lenguaje electrónico que permita establecer
comunicaciones entre distintos idiomas nativos) y la creación de “universidades virtuales” en
el siglo XXI. Es importante que se aprovechen plenamente esas posibilidades tecnológicas
para promover una cooperación y un entendimiento mayores entre todos los pueblos.
viii. Coordinación con las actividades en pro de la paz y la seguridad
internacionales [Han facilitado aportaciones a esta sección el Departamento de
Asuntos Políticos de las Naciones Unidas, el Departamento de Asuntos de
Desarme de las Naciones Unidas, el Departamento de Asuntos Económicos y
Sociales de las Naciones Unidas, el Instituto Internacional de Investigaciones
sobre el Desarme, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer
(UNIFEM) y la UNESCO.]
108. Así, en la Carta de las Naciones Unidas como en la práctica que éstas siguen se
conciben las actividades de promoción de la paz y la seguridad internacionales como
actividades sinérgicas y que se refuerzan mutuamente con las actividades en pro de una
cultura de paz. La paz internacional, esto es, la inexistencia de guerra y el que entre los países,
haya seguridad es condición previa indispensable para establecer una cultura de paz. Ahora
bien, al mismo tiempo, sólo la instauración de una cultura de paz puede sentar las bases

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necesarias y eficaces para evitar la guerra y la violencia y alcanzar la seguridad a largo plazo.
Así pues, las propuestas con miras a un programa de acción deben tener en cuenta también
cómo se podrían coordinar con actividades en pro de una cultura de paz las actividades
encaminadas a promover la paz y la seguridad internacionales, por ejemplo la diplomacia de
paz, el mantenimiento de la paz, el desarme y la transformación de las actividades e
instalaciones militares.
109. La Asamblea General ha reconocido que la oportuna aplicación de la diplomacia
preventiva es el medio más conveniente y eficaz de reducir las tensiones antes de que den
lugar a un conflicto violento. Por lo que se refiere a las Naciones Unidas, deben efectuar
misiones de esclarecimiento de los hechos, mandar enviados especiales a regiones en que haya
una situación delicada, el Secretario General debe ejercer sus buenos oficios y hay que crear
en distintas regiones “Grupos de Amigos del Secretario General”, formados por unos cuantos
Estados Miembros que tengan gran interés en la cuestión. Junto con las medidas de alerta
temprana, éstas deberían integrarse en una estrategia preventiva de edificación de la paz con
un claro mandato político vinculado a todas las actividades en pro de una cultura de paz.
110. Toda cultura de paz está íntimamente ligada al desarme. La reducción de los arsenales y
la supresión de las armas más destructivas y desestabilizadoras es una aportación esencial para
disminuir la desconfianza y las tensiones, alentar la aparición de una seguridad colectiva real
y, por consiguiente, fomentar una cultura de paz. Los esfuerzos en pro del desarme
desplegados por el sistema de las Naciones Unidas, sus Estados Miembros, organizaciones
intergubernamentales y organizaciones regionales son otras tantas contribuciones a la creación
de una cultura de paz porque rechazan la violencia, pretenden evitar conflictos, impulsan el
diálogo y la negociación y ayudan a crear un ambiente de seguridad en el que pueda florecer el
desarrollo social y económico.
111. Aunque por sí mismas las armas no causan violencia, su disponibilidad sin control
puede empeorar la gravedad y la duración de los conflictos violentos. Son las armas ligeras y
pequeñas (las que pueden transportar apenas una o dos personas) las que matan a mayor
número de personas en el mundo. La campaña realizada con éxito contra las minas terrestres
antipersonal, que culminó en la Convención de Ottawa de 1997, ha sido expresión de la
preocupación que esas armas provocan. Así pues, además de la dimensión nuclear, biológica,
química y tradicional del desarme, hay que reforzar las medidas encaminadas a controlar los
enormes flujos de armas ligeras y municiones que transitan legal e ilegalmente. A este
respecto, debería otorgarse alta prioridad a la elaboración y la adopción universales de un
código de conducta sobre la exportación de armas pequeñas y ligeras.
112. Contribuyendo a transformar las instalaciones militares en factorías de productos de uso
civil y a reasignar los presupuestos militares a finalidades civiles, las actividades en pro de la
conversión de actividades militares, como las que llevan a cabo el Departamento de Asuntos
Económico y Sociales y otras entidades de las Naciones Unidas e intergubernamentales,
representan pasos concretos e importantes para promover la paz y transformar la cultura bélica
y violenta en una cultura de paz y no violencia.
113. Se debe alentar la participación en los procesos de desarme y conversión de actividades
e instalaciones militares de la sociedad civil, particularmente las organizaciones no
gubernamentales y los sectores dedicados a la investigación, a fin de alcanzar la transparencia,
la democratización y la intervención en la adopción de decisiones y la formulación de políticas.

