This is the html version of the file http://www.ucm.es/info/ec/jec8/Datos/documentos/comunicaciones/Feminista/Martinez%20Javier.PDF.
G o o g l e automatically generates html versions of documents as we crawl the web.
To link to or bookmark this page, use the following url: http://www.google.com/search?q=cache:wXNp-r7sjIkJ:www.ucm.es/info/ec/jec8/Datos/documentos/comunicaciones/Feminista/Martinez%2520Javier.PDF+%22equidad+de+g%C3%A9nero%22+mujer+espa%C3%B1a&hl=en&ie=UTF-8


Google is not affiliated with the authors of this page nor responsible for its content.
These search terms have been highlighted: equidad de género mujer españa 

VIII Jornadas de Economía Crítica Área temática: Economía feminista
Page 1
VIII Jornadas de Economía Crítica
Área temática: Economía feminista
DESARROLLO HUMANO Y POBREZA: UN ENFOQUE DE GÉNERO
Javier Martínez Peinado
Gemma Cairó i Céspedes
Irene Maestro Yarza
Aurelia Mañé Estrada
Departamento de Política Económica y Estructura Económica Mundial
Universitat de Barcelona
En la presente comunicación se resumen los resultados de la investigación del mismo
título subvencionada por el Instituto de la Mujer (Ministerio de Trabajo y Asuntos
Sociales), presentando los cálculos de diversos indicadores, propios del paradigma del
desarrollo humano auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo, relativos al género en España y las Comunidades Autónomas para 1997.
Tales indicadores pretenden expresar los niveles de logros y privaciones en términos de
capacidades y oportunidades de las mujeres, en relación al nivel general y al de los
hombres, a nivel estatal y autonómico, y son el Índice de Desarrollo Humano general
(IDH) y Relativo al Género (IDG), y el Índice de Pobreza Humana general (IPH).
Nuestra investigación se ha servido del estudio de caso para contrastar la validez de
tales indicadores y proponer otros alternativos, como son el IPH relativo al Género
(IPHG) –que mediría la feminización de la pobreza humana- y el Índice de Desarrollo
Humano y Pobreza, general y relativo al género (IDH&P y IDH&P(G),
respectivamente), que combina sintéticamente los logros y las privaciones humanas. En
cuanto a otros indicadores alternativos que midan la discriminación de género, se han
contemplado algunas variantes de tratamiento de los índices componentes, en la línea
propuesta, entre otras, por Dijkstra y Hanmer (2000).
En la primera parte se hará un breve resumen de la base conceptual y metodológica del
trabajo, y en la segunda se presentan los resultados del mismo.
I.
En 1990 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó un
nuevo concepto paradigmático, el “desarrollo humano”, entendido como proceso
centrado en las personas más que en la macroeconomía o en las instituciones, y
posteriormenete ha propuesto el concepto de “pobreza humana”, desde la

Page 2
multidimensionalidad de las privaciones de desarrollo humano que sufren las personas
pobres. Se trata, en definitiva, de evaluar las oportunidades y capacidades de las
personas que les permiten “funcionar” (en términos de A. Sen) personal y socialmente
de una manera digna y provechosa, o bien, por estar privadas de ellas, las sumen en la
situación de pobreza. Estos nuevos conceptos van acompañados de unos instrumentos
empíricos, los índices de desarrollo humano y de pobreza humana (IDH, IPH), que son,
así, alternativos a los indicadores convecionales exclusivamente econónicos (renta o
ingreso per cápita, tasa de pobreza o índice de recuento de pobres de ingreso, etc.) hasta
ahora usados.
Por otra parte, este nuevo paradigma exige la introducción del enfoque de género. El
desarrollo humano de las mujeres, aún en condiciones generales de “alto desarrollo
humano”, está limitado por barreras de exclusión y discriminación que obstaculizan el
empoderamiento femenino, el desarrollo de las capacidades y la creación y
aprovechamiento de las oportunidades de las mujeres. En definitiva, las desigualdades
de género impiden que las mujeres “funcionen” en sus vidas todo lo creativa y
satisfactoriamente, para ellas mismas y para el resto de la sociedad, que podrían hacerlo.
Ello significa que el desarrollo humano en general se ve mermado por las desigualdades
de género, lo que se transmite al Índice de Desarrollo Humano (IDH) como
penalización cuantitativa, expresada a través del Ï ndice de Desarrollo Humano Relativo
al Género (IDG). Por otra parte, la esfera de las privaciones también contempla la
discriminación de la mujer, por lo que la feminización de la Pobreza Humana debe
incorporarse, también cuantitativamente, a los índices sintéticos que expresan la
multidimensionalidad de la pobreza en general, pasando así de un Índice de Pobreza
Humana (IPH) a un Índice de Pobreza Humana Relativo al Género (IPHG), que, en la
medida en que exista efectivamente la feminización de la pobreza, debe ser superior al
IPH general. En este último caso, como no hay propuestas previas ni en el paradigma
impulsado y auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo
(PNUD) ni en el del Banco Mundial, probablemente debido a la escasez de datos, en
nuestra investigación hemos propuesto un método de cálculo del IPHG basado en las
medias aritméticas de los índices por géneros.
Cabe resaltar que los índices de género en el paradigma del desarrollo humano no
pretenden medir directamente la discriminación o las desigualdades de género, sino
incorporarlas al índice sintético general, en lo que, en definitiva, es una valoración
global de la sociedad según trate a las mujeres en relación a los hombres. Por ello, la

Page 3
evaluación de las desigualdades exige la construcción de índices sintéticos que expresen
tanto la incorporación de la discriminación al nivel general de logros y privaciones
como la magnitud de la propia discriminación. Por otra parte, la gran ausente en el
campo estadístico es la esferea reproductiva, por lo que se hace difícil incorporar
directamente a los indicadores la discriminación doméstica, si bien es evidente que ésta
influye poderosamente en la merma de oportunidades de las mujeres.
Para la construcción de los índices, se consideran las siguientes variables y ámbitos:
(i)
En el desarrollo humano: la esperanza de vida al nacer para expresar los
logros en “vida larga y saludable”; la tasa de alfatización adulta y la tasa
bruta de matriculación en las enseñanzas primaria, secundaria y superior,
para reflejar el “nivel de conocimientos”; y un ingreso per cápita ajustado a
rendimientos decrecientes (mediante la logaritmización del PIB per cápita
expresada en paridad de poder adquisitivo) como indicador del “nivel de
vida”
1
.
(ii)
En la pobreza humana, en condiciones de alto desarrollo económico
2
:
porcentaje de población que se espera que no sobreviva a los 60 años para
reflejar la privación de salud; la tasa de analfabetismo funcional (según
definición de la OCDE) para expresar la privación de conocimientos; la tasa
de desempleo de larga duración, como exponente de la exclusión social; y el
porcentaje de población con ingresos insuficientes (por debajo del 50 % de
la mediana de ingreso
3
) para reflejar la pobreza de ingreso.
Estas variables se utilizan para construir tanto los índices generales como los de género.
En este último caso, se trata de incorporar las desigualdades en esperanza de vida, nivel
de conocimientos, de ingresos, etc. entre hombres y mujeres.
En nuestra investigación, para la elaboración del Índice de Desarrollo relativo al Género
(IDG) se tiene en cuenta la metodología de construcción definida en los Informes sobre
el Desarrollo Humano del PNUD, pero tomando en consideración diferentes
1
Hasta la fecha el PNUD ha utilizado dos métodos para hace el ajuste: la logaritmización y la aplicación
de la fórmula de Atkinson. Actualmente usa el primero, pero la institución ha mostrado la suficiente
volubilidad como para descartar cualquier método. En nuestra opinión, en última instancia se trata de
utilizar el método que mejor ajuste la relación “ingreso-desarrollo humano” en cada caso de estudio, y la
única limitación es la comparabilidad.
2
El PNUD mantiene un enfoque multidimensional de la pobreza de carácter relativo, y por lo tanto
considera que el contenido de la pobreza humana es diferente en los países subdesarrollados y los
desarrollados. En el primer caso, se considera los porcentajes de población que no alcanzarán los 40 años,
que son analfabetas, que no disponen de agua potable ni de servicios de salud y de población infantil con
peso insuficiente.
3
Aquí caben variaciones, según los datos de que se disponga: 50 ó 60 %, de la media o de la mediana, del
ingreso o del gasto, etc. En nuestro caso, se usa como umbral de pobreza el 50 % de la media del gasto.

