En los estudios sobre el mercado laboral de los países en
desarrollo es habitual incluir un examen del sector informal.
Sin embargo, dado que esta variable tiene distintos signifi-
cados en diferentes estudios, ha perdido parte de su utilidad:
en algunos informes la expresión se utiliza para describir
puestos de trabajo mal remunerados que ofrecen prestacio-
nes mínimas y pocas posibilidades de progreso. En otros
estudios, se refiere al grado de incumplimiento de las regu-
laciones estatales (legislación laboral o tributaria).
En consonancia con la primera categoría de estudios,
la OIT define al sector informal como la suma de trabaja-
dores no profesionales que trabajan por cuenta propia,
empleados domésticos, trabajadores no remunerados y
trabajadores de empresas de hasta cinco empleados (y en
ciertos casos, según el país, de hasta diez empleados). El
problema obvio de esta definición, sin embargo, es que no
necesariamente todos los trabajos incluidos en ese grupo
pertenecen a la categoría de empleos de baja productividad
y pocas posibilidades de progreso. Esto es especialmente
pertinente para el sector de la pequeña empresa, que abar-
ca tanto firmas de baja productividad que pagan sueldos
bajos como empresas nuevas y exitosas. Sin embargo, tam-
bién lo es para el sector de los trabajadores independientes.
Así, si bien es cierto que la mayoría de los vendedores calle-
jeros y trabajadores pertenecientes a otras manifestaciones
tradicionales de empleo independiente y de baja productivi-
dad se clasificarían como trabajadores por cuenta propia,
también es posible que muchos de estos trabajadores hayan
optado voluntariamente por pertenecer a ese sector.
De hecho, al respecto existe una clara división entre
los estudios especializados sobre los países desarrollados y
los que examinan los países en desarrollo: en los estudios
sobre el empleo autónomo de los países desarrollados el
análisis suele centrarse en la flexibilidad e independencia de
que gozan los trabajadores de este segmento (Blanchflower,
2000). Estos estudios subrayan también la función del tra-
bajo independiente como parte de la nueva tendencia de
descentralización de la producción –a medida que se redu-
cen las economías de escala– en las economías en que los
servicios ejercen un papel preponderante (Belussi, 1998). En
cambio, la mayoría de los estudios sobre el mercado labo-
ral de los países en desarrollo asocian el aumento de la pro-
porción de trabajadores por cuenta propia con una
disminución del bienestar de esos trabajadores.
Aunque en el capítulo 4 se explica que la proporción
de trabajadores por cuenta propia tiene una evolución con-
tracíclica –es decir, aumenta en momentos difíciles– no se
sabe con certeza si eso ocurre porque los trabajadores bus-
can amparo en el trabajo independiente o porque ese sector
se contrae menos que el sector del empleo asalariado duran-
te períodos de recesión. Análogamente, tampoco está claro
que todos los trabajadores por cuenta propia de los países
en desarrollo prefieran trabajar en el sector del empleo asa-
lariado. Por ejemplo, en un estudio reciente sobre Brasil se
señala que de cada cinco trabajadores autónomos, cuatro
prefieren esa modalidad a un empleo de tipo formal. Asi-
mismo, según el estudio de Maloney (1999), en México dos
tercios de las personas del sector formal que se desplazaron
al sector autónomo lo hicieron voluntariamente, y como
explicación indicaron que querían ser más independientes y
ganar un mejor salario.
Dadas las deficiencias señaladas anteriormente, en el
presente estudio se evita la expresión “empleo informal” y se
opta por medir directamente las características que los estu-
dios suelen atribuir al sector informal, como la baja produc-
tividad o el incumplimiento de las regulaciones (porcentaje
de trabajadores con bajos salarios o sin prestaciones de
seguridad social). Este criterio tiene ciertas ventajas: en pri-
mer lugar, permite definir claramente el fenómeno objeto de
estudio y segundo, evita tener que emitir un juicio de valor
sobre sectores del mercado laboral a partir de ideas pre-
concebidas respecto del bienestar de los empleados de esos
sectores.