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Los programas de información sobre el desarme, como los del Departamento de Asuntos de
Desarme, fomentan una cultura de paz al instruir a las personas y alentar la participación de
todos los sectores de las sociedades en la concepción de unas políticas nacionales de seguridad
basadas en los valores consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
114. Se debe integrar la formación con miras a una cultura de paz en todas las actividades en
pro de la paz y la seguridad internacionales. Es especialmente prioritario impartir
sistemáticamente formación en comprensión, evitación y técnicas de solución y maneras de
abordar las situaciones conflictivas al personal de las Naciones Unidas, las organizaciones
regionales y los Estados Miembros, comprendidos los funcionarios que ocupan cargos de
responsabilidad tocante a actividades de fomento de la paz y diplomacia preventiva. Hay que
aumentar y difundir ampliamente programas de ese tipo, como los del Instituto de las Naciones
Unidas para Formación Profesional e Investigaciones.
115. En los acuerdos de paz negociados deben figurar medidas encaminadas a instaurar
sistemas políticos, económicos y sociales en que haya más participación y en los que todos los
sectores de la población puedan opinar. Concretamente, los futuros acuerdos de paz deben estar
integrados con el desarrollo de una cultura de paz, incluyendo programas nacionales sobre
cultura de paz en los que las partes en conflicto convengan colaborar en la concepción, la
aplicación y la evaluación de los proyectos de desarrollo.
116. Las medidas de promoción encaminadas a aumentar el número de mujeres que
participan en actividades de construcción de la paz y misiones de esclarecimiento de hechos
con miras a la diplomacia preventiva son un aspecto esencial de las actividades en pro de la
paz que respaldan las Naciones Unidas. Se debería crear una base de datos sobre mujeres
activistas políticas con dotes para la negociación, la mediación y la solución de conflictos, y
difundirla ampliamente para que se puedan utilizar a fondo sus conocimientos en los
esfuerzos internacionales de mediación.
ix.
El Año Internacional de la Cultura de la Paz [Esta sección se basa en el
documento E/1998/52 del Consejo Económico y Social, presentado por la
UNESCO. También han hecho una aportación los Voluntarios de las Naciones
Unidas].
117. El año 2000, Año Internacional de la Cultura de la Paz, proclamado por la Asamblea
General en su Resolución 52/15, puede servir de periodo de iniciación del programa de acción
que se propone en el presente documento. Los objetivos principales del Año Internacional,
como se indica en la Resolución 1997/47 del Consejo Económico y Social, condicen con los
de este programa de acción: fortalecer el respeto a la diversidad cultural y promover la
tolerancia, la solidaridad, la cooperación, el diálogo y la reconciliación, basados en
actividades de ámbito nacional e internacional.
118. En el plano local y nacional, el Año Internacional puede servir para impulsar iniciar
planes nacionales de acción y establecer las diversas relaciones de colaboración que
requieren las actividades del Año Internacional. A este respecto, se prevé que, además de los
Comités Nacionales del Año, a que se refiere la Resolución 1980/67 del Consejo Económico y
Social relativa a todos Años Internacionales, se pueda crear una amplia red de comités y
comisiones en todas las regiones y en todos los planos, entre otros por los Parlamentos, las
comunidades nacionales y organizaciones no gubernamentales. Gracias a ese proceso de

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“institucionalización” de una cultura de paz podrán participar quienes deseen contribuir con
su energía y su entusiasmo a construir una cultura de paz en el nuevo milenio.
119. El Año Internacional ofrece la posibilidad de llevar a cabo actividades nacionales y
regionales de amplia base, promoviendo la reconciliación y la unidad nacional y evitando
conflictos violentos. La UNESCO está consultando a sus Estados Miembros, pues su apoyo y
colaboración para planear y ejecutar actividades serán sumamente valiosos.
120. En los planos regional e internacional, el Año pondrá de relieve las prioridades de la
paz, el desarrollo y la democracia y la función esencial del sistema de las Naciones Unidas en
la promoción de una cultura de paz. Habida cuenta de la gran importancia que la UNESCO
atribuye a estos objetivos primordiales, la Organización está planeando varias actividades con
miras al milenio. La Asamblea del Milenio y el correspondiente Foro del Milenio de
organizaciones no gubernamentales planeados por las Naciones Unidas para la 55ª Asamblea
General que se celebrará el año 2000 podrían estar asociados estrechamente al programa de
actividades del Año Internacional.