Page 4
alternativas de población de referencia y de medición y ajuste del ingreso, que aportan
diferentes variantes, entre las que finalmente se elige una (la población considerada para
el nivel de escolarización es la comprendida entre los 6 y los 24 años, la variable de
ingreso es el PIB por habitante, y el método de ajuste es la fórmula de Atkinson). La
incorporación de la discriminación de la mujer al índice se hace a través de promediar
mediante medias armónicas (la llamada fórmula GESI con ε=2) los logros masculino y
femenino en desarrollo humano, centrados en la esperanza de vida, el nivel educativo
(alfabetismo adulto y escolarización) y el nivel de ingreso ajustado. También se
contempla la alternativa de medir directamente la desigualdad de género mediante ratios
entre géneros (Status Relativo de la Mujer, SRM).
Al no existir propuestas previas ni del PNUD ni del Banco Mundial sobre medición de
la feminización de la pobreza, hubo que proponer un método de cálculo innovador que
incorporase la discriminación de género al nivel general de privación, obteniendo el
IPHG. Dicho método consiste en la obtención de las medias aritméticas de los
respectivos índices de privaciones por géneros de cada componente (privación de salud,
privación de conocimientos, exclusión social y pobreza de ingreso). La línea o umbral
de pobreza de ingreso la situamos en el 50 % del gasto medio, y el analfabetismo
funcional es estimado muy a grosso modo a partir de algunas encuestas de
investigaciones ajenas no publicadas (Flecha, 199-). No se observan diferencias
cuantitativas destacables en el uso de las medias aritméticas respecto a otras
alternativas, como el uso de medias cuadráticas.
Las fuentes estadísticas utilizadas para la construcción de la base de datos han sido
básicamente las oficiales, especialmente diversas publicaciones del Instituto Nacional
de Estadística, al que por otra parte se ha acudido para obtener estimaciones específicas
no disponibles en las publicaciones corrientes. Se ha intentado, en todos los casos,
aproximar los datos a 1997, año en el que se considera centrada la investigación.
Como queda dicho, con los citados indicadores se construyen los índices de género o
sensibles al género, pero esta cuantificación, en sí importante e indispensable para
cualquier evaluación, diagnóstico y operatividad política, no debe ocultar que en el
análisis de género del desarrollo y la pobreza human@s están siempre presentes al
menos cuatro problemáticas:
(i)
la propia concepción de desarrollo (qué objetivos se deben perseguir) en
términos tanto de personas como de estructuras socioeconómicas, y la
relación (más o menos armónica o contradictoria) entre ambos. Aquí, por

Page 5
ejemplo, cabe situar el debate entre los enfoques MED (mujeres en
desarrollo) y GED (género en desarrollo) sobre la incorporación y posición
de la mujer en los países subdesarrollados a las estrategias de desarrollo
(“modernizador y capitalista”).
(ii)
La articulación entre las relaciones mujer-sociedad y mujer-hombre en el
proceso de desarrollo. En términos metodológicos se trata del debate entre la
incorporación versus la medición directa de la discriminación.
(iii)
La correspondiente al nivel empírico: la disposición efectiva de datos fiables
de las variables citadas desagregados por género.
(iv)
Por último, y subyacente a todo ello, queda el tema de la esfera reproductiva,
estando la metodología y la conveniencia de su cuantificación todavía
sometidas a fructíferos debates en el movimiento feminista.
En nuestra investigación nos hemos centrado, evidentemente, en las cuestiones segunda
y tercera. Así, hemos, contemplado la doble desigualdad, territorial y de género,
teniendo en cuenta que en el primer caso nos referimos a los niveles generales de
desarrollo y pobreza y en el segundo a las desigualdades entre hombres y mujeres en
cuanto a logros y privaciones del desarrollo humano.
II. RESULTADOS
En términos generales, puede concluirse que el cálculo de los IDH e IDG para las
Comunidades Autónomas del estado español muestra cómo se combinan las diferencias
regionales absolutas (reflejadas en la división Norte/Sur en términos de IDH) con las de
género, con un predominio casi absoluto del ámbito del ingreso. Y son las diferencias
salariales regionales entre hombres y mujeres, y la baja participación en la fuerza de
trabajo en las distintas CC.AA., las que profundizan, en general, esa división Norte-Sur.
Pero hay excepciones a esta regla, y los comportamientos excepcionales de algunas
comunidades hacen que éstas modifiquen significativamente sus posiciones por el IDG
respecto al IDH, demostrando, por otra parte, la importancia del enfoque de género. Es
posible, además, desvelar niveles todavía más altos en la desigualdad mediante
indicadores alternativos basados en un análisis sectorial del empleo y de la
remuneración de las mujeres o mediante una combinación diferente de los índices
componentes (que no la media aritmética).
También en términos generales, puede establecerse que las desigualdades en los niveles
de pobreza de las mujeres en relación a los de los hombres se combinan con las

Page 6
diferencias entre CC.AA. El peso principal en el IPHG lo tiene el analfabetismo
funcional, mientras que la discriminación de género se basa sobre todo en la exclusión
social, que, medida a través del desempleo de larga duración, y seguramente
infravalorada, afecta más a las mujeres que a los hombres. Por tanto, tanto en el nivel
general autonómico como en el específico entre géneros, ambos componentes son los
que explican los rasgos fundamentales de la feminización de la pobreza.
A pesar de las constantes referencias teóricas a dicho fenómeno de la feminización de la
pobreza, se presentan muchas dificultades a la hora de cuantificar su dimensión, así
como al querer precisar y cuantificar los factores que la generan y la aumentan. En
realidad, ocurre lo mismo, aunque en menor medida, en la disposición de datos
desagregados por CC.AA. y género para la evaluación del nivel de desarrollo humano.
La construcción de la base de datos ha sido, así, una de las partes más laboriosas de esta
investigación.
Las conclusiones más concretas derivadas de los resultados, que se apoyan en el Cuadro
1, 2 y 3 y en los mapas adjuntos, pueden resumirse en las siguientes:
1ª . La mujer, en España y en todas las CC.AA., está discriminada en términos de
desarrollo humano (IDG < IDH), y sufre más privaciones que el hombre en situación de
pobreza (IPHG > IPH). Para España en su conjunto, el desarrollo humano pierde más de
6 centésimas (IDH: 0,92; IDG:0,86) y la pobreza humana aumenta en 8 décimas (IPH:
19,1; IPHG: 19,9). Así pues, las mujeres, ni gozan de las mismas oportunidades que los
hombres, ni pueden aprovechar sus capacidades como los hombres, ni tienen las mismas
facilidades que los hombres para salir de la situación de pobreza humana por sí mismas.
No se trata tan sólo, pues, de desigualdades malignas per se, sino de un despilfarro de
recursos humanos para la sociedad española en su conjunto. En cualquier caso, cabe
concluir que el empoderamiento es todavía una asignatura pendiente para las mujeres
españolas.
2ª . Este comportamiento, si bien general, no es homogéneo en las diversas CC.AA.,
siendo los índices de logros o privaciones significativamente diferentes entre las
mismas. En desarrollo humano, la diferencia entre la peor posicionada (Castilla-La
Mancha, con un IDG de 0,816) y la mejor posicionada (la Comunidad de Madrid, con
0,881) es muy significativa (en términos de comparabilidad internacional significaría
que, si las CC.AA. fueran países, habría una diferencia de 27 puestos entre ambas). En

Page 7
pobreza humana, la distancia entre la comunidad con mayor porcentaje de población en
esa situación (Andalucía, con un IPHG de 21,7) y la que tiene menos (Cantabria, con
IPHG de 18,9) es de casi tres puntos porcentuales.
Los Gráficos 1 y dos muestran estas relaciones de “empeoramiento” de los niveles de
desarrollo y pobreza human@s al introducir el género.
3ª . El mapa autonómico de desarrollo humano relativo al género se hace eco del avance
general en desarrollo humano, pero no marca tan claramente la división clásica de la
península en el Norte y el Sur, ya que relega al “sur” a Aragón y recupera para el
“norte” a la Comunidad Valenciana y a la España insular. Estos cambios, junto con
otros menores, hacen que el enfoque de género sea muy significativo para el desarrollo
humano en el Estado Español. Por lo que respecta a la pobreza, la incorporación del
enfoque de género hace que, en el mapa autonómico de la feminización de la pobreza
humana, Galicia se una a Extremadura, Andalucía y la Región de Murcia en los
mayores niveles de pobreza; la discriminación en las privaciones también hace perder
posiciones relativas a las Comunidades Valenciana y de Madrid y a Asturias. En
cambio, La Rioja, la Comunidad Foral de Navarra y Castilla-La Mancha mejoran su
posición relativa, pasando a formar parte de los grupos inmediatamente mejores a los
que pertenecen según el nivel general de pobreza.
4ª . En términos de comparación de los índices, cabe destacar que Andalucía,
Extremadura, y la Región de Murcia presentan los peores índices de desarrollo humano
y de pobreza, tanto en términos generales como de género, en una demostración de la
combinación, negativa para las mujeres, de las desigualdades a nivel territorial y de
género. Castilla-La Mancha sólo se diferencia de ellas en que las privaciones parecen
más igualmente repartidas. Aragón, por su parte, presenta una significativa
discriminación de la mujer en términos de desarrollo humano, obteniendo un IDG que
la asimila al anterior amplio Sur menos desarrollado y más pobre. Son las comunidades
que, invariablemenete, presentan peores índices de desarrollo humano global y de
género. Son, entonces, donde se da la peor situación para las oportunidades y
capacidades de las mujeres, tanto por la discriminación regional en el nivel general
como por la discriminación de género.
Respecto a las comunidades que mejoran su nivel de desarrollo con la incorporación del
género, cabe resaltar que las que mejoran ostensiblemente en términos de logros

Page 8
empeoran en términos de privaciones (feminización de la pobreza). Son los casos de la
Comunidad de Madrid y de la España insular: Baleares y Canarias. Cabría decir, pues,
que serían las comunidades que mejor revierten su nivel general de desarrollo humano
en oportunidades y capacidades de la mujer, pero no consiguen lo mismo para las
mujeres pobres. Galicia y Cataluña tienen, en menor medida, un comportamiento
similar.
Otros casos destacables son Cantabria, La Rioja, y la Comunidad Foral de Navarra, que
presentan discriminación femenina en el desarrollo humano pero no tanta en las
privaciones que definen la pobreza humana, probablemente afectadas por el bajo nivel
general de las mismas. Castilla y León, por su parte, muestra en esta misma línea unos
niveles más discretos de dicriminación, que la mantienen, por su menor nivel general de
logros, en una zona intermedia-alta en el conjunto autonómico,. Así, se vuelve a
plantear la interrelación existente entre los niveles generales y los de género: en una
comunidad con relativamente bajos niveles de pobreza humana, las mujeres pobres
también son menos, aunque las no pobres estén discriminadas, lo que globalmente
permite diversas evaluaciones, según los objetivos que se consideren prioritarios: si
elevar el nivel general, si combatir las desigualdades hombre-mujer, si intentar ambos
objetivos conjuntamente. Asturias presenta, por su parte, una fuerte discriminación en
las privaciones, que la posterga en los índices de género
5ª . Desde el punto de vista de la aportación de los ámbitos contemplados por cada uno
de los dos índices, cabe concluir que si en el IDG de cada comunidad predomina la
esfera del ingreso, en el IPHG lo que manda es, cuantitativamente, el analfabetismo
funcional y, cualitativamente, la exclusión social de las mujeres. Es por el nivel de
ingreso relativo de las mujeres que Baleares y Canarias mejoran su IDG, a pesar de
presentar, como el Sur, peores índices educativos, y por la misma razón Aragón (la
comunidad que más), Navarra o Castilla y León sufren el citado empeoramiento en su
IDG. Pero también son significativos los ámbitos extraeconómicos en el IDG de las dos
Castillas (nivel educativo por género bajo) y Asturias y el País Vasco (esperanza de vida
baja). Y es por el alto desempleo femenino de larga duración (en relación al masculino)
que la Comunidad de Madrid y Asturias empeoran en su IPHG.