121. El ensalzamiento de la diversidad cultural será el eje fundamental de las actividades del
Año Internacional y, para ello, el Director General de la UNESCO y el Secretario General de
las Naciones Unidas, en consulta con los Estados Miembros, pueden designar varios sitios de
distintas regiones como lugares simbólicos e interculturales en los que se celebren actos
importantes que difundan el mensaje de la cultura de paz. Se puede proclamar una “semana de
la diversidad cultural” en el curso de la cual se organicen actos especiales para que las
personas participen y adquieran conciencia de que la diversidad cultural es una riqueza, no
una carga. Además, la UNESCO efectuará un estudio del tema “el reconocimiento de toda la
humanidad como única en su espíritu” como contribución al Año Internacional.
122. Movilizar a la opinión pública para promover una cultura de paz es una actividad
esencial del Año Internacional. Habría que difundir ampliamente, en especial entre los jóvenes,
en los idiomas nacionales y en distintos formatos, tanto en impresos como por medios
electrónicos, un resumen redactado en lenguaje cotidiano de la presente declaración y programa
de acción, junto con propuestas sobre cómo pueden colaborar voluntariamente con el sistema de
las Naciones Unidas, los Estados Miembros y las organizaciones no gubernamentales para lograr
sus objetivos.
123. Se puede establecer un sistema mundial de comunicación e intercambio de informaciones
que vincule a todos los copartícipes y sus actividades y que haga hincapié en la participación de
los jóvenes. Para ser eficaz, ese sistema debería consistir en una red descentralizada y
permanente que utilizase muchos idiomas y aprovechase plenamente la tecnología de la
comunicación interactiva más reciente, comprendida la Internet. Además de facilitar el
intercambio de informaciones sobre actividades realizadas para promover una cultura de paz,
puede servir de fuente de información sobre organizaciones e instituciones con las que quepa
colaborar para llevar a cabo esas actividades y sobre producciones audiovisuales que reflejen y
promueven los valores de una cultura de paz.
124. El Año Internacional de la Cultura de Paz se celebrará inmediatamente antes del Año
Internacional de los Voluntarios, y, a este respecto, habida cuenta de la importancia de la labor
de los voluntarios para una cultura de paz, la UNESCO y los voluntarios de las Naciones Unidas

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podrían estudiar modalidades prácticas para asegurar la plena sinergia entre la conmemoración y
las actividades en ambos años.
125. El Año 2000 es una fecha simbólica, por ser la conclusión de un milenio y el comienzo de
un nuevo milenio. La gente puede considerarlo un momento histórico en torno al cual se puede
movilizar con miras a cambios radicales. Es una oportunidad única de que la gente participe en
una empresa común para pasar de los valores, las actitudes y los comportamientos del pasado,
que con frecuencia condujeron a la guerra, la violencia y la injusticia social, a los valores, las
actitudes y los comportamientos que pueden hacer posible un futuro que se caracterice por una
cultura de paz. Como afirmó el Consejo Económico y Social al proponer la proclamación del
Año 2000 como Año Internacional de la Cultura de la Paz, éste proporcionara la “oportunidad a
la comunidad internacional de impulsar sus esfuerzos en el establecimiento y la promoción de
una cultura de paz perdurable”.

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NOTAS
1.
Los siguientes organismos de las Naciones Unidas y organizaciones internacionales
aportaron sugerencias a la Declaración y al Programa de Acción: el Commonwealth, el
Consejo de Europa, la Organización Marítima Internacional, la Organización
Internacional para las Migraciones, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Derechos Humanos, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, la
Organización de los Estados Americanos, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
Comercio y Desarrollo, el Departamento de Asuntos de Desarme de las Naciones
Unidas, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, el
Departamento de Asuntos Políticos de las Naciones Unidas, el Fondo de Desarrollo de
las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), el Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, el
Instituto Internacional de Investigaciones sobre el Desarme, el Fondo de Población de
las Naciones Unidas, la Universidad de las Naciones Unidas, los Voluntarios de las
Naciones Unidas, la Unión Postal Universal, el Banco Mundial y la Organización
Mundial de la Salud.
2.
Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas.
3.
Actas de la 28ª reunión de la Conferencia General de la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Vol. 1, Resolución 0.12, Estrategia
a Plazo Medio para 1996-2001.
4.
Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas A/RES/52/13, aprobada el
20 de noviembre de 1997.
5.
La Declaración de Sevilla sobre la Violencia, UNESCO, 1991.
6.
Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas A/RES/52/15,
Proclamación del año 2000 como Año Internacional de la Cultura de la Paz, aprobado el
20 de noviembre de 1997, recordando la Resolución del Consejo Económico y Social
1997/47 o 22 de julio de 1997.
7.
Preámbulo de la Constitución de la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura.
8.