Page 9
6ª . Analizando el comportamiento de los componentes de cada índice, cabe distinguir
entre ambos, debido a la diferente solidez empírica de los datos usados (más débil en el
caso del IPH).
Respecto a los componentes del IDG, cabe destacar que:
- La discriminación en la esperanza de vida es prácticamente inexistente, y las
diferencias entre las CC.AA. responden no tanto a diferencias de género como a
las propias diferencias regionales.
- La discriminación en la capacitación educativa es algo mayor, pero tampoco
significativa, y las diferencias entre CC.AA. son explicadas más por el nivel de
adelanto general (de hombres y mujeres) que por la discriminación. Aún así,
cabe destacar que en las regiones sur e insular las mujeres tienen menos
oportunidades educativas en comparación con el resto de CC.AA., aunque
también se puede observar, a través de los dos componenetes del nivel
educativo, una mejora general en dicho nivel de las jóvenes generaciones
respecto a sus madres y abuelas.
- La discriminación fundamental que marca el IDG es la que se da entre hombres
y mujeres en la participación en el ingreso. Esta discriminación se basa tanto en
la baja tasa de actividad de la mujer (y que es general en todas las CC.AA.)
como en las diferencias de volumen y ratios salariales (en las que sí que hay
diferencias entre CC.AA.), siendo este último ámbito el que distingue, al final,
los IDG de las CC.AA. En ninguna de ellas el salario femenino alcanza el
salario medio masculino de España, y son más homogéneos (en su menor nivel)
que los masculinos (en los que hay menos dispersión). O sea, la mujer gana
menos, y de forma más uniforme, que el hombre, en todas las CC.AA. La
importancia de este componenete en el IDG explica tanto los casos de la
Comunidad de Madrid , Canarias y Baleares, donde se dan los ratios salariales
mayores y/o una alta participación femenina en la fuerza de trabajo, como el de
Aragón y el del Sur, donde se da la máxima discriminación.
Respecto al IPH, las disparidades de género en cada uno de sus componentes
dependen extraordinariamente de los datos usados y de las elaboraciones a partir de
ellos. Es muy perceptible una discriminación positiva (a favor de las mujeres) en la
privación de salud; un cierto mayor grado de analfabetismo funcional en las mujeres
(difícilmente evaluable); una clara feminización de la exclusión social, basada tanto
en las mayores tasas de desempleo de larga duración como de la menor

Page 10
participación en el mercado laboral (la “doble exclusión social” de las mujeres); y
una ambivalencia en la pobreza de ingreso, fundamentada en la dificultad empírica
de separar por género los ingresos o gastos de los hogares pobres, que son las
unidades más usadas en los estudios de medición de la pobreza.
7ª . A pesar de la capacidad de los índices construídos para calificar y matizar el
desarrollo humano y la pobreza, ni el IDG ni el IPH son propiamente medidas directas
de la desigualdad de género, sino que incorporan ésta a los niveles en desarrollo y
pobreza human@s. Por ello, caben alternativas a estos índices, bien profundizando más
en los componentes, bien combinándolos de otra manera que no la fórmula GESI de
medias armónicas en el caso del IDG y de medias aritméticas en el caso del IPHG.
- De la primera forma, se puede tener en cuenta que si las mujeres que trabajan lo
hacen significativamente en los sectores peor pagados, el IDG merma aún más;
o que la exclusión social no viene tan sólo del desempleo, sino de la propia
inactividad femenina; o que los logros y privaciones en salud no deben medirse
sobre esperanzas de vida al nacer, sino sobre esperanzas de vida libres de
descapacidad; etc. Así, introduciendo, en la medida en la que permitan los datos
disponibles, mejores cuantificaciones de los índices de discriminación de la
mujer, se obtendrían nuevos IDG e IPH que expresarían númericamente ese
agravamiento. En nuestro caso, hemos calculado un IDG2 sobre la base de
considerar los sectores económicos y los salarios en ellos más significativos en
la actividad económica de las mujeres. En el caso de este IDG2, los resultados
llevan, en algunos casos, a retomar la importancia del nivel general (ocurre con
el IDG2 de Galicia y Canarias, que vuelve a empeorar, más en la lógica del
IDH), con lo que la utilización de este tipo de indicadores más complejos debe
pensarse en términos de elección bastante clásica: qué interesa más, mayor
equidad a un nivel bajo, o un nivel más alto aunque con mayor desigualdad.
- De la segunda forma, se trata de medir directamente la desigualdad de género
mediante la relación de los logros y privaciones de las mujeres respecto a los
logros y privaciones de los hombres, superando la lógica del modelo de
“incorporación” de la discriminación a los índices generales. Se construyen, así,
índices del Status Relativo de la Mujer (SRM) y de la Mujer Pobre (SRMP),
que, frente a las anteriores alternativas, restituyen el análisis de género
desvinculado del nivel general. En comparación con los índices

Page 11
“perfeccionados” de medición de la incorporación, estos segundos índices
alternativos (SRM, SRMP) se parecen más a los de género (IDG, IPHG) en
cuanto a cómo ordenan a las CC.AA., Como intento de síntesis entre la
medición de la incorporación y la desigualdad, hemos calculado un IPHG2
promediando ponderadamente los índices masculino y femenino de pobreza
humana, y los resultados no varían sustancialmente del IPH.
La comparación de todos estos indicadores alternativos con los convencionales se
muestra en los Gráficos 1 y 2. Son posible otras combinaciones (con el uso de
medias geométricas y cuadráticas, etc.), pero no aportan mucho más a la evaluación
del fenómeno y complican los cáculos y las interpretaciones de los resultados.
8ª . Como síntesis de los índices de desarrollo humano y de pobreza humana, se ha
construído un Índice sintético de Desarrollo Humano y Pobreza, general y relativo al
género (IDH&P e IDH&P(G), respectivamente) que combina numéricamente de una
forma sencilla las dos caras del progreso, el logro y la privación, la integración y la
exclusión de las personas, y de las mujeres especialmente. El IDH&P, elaborado como
un IDH ponderado por el índice de pobreza humana, expresa el nivel de desarrollo
humano alcanzado por la sociedad en su conjunto teniendo en cuenta que sólo la
población no pobre dispone de las capacidades y oportunidades que constituyen el
desarrollo humano y que se reflejan, teóricamente, en el IDH. Por ello, el IDH&P es
sensiblemente inferior al IDH. Al incorporar, además, el enfoque de género, la merma
que expresan los valores mucho más bajos del IDH&P (G) explicitan bien claramente la
situación en desventaja de las mujeres.
9ª . Desde el punto de vista analítico, cabe concluir que el paradigma del desarrollo
humano proporciona una esclarecedora relectura de los logros y las privaciones de las
españolas en el marco de las desigualdades autonómicas y de género. Dicho paradigma
supone incorporar a los estudios de género la multidimensionalidad, nuevos conceptos
de desarrollo y pobreza, y nuevas propuestas de medición. En este sentido, esta
investigación ha propuesto dos nuevos índices: el IPHG para medir la feminización de
la pobreza y el IDH&P (G) para medir conjuntamente el nivel de logros y privaciones
de la sociedad teniendo en cuenta la discriminación de la mujeres en ambos ámbitos. El
principal problema para el estudio del desarrollo humano y la pobreza de la mujer en
España desde una perspectiva territorial o regional es de tipo empírico y de opciones

Page 12
metodológicas, y la presente investigación ha pretendido avanzar sólidamente en ambos
aspectos. Pero, evidentemente, cabe considerarla como sólo un primer paso para
promover, entre otras cosas, más estudios, más atención empírica y más evaluación y
compromiso político con la situación de las mujeres en España.
BIBLIOGRAFÍA
ALCAIDE, J. (1993): “La distribución de la renta”; en García Delgado, J.L.: España, economía. 2ª de
Espasa-Calpe, Madrid
ALONSO, L. E. (1982): "Sobre el estatuto teórico del trabajo doméstico en la economía política
marxista", Nuevas perspectivas sobre la mujer, Universidad Autónoma de Madrid.
ÁLVARO, M. (1994), Propuesta de un Sistema de Indicadores Sociales de Igualdad de Género,.
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Instituto de la Mujer.
ÁLVARO, M. (1996), Los usos del tiempo como indicadores de la discriminación entre géneros,
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Instituto de la Mujer.
ATKINSON, A. B. (1987): “Poverty”, en The Palgrave. A dictionary of Economics, vol. 3, MacMillan
Press, Londres.
AYALA, L. y RENES, V. (1998): “El estudio de la pobreza en España” en EDIS-Caritas: Las
condiciones de vida de la población pobre en España. Fundación FOESSA, Madrid
AYALA, L.; MARTINEZ, R. Y RUIZ-HUERTA, J. (1993): “La distribución de la renta en España en los
años ochenta: una perspectiva comparada” , en VV.AA.: I Simposio sobre Igualdad y Distribución de la
Renta y la Riqueza, vol. II, Fundación Argentaria, Madrid. Pag. 101-136.
BAKKER, I. (1999): “Dotar de género a la reforma de la política macroeconómica en la era de la
reestructuración y el ajuste global” en Carrasco, C. (ed), Mujeres y economía, Icaria, Barcelona.
BANCO MUNDIAL (1995): Una mayor participación de la mujer en el desarrollo económico,
Documento de Política del BM, Washington.
BARDHAN, K. Y KLASEN, S. (1999), “UNDP’s gender-related indices: a critical review”, World
Development, 27 (6), 985-1010.
BAUDRILLARD, J. (1976): La génesis ideológica de las necesidades, Anagrama, Barcelona.
BENERÍA, L Y SEN, G. (1983): “Desigualdades de clase y de género y el rol de la mujer en el desarrollo
económico: implicaciones teóricas y prácticas”, Mientras Tanto, 15.
BENERÍA, L. (1992), ”Accounting for women’s work: progress of two decades”, World Development, 20
(11).
BENERÍA, L. (1995), “Toward a greater integration of gender in economics”, World Development, 23
(11).
BENERÍA, L. Y ROLDÁN, M. (1987): The crossroads of class and gender, The University of Chicago
Press, Chicago.

Page 13
BENERÍA, L. y SEN, G. (1981), “”Accumulation, reproduction and women’s role in economic
development: Boserup revisited”. En Visvanathan, N. (ed) (1997): The women, gender and development
reader, Zed Books, London.
BLACKWOOD, D. L. y LYNCH, R. G. (1994): “The Measurement of Inequality and Poverty: a Policy
Maker’s Guide to the Literature”, World Development, vol. 22, nº 4.
BOLTVINIK, J. (1992): “El método de medición integrada de la pobreza. Una propuesta para su
desarrollo”, Comercio Exterior, vol. 42, nº 4, abril.
BORDERÍAS, C. Y CARRASCO, C. (1994): "Las mujeres y el trabajo: aproximaciones históricas,
sociológicas y económicas", Borderías et al.: Las mujeres y el trabajo, Fuhem-Icaria, Madrid.
BOSCH, A., ESCRIBANO, C. y SANCHEZ, I (1989): Evolución de la desigualdad y la pobreza en
España: estudio basado en las encuestas de presupuestos familiares 1973-74 y 1980-1981. Instituto
Universitario Ortega y Gasset/ Instituto Nacional de Estadística, Madrid.
BOSERUP, E. (1993) (1ª. Ed. En inglés 1970), La mujer y el desarrollo económico, Minerva, Madrid.
BUSTELO, C. (1992), “El reparto de responsabilidades familiares y profesionales”, Infancia y Sociedad,
n. 16.
BUVINIC, M. (1986), “Projects for women in the tirad world: explaining theor misbehavior”, World
Development, 14 (5).
CANTÓ, O. (1997): Desempleo y pobreza en la España de los noventa, Documentos de Trabajo de la
Fundación FIES, num. 136, Madrid.
CARRASCO, C. (1991): El Trabajo Doméstico. Un Análisis económico, Colección Tesis Doctorales,
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Madrid.
CARRASCO, C. (1998): "Gé nero y valoración social: la discusión sobre la cuantificación del trabajo de
las mujeres", Mientras Tanto, 60.
CARRASCO, C. (1999): Mujeres y Economía, Icaria, Barcelona
CARRASCO, C. y RODRÍGUEZ, A. (2000): “Women, families and work in Spain: structural change
and new demands”. Feminist Economics, 6 (1), 45-57.
CARRASCO, C., ALABART, A., DOMÍNGUEZ, M. Y MAYORDOMO, M (2001); Propuesta para
una “EPA alternativa”, Ponencia presentada en las Jornadas “Tiempos, trabajos y género”, Universidad
de Barcelona, 1-2 de febrero.
CARRASCO, C., ALABART, A., MAYORDOMO, M. Y MONTAGUT, M. (1997), Mujeres Trabajos y
Políticas Sociales: una aproximación al caso español, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Instituto
de la Mujer
CASADO PÉREZ, D. (1990): Sobre la pobreza en España. Editorial Hacer. Barcelona, 1990.
CASTAÑO, C., IGLESIAS, C., MAÑAS, E., SÁNCHEZ-HERRERO, M. (1999) Diferencia o
discriminación, Consejo Económico y Social, Madrid
CENTRO DE ESTUDIOS SOCIOLÓGICOS (CES) (1994): “La situación de la mujer en la realidad
socio laboral española”, Consejo Económico y Social, Informe 3.
CES (1996): “El trabajo a tiempo parcial”, Consejo Económico y Social, Informe 4.
CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL (1996): La pobreza y la exclusión social en España, Consejo
Económico y Social, Informe 8/1996, Madrid.

Page 14
CHINCHETRU, F. (1992): “El trabajo de las mujeres en el espacio económico: situación actual y
perspectivas” en Ramos y Vera (editoras): El trabajo de las mujeres pasado y presente. Servicio de
publicaciones Diputación provincial de Málaga.
CHINCHETRU, F. (1997): “El trabajo doméstico no monetarizado: por una nueva metodología de la
ciencia económica sobre el trabajo”, Economiaz, 39.
DAWN (1995): “Rethinking social development: DAWN’s vision”, World Development, 23 (11).
DE CAMBRA, J. (1999): “Desarrollo y subdesarrollo del concepto de desarrollo: elementos para una
reconceptualización”. Ponencias del Congreso Internacional: Análisis de 10 años de desarrollo humano.
HEGOA. Bilbao.
DE VILLOTA, P. (1999), “Aplicación del Índice de Potenciación de Género del PNUD al caso español”,
ponencia presentada en el congreso Análisis de 10 años de desarrollo humano, Bilbao.
DE VILLOTA, P. (1999), “Reflexiones sobre el IDH relacionado con el IDM-IDG del PNUD. La
desigualdad de género en España” en Villota, P. (ed) Globalización y género, Síntesis, Madrid.
DE VILLOTA, P. (ed) (2000), La política económica desde una perspectiva de género, Alianza Editorial,
Madrid.
DE VILLOTA, P., (1999), “Aproximación al estudio de la política fiscal en España desde una perspectiva
de género”, en Carrasco, C. (Ed.), Mujeres y Economía. Icaria-Antrazyt.
DIJKSTRA, A.G., y HANMER, L.C. (2000), “Measuring socio-economic gender inequality: toward an
alternative to the UNDP gender-related development index”, Feminist Economics, 6 (2), 41-75.
DOYAL y GOUGH, I. (1994), Teoría de las necesidades humanas, Icaria, Barcelona.
DURÁN, M.A. (1987a): La jornada interminable, Ed. Icaria, Barcelona
DURÁN, M.A. (1987b): De puertas adentro, Ministerio de Cultura, Madrid
DURÁN, M.A. (1991): “Para una nueva conceptualización del trabajo”, Sociología y Economía del
Trabajo, nº 9, Madrid.
DURÁN, M.A. (1997), El papel de las mujeres y hombres en la economía española, ICE Monográfico
Mujer y Economía, Febrero, n. 760.
DURÁN, M.A. (1997): “La investigación sobre uso del tiempo en España: algunas reflexiones
metodológicas”, Revista Internacional de Sociología, CSIC, 18.
EDHOLM, HARRRIS y YOUNG (1977): “Conceptualising women”, Critique of Anthrophology, 3 (9-
10).
EDIS (Equipo de Investigación Sociológica)-Caritas ( 1998): Las condiciones de vida de la población
pobre en España. Fundación FOESSA (Fondo de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), Madrid.
EDIS-Caritas (2000): Las condiciones de vida de la población pobre desde la perspectiva territorial.
Fundación Foessa y Cáritas Española, Madrid.
ELSON and CAGATAY (2000): “The social content of macroeconomic policies”, World Development,
28 (7).
ELSON, D. (1995): “Gender awareness in modeling structural adjustment”, World Development, 23 (11)
ESCRIBANO, C. (1990): “Evolución de la pobreza y la desigualdad en España 1973-1987”. Información
Comercial Española, num. 686, Madrid.
EUROSTAT (1992): Poverty estimates based on microdata, Doc. Num. POV. 50/92, Luxemburgo.