La Organización de las Naciones Unidas: la Convención para la Prevención y la Sanción
del Delito de Genocidio (1948); la Convención Internacional sobre la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación Racial (1965); la Declaración sobre el fomento
entre la juventud de los ideales de paz, respeto mutuo y comprensión entre los pueblos
(1965); el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966); el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966); la Convención sobre la
Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979); la
Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y de discriminación
fundadas en la religión o en las creencias (1981); la Declaración sobre el derecho al
desarrollo (1986); la Convención sobre los Derechos del Niño (1989); la Declaración
sobre los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales o étnicas,
religiosas y lingüísticas (1992); el Programa 21 aprobado por la Conferencia de las

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Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río de Janeiro, 1992); la
Declaración y Programa de Acción de Viena aprobados por la Conferencia Mundial de
Derechos Humanos (1993); la Declaración y Programa de Acción de Copenhague
aprobados por la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (1995); la Declaración y la
Plataforma de Acción de Beijing de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer
(1995); y el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes hasta el año 2000 y años
subsiguientes, aprobado por el Foro Mundial de la Juventud de Viena (1996).
La UNESCO: la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la
Esfera de la Enseñanza (1960); la Declaración de los Principios de la Cooperación
Cultural Internacional (1966); la Recomendación sobre la Educación para la
Comprensión, la Cooperación y la Paz Internacionales y la Educación relativa a los
Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales (1974); la Declaración sobre la
Raza y los Prejuicios Raciales (1978); la Declaración de la 44ª reunión de la
Conferencia Internacional de Educación (1994) y el Plan de Acción Integrado sobre la
Educación para la Paz, los Derechos Humanos y la Democracia suscrito y aprobado por
la Conferencia General de la UNESCO en su 28ª reunión, Resolución 28 C/5.41 (1995);
la Declaración de Principios sobre la Tolerancia (1995); y la Declaración sobre las
Responsabilidades de las Generaciones Actuales para con las Generaciones Futuras
(1997).
9.
La educación encierra un tesoro, Informe de la Comisión Internacional sobre la
Educación para el Siglo XXI a la UNESCO, UNESCO, 1996.
10.
Nuestra diversidad creativa, Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo a
la UNESCO, UNESCO, 1995.
11.
Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995), Plataforma
de Acción, Objetivo estratégico E.4 (A/CONF.177/20, 17 de octubre de 1995).
12.
Actas de la 28ª reunión de la Conferencia General de la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Vol. 1, Resolución 5.15,
Contribución de la mujer a una cultura de paz.
13.
Declaración Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, 1990), UNESCO, 1990.
14.
Declaración de Copenhague, Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, Art. 5.
15.
Programa de Acción de Copenhague, Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, párr. 82.
16.
Declaración de Copenhague, op. cit., arts. 4 y 5.
17.
Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 4 al 15 de
septiembre de 1995), Anexo II, Plataforma de Acción, párr. 131.
18.
Ibid., párr. 134.
19.
Declaración Universal de Derechos Humanos, art. 19.
20.
Informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo (Río de Janeiro, 3 al 14 de junio de 1992), Anexo II, Programa 21,
párrs. 35.20 a 35.25.

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APENDICE I
Publicaciones de la UNESCO sobre una Cultura de Paz
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92-3-103046-9.
A Richer Vision: The Development of Ethnic Minority Media in Western Democracies.
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1993). ISBN: 92-3-102806-5
* Central Asia and a Culture of Peace. Revista trimestral. Dos números en 1997.
* Certamen Latinoamericano de Literatura Femenina Joven 1996. Vol. I: Poesía y ensayo.
Programa Cultura de Paz (UNESCO/El Salvador, 1996, S). Vol. II: Poesía y Cuento. 1997.
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* Conflict Resolution: New Approaches and Methods. Peace and Conflict Issues Series. Vol. 4
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Construyamos puentes en lugar de destruirlos. El Correo de la UNESCO. Vol. XLVIII, Nº 1,
págs. 34-35 (1995, E, F, I)
* Construyendo La Paz. Revista Centroamericana de Cultura de Paz. Publicación Cuatrimestral
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(1997).
Contribución de las Mujeres a una Cultura de Paz: Declaración (Cuarta Conferencia Mundial
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* Cultura de Paz en El Salvador. Algunos comentarios sobre una Educación para la Paz. Jan
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Colección: Culturas de paz. (UNESCO, 1995, E, F, I). ISBN: 92-3-103093-0
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Culture of Peace: A Viable, Urgent and Necessary “Utopia”. Francisco José Lacayo Parajón.
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Declaración de Principios y Plan de Acción de Seguimiento del Año de las Naciones Unidas
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Declaración sobre el Papel de la Religión en la Promoción de una Cultura de Paz (1995,
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Declaración sobre las mujeres y una cultura de paz (UNESCO, 1995, E, F, I)
Declaración sobre las responsabilidades de las generaciones actuales para con las
generaciones futuras, aprobada el 12 de noviembre de 1997 por la Conferencia General de la
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Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, aprobada el 11 de
noviembre de 1997 por la Conferencia General de la UNESCO en su 129ª reunión. Folleto
(UNESCO, 3 de diciembre de 1997, E, F, I).