Page 15
EUSTAT (2000); Cuentas satélite de la producción doméstica para la C.A de Euskadi, Instituto Vasco de
Estadística.
FERNÁNDEZ MORALES, A. (1992): “La medición de la pobreza a través de los índices. Una síntesis de
la literatura”. Cuadernos de Ciencias Económicas y Empresariales, num. 23. Málaga.
FLECHA, R.(dir.) (199-): “Habilidades básicas de la población. Alfabetización funcional en España”.
Barcelona (mimeo)
FLORO, M.S. (1995): “Economic reectructuring, gender and the allocation of time”, World Development,
23 (11).
FUNDACIÓN BBV: Renta Nacional de España y su Distribución Provincial. Serie Homogénea. Años
1955 a 1993. Avances 1994 a 1998 (3 volúmenes)
GARCÍA LIZANA et al. (1989): La riqueza y la pobreza en España bajo una perspectiva regional;
Documentación Social, num. 76, Instituto Nacional de Estadística, Madrid.
GARCÍA LIZANA, A. (1996): La pobreza en España. Ediciones Encuentro, Madrid.
GARCÍA NIETO, J. N. (1991): “Nueva pobreza en España”. Debats, 35/36.
GARCÍA, S. (2001), “La asignación de valor para el trabajo doméstico. Una lectura de la contabilidad
satélite”, Ponencia presentada en las Jornadas “Tiempos, trabajos y género”, Universidad de Barcelona, 1-
2 de febrero
GEREMEK, B. (1994): Poverty. A history. Blackwell, Oxford.
GRIFFIN, K. (1999): “Human Development: Origins, Evolution and Impact”. Ponencia del Congreso
Internacional: Análisis de 10 naños de desarrollo humano. HEGOA. Bilbao.
HEGOA (1991), Políticas de cooperación para el desarrollo y participación de las mujeres, Bilbao.
HERNÁNDEZ, I. (1999): “Desigualdad de género en desarrollo” en De Villota, P. (ed.), Globalización y
género, Síntesis, Madrid.
Instituto Nacional de Estadística (1995), Encuesta de Estructura Salarial 1995, Madrid.
Instituto Nacional de Estadística (1998), Encuesta de Población Activa. Tablas Anuales 1997, Madrid.
Instituto Nacional de Estadística (1999), Encuesta de Salarios en la Industria y los Servicios. Resultados
Estadísticos de 1998, Madrid.
INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA
------- (1999a):España en cifras 1999, Madrid.
------- (1999b): Estadística de la Enseñanza Superior en España. Series de todos los niveles. Curso 1996-
97, Madrid.
------ (1999c): Indicadores Sociales de España. Monografía: Indicadores sociales de los Países
Iberoamericanos, Madrid.
------ (1993): Estudio de los hogares menos favorecidos según la Encuesta de Presupuestos Familiares
1990-1991. Primeros resultados. Madrid.
------ (2001a): Encuesta continua de presupuestos familiares. Base 1997. Fichero longitudinal.
------ (2001b): Encuesta de Población Activa
IZQUIERDO, M.J. y otros (1988); La desigualdad de las mujeres en el uso del tiempo, Ministerio de
Trabajo y Asuntos Sociales. Instituto de la Mujer.
JACKSON, C. y PEARSON, R. (eds), (1998), Feminist visions of development gender análisis and
policy, Routledge, London

Page 16
JUÁREZ, M.; y RENES, V. (1994): “Estructura social y desigualdad”. Cap. 2 del V Informe FOESSA.
Fundación FOESSA, Madrid.
KABEER, N. (1994): Reversed Realities, Verso, Londres.
KABEER, N. (1997), “Tactics and trade-off: revising the links between gender and poverty”, Institute of
Development Studies Bulletin, 28 (3).
KABEER, N. (1997): “Tactics and trade-off: revisiting the links between gender and poverty”, Institute of
Development Studies Bulletin, 28.
LEAL MALDONADO, J. (1992): “La España desigual y el Estado del Bienestar”. España, fin de siglo.
Alianza editorial, Madrid.
LEAL, J. y CORTÉS, L. (1993): “Desigualdades sociales según género y edad”, en La Desigualdad
social en España, Tomo II. Informe de Investigación del Instituto Universitario de Sociología de Nuevas
Tecnologías, Universidad Autónoma de Madrid.
LIPTON, M. (1997): “Editorial: Poverty – are there holes in the consensus”, en World Development, vol.
25, nº 7, Julio, pp. 1003-1007.
MADRUGA, I. y MOTA, R. (1999), Las condiciones de vida de los hogares pobres encabezados por una
mujer. Fundación FOESSA y Cáritas Española Ed., Madrid
MARTÍN REYES, G.; GARCÍA LIZANA, A; y FERNANDEZ MORALES, A. (1989): “La distribución
territorial de la pobreza en España”, en VI Jornadas de Estudio del Comité Español para el Bienestar
Social: La pobreza en la España de los ochenta, Editorial Acebo, Madrid.
MARTÍNEZ PEINADO, J. (1999), El capitalismo global: límites al desarrollo y a la cooperación, Icaria,
Barcelona.
MAX-NEEF, M. (1993), Desarrollo a escala humana, Icaria, Barcelona.
Ministerio de Asuntos Sociales – Instituto de la Mujer (1989), Indicadores Sociales para la Mujer,
Madrid.
MINISTERIO DE ASUNTOS SOCIALES - INSTITUTO DE LA MUJER (1994), Propuesta de un
sistema de indicadores sociales de igualdad entre géneros, Colección Estudios n. 39, Madrid.
MINISTERIO DE ASUNTOS SOCIALES – INSTITUTO DE LA MUJER (1995), El perfil socio-
laboral del paro femenino en España, Colección Estudios n. 43, Madrid.
MINISTERIO DE ASUNTOS SOCIALES – INSTITUTO DE LA MUJER (1996), Los usos del tiempo
como indicador de la discriminación entre géneros, Colección Estudios n. 46, Madrid.
MINISTERIO DE CULTURA – INSTITUTO DE LA MUJER (1987), Actividad de la mujer en relación
a la fecundidad, Sección Estudios n.10, Madrid
MINISTERIO DE CULTURA- INSTITUTO DE LA MUJER (1987), La participación laboral de la
mujer en España, Sección Estudios n.9, Madrid.
Ministerio de Educación y Cultura, Estadística de la Enseñanza en España. 1996-97. Resultados
detallados 1996/97. Series e indicadores, Madrid.
MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES – INSTITUTO DE LA MUJER (1997), La
larga marcha hacia la igualdad, Colección Estudios n. 49, Madrid
MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES – INSTITUTO DE LA MUjer (1997), Mujeres,
trabajos y políticas sociales: una aproximación al caso español, Colección Estudios n. 51, Madrid
MINISTERIO DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL (1998), Perspectivas del Empleo 1998, Madrid.

Page 17
MINNICH, E. (1990), Transforming Knowledge, Temple University Press, Philadelphia.
MOLTÓ, M. L. (1993): “Las mujeres en el proceso de modernización de la economía española”, en
Rubery : Las mujeres y la recesión, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Madrid.
MUÑOZ DE BUSTILLO y ESTEVE MORA en el Informe General de CARITAS (1998)
MURGUIALDAY, C. (1999), “Mujeres y cooperación: de la invisibilidad a la equidad de género”,
Cuadernos Bakeaz, nº 35.
MURILLO, S. (2001), “Pacto Social o negociación entre géneros en el uso del tiempo laboral”, Ponencia
presentada en las Jornadas “Tiempos, trabajos y género”, Universidad de Barcelona, 1-2 de febrero
NUSSBAUM, M. C. (1998): “Capacidades humanas y justicia social”, en Riechmann, J. (coord.):
Necesitar, desear, vivir. Libros de La Catarata, Madrid.
O’HIGGINS, M. y JENKINS, S. (1989): “Poverty in Europe: estimates for the numbers of poverty in
1975, 1980 and 1984”, en Teekens, R. Y Van Praag, B. (eds.): Analysing Poverty in the European
Community; EUROSTAT, Luxemburgo;
OCDE (1976): Public Expenditure on Income Maintenance Programmes. París
PEARCE, D. (1978): “The feminization of poverty: women, work and Welfare”, Urban and Social
Change Review 11.
PEARSON, R. (1999), “El género cuenta en el desarrollo” en Carrasco, C. (ed.), Mujeres y economía,
Icaria, Barcelona.
PEREZ DE ARMIÑO, K. (2000): Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al desarrollo.
Icaria editorial, Barcelona.
PÉREZ-FUENTES, P. (1995): "El trabajo de las mujeres en la España de los siglos XIX y XX.
Consideraciones metodológicas", Arenal, vol.2.
PNUD (varios años): Informe sobre Desarrollo Humano, Nueva York.
PNUD-Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (varios años), Informe sobre Desarrollo
Humano, Mundiprensa, Madrid
RAMOS, R. (1990), Cronos dividido, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Instituto de la Mujer.
ROEMER, J.E. (1999): “Equalizing opportunities (in one country) for human development”. Ponencias
del Congreso Internacional: Análisis de 10 naños de desarrollo humano. HEGOA. Bilbao.
RUIZ-CASTILLO, J. (1987): La medición de la pobreza y la desigualdad en España. Banco de España,
Estudios Económicos, nº. 42, Madrid.
RUIZ-HUERTA, J. y MARTINEZ, R. (1993): “La pobreza en España: ¿qué nos muestran las EPF?”.
Documentación Social, número monográfico La pobreza en España hoy, num. 96.
SEN, A. (1976): “Poverty: an ordinal approach to measurement”, en Econométrica, nº 44, marzo.
SEN, A. (1981): Poverty and Famines. An essay on Entitlement and Deprivation, Clarendon Press,
Oxford.
SEN, A. (1990): “Gender and Cooperative Conflicts”, en Tinker, I (ed.): Persistent inequalities. Women
and world development. University Press, Oxford.
SEN, A. (1995): Nuevo examen de la desigualdad, Alianza Economía, Madrid.
SEN, A. K. (1995), Nuevo examen de la desigualdad, Alianza editorial, Madrid.
STREETEN, P. (1981): First Things First. Meeting basic human needs in developing countries. Oxford
University Press, Washington, EEUU.

Page 18
TINKER, I. (1990) , Persistent inequalities: women and world development, Oxford University Press,
New York.
TORNS, T, (2001), “El tiempo de trabajo de las mujeres entre la invisibilidad y la necesidad”, Ponencia
presentada en las Jornadas “Tiempos, trabajos y género”, Universidad de Barcelona, 1-2 de febrero.
TORTOSA, J. M. (1993): La pobreza capitalista. Sociedad, empobrecimiento e intervención. Tecnos.
Madrid.
Universidad Autónoma de Madrid/INE (1996): Desigualdad y pobreza en España. Dirigido por Pilar
Martín Guzmán. INE, Madrid.
VISVANATHAN, N. (ed) (1997), The women, gender and development reader, Zed Books, London.
WOOLF, S. (1989): Los pobres en la Europa moderna. Ed. Crítica. Barcelona
YOUNG (1997a), “Gender and development” en Visvanathan, N. (ed.) (1997), The women, gender and
development reader, Zed Books, London.
YOUNG (1997b), “Planning for a gender perspective: making a world of difference” en
ZABALA, I. (1999), “Un viaje a través del tiempo: 30 años de pensamiento económico feminista en torno
al desarrollo” en Carrasco, C. (ed.), Mujeres y economía, Icaria, Barcelona.
Cuadro 1. Índices de desarrollo y pobreza en España y las CC.AA., 1997
CC.AA.
IDH
IDG
IPH
IPHG IDH&P IDH&P (G)
Andalucía
0,903
0,823
20,93
21,71
0,714
0,644
Aragón
0,927
0,829
19,94
20,49
0,742
0,659
Asturias
0,92
0,843
18,81
20,32
0,747
0,672
Islas Baleares
0,907
0,852
18,56
19,21
0,739
0,688
Canarias
0,909
0,869
19,83
20,39
0,729
0,692
Cantabria
0,923
0,84
18,14
18,95
0,756
0,681
Castilla y León
0,929
0,848
20,08
20,57
0,742
0,674
Castilla - La Mancha
0,909
0,816
19,88
20,11
0,728
0,652
Cataluña
0,922
0,861
19,19
20,01
0,745
0,689
Comunidad Valenciana
0,91
0,842
19,45
20,38
0,733
0,670
Extremadura
0,907
0,823
20,53
20,89
0,721
0,651
Galicia
0,916
0,856
20,12
21,56
0,732
0,671
Comunidad de Madrid
0,931
0,881
18,80
20,32
0,756
0,702
Región de Murcia
0,912
0,832
20,63
21,26
0,724
0,655
C. Foral de Navarra
0,933
0,853
19,04
19,31
0,755
0,688
País Vasco
0,928
0,869
17,91
19,05
0,762
0,703
La Rioja
0,924
0,843
19,80
20,22
0,741
0,673
ESPAÑA
0,918
0,86
19,07
19,90
0,743
0,689
IDH: Índice de Desarrollo Humano.
IDHG: Índice de Desarrollo Humano Relativo al Género.
IPH: Índice de Pobreza Humana.
IPHG: Índice de Pobreza Humana Relativo al Género.
IDH&P: Índice sintético de Desarrollo Humano y Pobreza
IDH&P (G): Índice sintético de Desarrollo Humano y Pobreza Relativo al Género