Declaración y Plan de Acción Integrado sobre la Educación para la Paz, los Derechos
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Democracia. Preguntas y respuestas. David Beetham y Kevin Boyle. (Polity Press/UNESCO,
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* Différents pas indifférents. Par les enfants de la Villeneuve d’Echirolles. Collège Jean Vilar
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La paz: una idea nueva. El Correo de la UNESCO. Vol. XLVIII, Nº 11. (UNESCO, 1995,
E, F, I)
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l’enseignant. Tres tomos: Unité 1: Unité pour la formation d’enseignants, Unité 2: Unité pour
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1997, F). ISBN: 92-3-203376-3, 92-3-203377-1 y 92-3-203378-X.
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humanos y la democracia. Versión preliminar. (ED-94/WS/8) (1994, E, F, I, R, portugués). En

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tres tomos: Guía didáctica para la formación de docentes, guía didáctica para la escuela
primaria y guía didáctica para la escuela secundaria (UNESCO, 1997, E, F, I)
La vida de Mahatma Gandhi (libro para colorear) (UNESCO, 1996, E, F, I)
* La violencia y el terror en los medios de comunicación de masas. Informes y documentos
sobre los medios de comunicación de masas. Nº 102 (UNESCO, 1982, E, F, I).
* Las culturas y las civilizaciones. Struan Reid. Colección: Las rutas de la Seda y de las
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0-313-23396
Las dimensiones internacionales del derecho humanitario. Los derechos humanos en
perspectiva. Richard R. Baxter & Claude Pilloud. (1988, E, F, I). ISBN: 92-3102371-3
* Le suivi et la diffusion de la Déclaration de Barcelone sur la Contribution de la Religion à la
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155 EX/49 - pág. 52
* Participación de la Juventud en la Construcción de una Cultura de Convivencia, Solidaridad y
Paz en Centroamérica. CSUCA MEMORIA. 1996 (EDUCA/CSUCA, 1997). ISBN: 9977-30-
305-3.
Peace and Conflict Issues after the Cold War. UNESCO Studies on Peace and Conflict Series.
(UNESCO, 1992). ISBN: 92-3-102770-0
Peace and War: Social and Cultural Aspects. Compilado por Håkan Wiberg. (Bel Corp,
Varsovia, 1995). ISBN: 83-902245-7-7
* Peace Pack. Carpeta pedagógica para maestros de enseñanza primaria que contiene un
manual del docente, fichas de actividades, carteles, vídeos, marionetas, etc. (UNESCO, 1997).
Peace! An Anthology by the Nobel Peace Prize Laureates. (UNESCO, 1995). ISBN: 92-3-
103193-7.
* Premio UNESCO ciudades por la paz. Folleto trilingüe. (UNESCO, 1998, A, F, I).
Privacy and Human Rights: An International and Comparative Study, with Special Reference
to Developments in Information Technology. James Micheal. (UNESCO/Darmouth, 1994).
ISBN: 92-3-102808-1
* Quelle sécurité? Vers une Culture de la Paix (CAB-97/WS/3) (UNESCO, 1997, F).
Recomendación sobre la educación para la comprensión, la cooperación y la paz
internacionales y la educación relativa a los derechos humanos y las libertades fundamentales
(ED/MD/32) (UNESCO, 1974, A, CH, E, F, I, R)
Repertorio Mundial de Instituciones de Formación y de Investigación en Derecho
Internacional, 3ª edición (bienal) (UNESCO, 1994) ISBN: 0-631-19049-x (E, F, I)
Repertorio Mundial de Instituciones de Investigación y de Formación en materia de Derechos
Humanos, 3ª edición (anual). (UNESCO, 1995, E, F, I). ISBN: 92-3-003204-2
Repertorio Mundial de Instituciones de Investigación y de Formación sobre la Paz, 8ª edición
(bienal). (UNESCO, 1994, E, F, I). ISBN: 0-631-19048-1
Report of the Expert Group Meeting on Women’s Contribution to a Culture of Peace
(DRG.95/WS/6) (UNESCO, 1995, F, I)
* Roles masculinos y masculinidades desde el punto de vista de una cultura de paz. Informe.
Reunión del Grupo de Expertos. Oslo, Noruega, 24-28 de septiembre de 1997 (CAB-97/WS/5)
(UNESCO, 1997, E, F, I).
* Science and Power. Federico Mayor y Augusto Forti (UNESCO, 1995). ISBN: 92-3-
103199-6.
* Science for Peace Series. Vol. 1: ‘Proceedings of the International Meeting on Military
Conversion and Science: Utilization of the Excess Weapon Plutonium’. Vol. 2: ‘Science,
Technology and National Systems of Innovation’. Vol. 3: ‘International Symposia on Science
for Peace (December 1995, January 1997)’. Vol. 4: ‘Illegal Nuclear Trafficking: Risks,
Safeguarding and Countermeasures’. Vol. 5: ‘Nuclear and Biological Decommissioning:

Page 56
155 EX/49 - pág. 53
Management of Global Security Threats’. Vol. 6: ‘Possible Consequences of the Misuses of
Biological Sciences’ (UNESCO-ROSTE, 1997).
* Seeds for Peace. The Role of Pre-School Education in International Understanding and
Education for Peace (ED-85/WS/11) (UNESCO, 1989, F, I).
* Seguridad para la Paz. Una sinopsis del Simposio Interamericano sobre Pacificación y
Construcción de la Paz. Larry Seaquist. Serie: Los Documentos de Venecia (CAB-96/WS/2)
(UNESCO, 1996).
Sobre la resistencia a las violaciones de los derechos humanos. (UNESCO, 1988,
E, F, I)
Southern Africa after Elections: Towards a Culture of Democracy. Marias, Carrie et al.
(Windhoek, Gamsberg Macmillan, 1996)
* The Contribution by Religions to the Culture of Peace (II). Ponencias presentadas en el
seminario de la UNESCO celebrado en Barcelona, 12-18 de diciembre de 1994 (Centro
UNESCO de Catalunya, Barcelona, 1995, F, I). LD: B-25134/95.
The Ideas for Observing the International Day for Tolerance 16 November 1995. (Folleto)
The Meeting of Civilizations: Conflict or Dialogue? Andrey Grachev & Vladimir Lomeiko.
(SHS-96/WS/18) (UNESCO, 1996, F, I, R)
The Struggle against Discrimination: A Collection of International Instruments Adopted by
the United Nations System. Janusz Symonides. (SHS.97/WS/1) (UNESCO, 1996)
The Universal Declaration of Human Rights, 45th Anniversary (1948-1993). (1993,
I, F, A, R y otras lenguas)
* The Venice Deliberations. Transformations in the Meaning of ‘Security’ Practical Steps
Toward a New Security Culture. Compilado por Larry Seaquist. De The Venice Papers
(CAB-96/WS/1) (UNESCO, 1996).
Tolerance in films. (1995, F, I)
* Tolerance in films. Keys to the language of motion pictures in schools (1995, F, I).
Reimpreso en junio de 1997 (UNESCO/Internacional de la Educación, E, F, I).
* Tsigane, heureux si tu es libre, Alain Reyniers, coord. científico (libro + CD-ROM)
(UNESCO, 1998, F).
Un sentido de pertenencia: directrices sobre los valores humanistas e internacionales en la
educación. (UNESCO/CIDREE, 1993, E, F, I, R)
Una “Cultura de paz” para América Latina. Fuentes UNESCO. Vol. 86, págs. 6-16
(UNESCO, 1997, E, F, I)
* UNESCO - An Ideal in Action. The Continuing Relevance of a Visionary Text, por Federico
Mayor en colaboración con Sema Tanguiane. Colección: culturas de paz. (UNESCO, 1997, F, I).
ISBN: 92-3-103364-6.

Page 57
155 EX/49 - pág. 54
* UNESCO and a Culture of Peace: Promoting a Global Movement (CAB-95/WS/1) 1995.
Revisado y reimpreso en 1997 en la Colección Culturas de Paz. (UNESCO, 1997). ISBN: 92-3-
103391-3.
UNESCO and a Culture of Peace: Promoting a Global Movement. (UNESCO, 1997).
(CAB.95/WS/1), 1995. Revisado y reimpreso en 1997 en la Colección Culturas de Paz
(UNESCO, 1997). ISBN: 92-3-103391-3
UNESCO and Human Rights: Standard-Setting Instruments, Major Meetings and
Publications. Janusz Simonides & Vladimir Volodin (UNESCO, 1996)
* UNESCO LINGUAPAX (ARTAZA 1996 - III - (11-14). Seminario Internacional sobre
Políticas Lingüísticas. UNESCO ETXEA (1996, E, F, I, vasco + resúmenes).
ISBN: 84-605-6140-2.
* UNESCO Regional Conference on Human Rights Education in Europe. Conference Report
and European Implementation Strategy. 18-21 de septiembre de 1997, Turku/Abo, Finlandia
(publicado por: Institute for Human Rights, Abo Akademi University, E, F). ISBN: 952-12-
0082-0.
UNESCO Yearbook on Peace and Conflict Studies, 1988. UNESCO/Greenwood Press. ISBN:
92-3-102565-1 (1990)
UNESCO, un ideal en acción (1976, A, E, F, I, R)
* Violence on the Screen and the Rights of the Child. Informe de un seminario celebrado en
Lund, Suecia, en septiembre de 1995. 177 págs. (1996).