Page 19
Cuadro 2. Componentes del desarrollo humano por género, 1997
EV
AA
TBM
PPI
Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Mujeres Hombres
Andalucía
73,29
80,49
96,4
91,5
0,801
0,809
0,52
1,385
Aragón
75,46
81,89
98,9
97,44
0,832
0,85
0,464
1,453
Asturias
73,14
81,3
99,42
98,68
0,816
0,844
0,544
1,355
Islas Baleares
73,48
80,78
98,52
96,12
0,736
0,768
0,618
1,296
Canarias
73,56
81,12
96,94
94,51
0,783
0,814
0,663
1,296
Cantabria
74,16
82,03
99,54
99,01
0,8
0,815
0,522
1,352
Castilla y León
75,94
82,76
99,15
98,08
0,752
0,898
0,516
1,39
Castilla - La Mancha
75,64
81,28
96,72
91,17
0,762
0,79
0,475
1,456
Cataluña
74,49
81,91
98,75
96,64
0,804
0,853
0,593
1,329
Comunidad Valenciana
73,84
80,6
98,49
95,65
0,758
0,804
0,565
1,351
Extremadura
74,43
81,39
96,17
90,97
0,781
0,805
0,503
1,412
Galicia
73,86
81,6
98,53
95,48
0,79
0,837
0,602
1,309
Comunidad de Madrid
74,82
82,86
98,98
97,16
0,858
0,881
0,628
1,347
Región de Murcia
74,17
80,74
97,75
93,44
0,805
0,835
0,521
1,386
C. Foral de Navarra
75,55
82,42
99,29
98,79
0,816
0,909
0,521
1,379
País Vasco
73,84
82,23
99,24
98,29
0,829
0,919
0,602
1,305
La Rioja
75,11
81,74
99,27
98,41
0,799
0,836
0,51
1,422
ESPAÑA
74,29
81,57
98,16
95,41
0,799
0,841
0,603
1,33
EV: Esperanza de vida
AA: Alfabetismo adulto
TBM: Tasa bruta de matriculación en los tres niveles de enseñanza
PPI: Participación proporcional en el ingreso

Page 20
Cuadro 3. Componentes del la pobreza humana por género, 1997
CCAA
PS
hombres
PS
mujeres
AF
hombres AF
mujeres
ES
hombres
Es
mujeres
PI
hombres
PI
mujeres
Andalucía
11,39
4,43
31
33
9,32
15,24
11,63
12,92
Aragón
9,54
3,83
30
32
2,60
4,48
10,10
10,88
Asturias
11,84
3,93
28
30
6,27
10,19
9,79
10,27
Islas Baleares
10,83
4,25
28
30
2,77
3,93
7,21
7,97
Canarias
12,42
5,09
29
31
6,64
10,13
16,26
16,16
Cantabria
11,06
3,39
27
29
5,81
9,08
8,44
11,25
Castilla y León
8,79
3,84
30
32
4,58
8,15
12,44
11,93
Castilla - La Mancha
9,61
3,81
30
32
4,05
7,77
9,52
8,82
Cataluña
9,66
4,07
29
31
5,41
7,83
7,44
7,96
Comunidad Valenciana
10,57
4,35
29
31
5,90
8,97
12,35
11,94
Extremadura
10,76
4,07
30
32
6,31
11,65
15,33
14,52
Galicia
11,28
4,42
30
32
6,24
8,76
11,48
12,11
Comunidad de Madrid
9,14
3,81
28
30
6,96
10,85
10,65
11,92
Región de Murcia
10,22
4,19
31
33
5,40
8,52
12,28
11,10
C. Foral de Navarra
8,78
3,63
29
31
1,85
3,12
6,49
6,52
País Vasco
10,04
4,01
27
30
6,03
9,00
6,98
7,40
La Rioja
9,07
3,47
30
32
2,44
4,42
8,91
8,35
ESPAÑA
10,23
4,07
28
30
6,22
9,77
13,37
13,44
PS: privación de salud
AF: analfabetismo funcional
ES: exclusión social
PI: pobreza de ingreso (umbral: 50 % de la media del gasto)
Gráfico 1. Comparación IDH-IDG-IDG2-SRM
0,740
0,760
0,780
0,800
0,820
0,840
0,860
0,880
0,900
0,920
0,940
IDH
IDG
IDG2
SRM2
Andalucía
Aragón
Asturias
Islas Baleares
Canarias
Cantabria
Castilla y León
Castilla - La Mancha
Cataluña
Comunidad Valenciana
Extremadura
Galicia
Comunidad de Madrid
Región de Murcia
C. Foral de Navarra
País Vasco
La Rioja

Page 21
Gráfico 2. Comparación IPH-IPHG-IPHG2-SRMP
17,50
18,50
19,50
20,50
21,50
22,50
23,50
IPH
IPHG
IPHG(2)
SRMP
Andalucía
Aragón
Asturias
Islas Baleares
Canarias
Cantabria
Castilla y León
Castilla - La Mancha
Cataluña
Comunidad Valenciana
Extremadura
Galicia
Comunidad de Madrid
Región de Murcia
C. Foral de Navarra
País Vasco
La Rioja
MAPAS 1 y 5
MAPAS 6 y 11
MAPAS 12 y 13

Page 22
MAPA 1. INDICE DE DESARROLLO HUMANO (IDH) 1997
0,933 – 0,925
0,924 – 0,919
0,918 – 0,912
0,911 – 0,903

Page 23
MAPA 2. INDICE DE ESPERANZA DE VIDA IGUALMENTE DISTRIBUIDO
(IEVg) 1997
0.906 – 0.894
0.895 – 0.884
0.885 – 0.874
0.875 – 0.865

Page 24
MAPA 3. INDICE DE NIVEL EDUCATIVO IGUALMENTE DISTRIBUIDO
(INEg) 1997
0.950 – 0.934
0.933 – 0.917
0.916 - 0.901
0.900 – 0.885

Page 25
MAPA 4. INDICE DE NIVEL DE INGRESO IGUALMENTE DISTRIBUIDO
(INYg) 1997
0,829 – 0,785
0,786 – 0,743
0,742 – 0,700
0,699 – 0,658

Page 26
MAPA 5. INDICE DE DESARROLLO HUMANO RELATIVO AL GÉNERO
(IDG) 1997
0.881 – 0.864
0.863 – 0.849
0.848 – 0.833
0.832 – 0.816

Page 27

Page 28

Page 29

Page 30

Page 31

Page 32

Page 33

Page 34