Violence. A UNESCO Notebook. (UNESCO, 1995, A, I, F)
*
Actualización desde el informe del Director General de la UNESCO en 1997
(documento A/52/292 de las Naciones Unidas).
Nota: Las publicaciones enumeradas están en inglés, a menos que se indique lo contrario.

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155 EX/49 - pág. 55
APENDICE II
Declaraciones sobre una Cultura de Paz
Decisión sobre la Cultura de Paz, aprobada por la Asamblea de Jefes de Estado y Gobierno de
la Organización de la Unidad Africana, Uagadugú, Burkina Faso, 8-10 de junio de 1998.
La Declaración y Programa de Acción de Kishinev en Apoyo de la Transición de una Cultura
de Guerra y Violencia a una Cultura de Paz y Diálogo, aprobada por el Foro Internacional para
una Cultura de Paz y Diálogo de las Civilizaciones, contra una Cultura de Guerra y Violencia,
Kishinev, República de Moldavia, 18 de mayo de 1998.
Comunicado Final de la Reunión “Construir el futuro: Hacia una Cultura de Paz, Grecia-
Turquía/Turquía-Grecia”, UNESCO, París, 12-13 de mayo de 1998.
Declaración del Foro Militar Centroamericano para la Cultura de Paz, aprobado en la Ciudad
de Guatemala, 17 de abril de 1998.
Plan de Acción sobre Políticas Culturales para el Desarrollo, aprobado por la Conferencia
Intergubernamental sobre Políticas Culturales para el Desarrollo, Estocolmo, Suecia, 2 de
abril de 1998.
Declaración sobre “El Diálogo entre las Tres Religiones Monoteístas: Hacia una Cultura de
Paz”, Rabat, Marruecos, febrero de 1998.
Declaración sobre las responsabilidades de las generaciones actuales para con las
generaciones futuras, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO, 12 de noviembre
de 1997.
Recomendaciones de la Reunión del Grupo de Expertos sobre Roles Masculinos y
Masculinidades desde el punto de vista de una Cultura de Paz, Oslo, Noruega, 24-28 de
septiembre de 1997.
Declaración de Maputo, aprobada por la Conferencia Internacional sobre Cultura de Paz y
Buen Gobierno, Maputo, Mozambique, 1-4 de septiembre de 1997.
Declaración de la Cumbre Regional para el Desarrollo Político y los Principios Democráticos,
Gobernar la Globalización -El Consenso de Brasilia, Brasilia, Brasil, 6 de julio de 1997.
Declaración de Puebla. Encuentro de Editores y Directores de Diarios América Latina para
una Cultura de Paz, Puebla, México, 17 de mayo de 1997.
Declaración de Bamako, Foro Nacional sobre una Cultura de Paz en Malí, Bamako, Malí,
28 de marzo de 1997.
El Derecho Humano a la Paz, Declaración del Director General de la UNESCO, enero de
1997.
Declaración de Antigua Guatemala sobre Derechos Humanos y Cultura de Paz, Foro
Iberoamericano de Ombudsmen, Antigua Guatemala, 30 de julio de 1996.

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155 EX/49 - pág. 56
Declaración del Foro Militar Centroamericano para la Cultura de Paz, San Salvador, 27 de
julio de 1996.
Comunicado Final del Simposio sobre Solución de Conflictos. La Dimensión Humanitaria -
El caso del Sudán, Noordwijk, Países Bajos, 20-23 de mayo de 1996.
Directrices para un Plan de Acción para el Proyecto Interregional de la UNESCO en pro de
una Cultura de Paz y No Violencia en las Instituciones Educativas, Cintra, Portugal, 22 de
mayo de 1996.
Declaración de la 44ª reunión de la Conferencia Internacional de Educación y Plan de Acción
Integrado sobre la Educación para la Paz, los Derechos Humanos y la Democracia, Ginebra,
3-8 de octubre de 1994, aprobados por la Conferencia General de la UNESCO en su
28ª reunión, noviembre de 1995.
Declaración de Barcelona, Simposio sobre los Problemas Fundamentales del Sudán,
Barcelona, España, 23-26 de septiembre de 1995.
Declaración sobre la Contribución de las Mujeres a una Cultura de Paz, firmada por los
participantes en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing, China, 4-15 de
septiembre de 1995.
Llamamiento de Tiflis en Pro de la Paz y la Tolerancia y del Diálogo entre Culturas, Tiflis,
Georgia, 14 de julio de 1995.
Declaración de Jartum, adoptada en el Seminario sobre la Cultura de Paz, Jartum, Sudán,
8-11 de abril de 1995.
Declaración General del Foro Nacional sobre Cultura de Paz en el Congo. El diálogo
intercomunitario en pro de la paz, la democracia y el desarrollo sostenible, Brazzaville,
Congo, 19-23 de diciembre de 1994.
Declaración sobre el Papel de la Religión en la Promoción de una Cultura de Paz, Barcelona,
España, 12-18 de diciembre de 1994.
Declaración de los participantes en el coloquio sobre la cultura de paz en Burundi con
respecto a la situación sociopolítica existente en el país, Bujumbura, Burundi, 14-17 de
diciembre de 1994.
Llamamiento de San Salvador, Foro de Reflexión sobre Educación y Cultura de Paz,
San Salvador, El Salvador, 29-30 de abril de 1993.
Declaración de Yamussukro sobre la Paz en la Mente de los Hombres, Congreso Internacional
sobre la Paz en la Mente de los Hombres, Yamussukro, Côte D’Ivoire, 1º de julio de 1989.

Page 60
Organización de las Naciones Unidas
para la Educación,
la Ciencia y la Cultura
Consejo Ejecutivo
ex
155ª reunión
155 EX/49 Corr.
PARIS, 2 de septiembre de 1998
Original: Inglés
Punto 9.5 del orden del día provisional
INFORME DE SINTESIS DE LAS NACIONES UNIDAS
ACERCA DE LA CULTURA DE PAZ
CORRIGENDUM
1.
El título del documento 155 EX/49 debe ser el siguiente:
“INFORME DE SINTESIS A LAS NACIONES UNIDAS ACERCA DE LA
CULTURA DE PAZ”
[La forma corregida del título corresponde al informe que transmite el Secretario
General de las Naciones Unidas al quincuagésimo tercer periodo de sesiones de la
Asamblea General. Por consiguiente, ha dejado de ser versión preliminar.]
2.
El párrafo 1 de la Introducción debe corregirse para que diga lo siguiente:
1.
Este informe se presenta en respuesta a la Resolución 52/13 de la Asamblea
General, en la que se pide al Secretario General que, en coordinación con el
Director General de la UNESCO, presente el informe de síntesis adjunto que
contiene un proyecto de declaración y un programa de acción sobre una
cultura de paz. Este informe se basa en el anterior (A/52/292) presentado a
la Asamblea General y en el aporte de numerosas entidades del sistema de
las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales
1
.

Page 61
155 EX/49 Corr. - pág. 2
3.
Sección III. Proyecto de Programa de Acción sobre una Cultura de Paz -
A. Objetivos y estrategias. El párrafo 1, punto 3, debe corregirse de modo que
diga lo siguiente:
III. PROYECTO DE PROGRAMA DE ACCION SOBRE UNA CULTURA
DE PAZ
La Asamblea General,
Aprueba el siguiente programa de acción en los niveles nacional, regional e
internacional para poner en práctica los valores, las actitudes, las tradiciones, los
comportamientos y los estilos de vida enunciados en la Declaración sobre una
Cultura de Paz.
A.
Objetivos y estrategias
1.
El presente programa de acción tiene por objeto:
proporcionar un marco conceptual para aumentar la sinergia y la eficacia
del sistema de las Naciones Unidas y de otras organizaciones
internacionales y regionales en la edificación de una cultura de paz que
contribuya a prevenir los conflictos violentos;
vincular las actividades en favor de una cultura de paz a otras actividades
prioritarias de la comunidad internacional, entre ellas las relativas a los
derechos humanos, la democracia, el desarrollo, la igualdad entre las
mujeres y los hombres, la tolerancia y la libre circulación de la
información, para que contribuyan de forma integrada a transformar una
cultura de guerra y violencia en una cultura de paz y no violencia;
integrar esa acción a las que se lleven a cabo en favor de la paz y la
seguridad internacionales, comprendida la prevención de los conflictos
violentos;
al inicio del nuevo milenio, suscitar un movimiento mundial,
aprovechando el Año Internacional de la Cultura de la Paz, que favorezca
la transformación de los valores, las actitudes y los comportamientos de
las personas y las instituciones en todos los niveles y en todas las
regiones en pro de una cultura de paz y no violencia.
4.
Sección III. Proyecto de Programa de Acción sobre una Cultura de Paz -
A. Objetivos y estrategias. El párrafo 2 debe corregirse de modo que diga lo
siguiente:
2.
La coordinación integrada y sinérgica de las actividades destinadas a la
promoción de una cultura de paz por parte de las organizaciones del sistema
de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales,
exige la elaboración de una estrategia completa con un calendario y un
sistema de seguimiento. La UNESCO está dispuesta a seguir desempeñando
su función de catalizador intelectual de este proceso, en particular a través
del Comité Administrativo de Coordinación.