violencia, exclusión y discriminación; con la repetición de discursos públicos y privados que
promueven el irrespeto y la exclusión de l@s otr@s. Imágenes y significantes que nos marcan y
que obviamente seguimos repitiendo. No se puede desconocer que Colombia viene desde tiempo
atrás, formando a sus niñ@s en prácticas excluyentes y violentas. Las mujeres de la Ruta han
expresado esta preocupación en uno de sus eslogan: No queremos parir más hijos e hijas para la
guerra y la violencia.
Las mujeres tejemos y seguiremos tejiendo la paz
Estamos convencidas de que la seguridad y la paz no provienen del poder de las armas sino de la
capacidad dialogante, de la justicia, del desarrollo social y económico, de la responsabilidad
social, de la capacidad de negociación y de inclusión que logremos promover y expresar.
Por eso en el corazón de la Ruta Pacifica está la persistencia, la sensatez, el recurrir a tejer lazos
amorosos que contengan y rechacen la guerra; el recurrir a las fuerzas renovadoras de lo
femenino para rescatar lo mejor de nuestra humanidad. Este llamado atrae el sentir y la acción
de muchas mujeres de diversos estratos y condiciones que desean hacer algo para lograr la paz en
Colombia.
Recogemos la imagen simbólica del tejido: tejemos para contrarrestar la guerra; tejemos
solidaridades, tejemos para reconstruir y reparar los lazos sociales y comunitarios, tejemos lazos
amorosos; tejemos esperanza, tejemos la memoria en un país donde el olvido y la impunidad
deterioran cada vez más nuestra dignidad como seres humanos y nuestra valoración y respeto
como sociedad. Por eso en nuestros proyectos organizativos, productivos, agroecológicos,
artesanales, lúdicos, creativos y simbólicos, apoyamos la elaboración de los duelos acumulados,
actuales y pasados de tantas violencias vividas en Colombia, duelos sin elaborar, violencias que
siempre amenazan con repetirse.
El ritual, el conjuro, el discurso poético, la creación y la movilización
Para parar la insensatez de la guerra, para tratar de frenar esta locura, para llevar a cabo nuestras
propuestas desarrollamos una estrategia de deconstrucción de los símbolos que refuerzan la
guerra, la exclusión y el exterminio.
Nuestra propuesta simbólica se apoya en la poesía, en el conjuro, el ritual, en la construcción de
nuevos símbolos, lenguajes y prácticas sociales que construyan caminos opuestos a la
militarización, el armamentismo, a las lógicas del dominio y la exclusión, las cuales hacen culto a
la violencia y a las armas.
Nos apoyamos también en la marcha, la movilización, la comunicación masiva y alternativa, en
las alianzas con otros movimientos sociales, en la palabra que nos compromete, que hace
esfuerzos por ligar lo mejor de nosotr@s mismas y con los otr@s.
Lo simbólico y recuperación de lo sagrado
Tomando distancia del discurso patriarcal, tan fácil de reproducir, las mujeres ritualizamos y
simbolizamos creativamente nuestra oposición política a las soluciones guerreras y violentas. Esta
iniciativa que hemos construido nos ha permitido tejer lazos entre lo masculino y lo femenino,
entre lo interior y lo exterior, entre el mundo de las mujeres y un mundo que tradicionalmente ha
sido de los hombres
Una de las característica de la propuesta Ruta pacífica es que logra integrar en su propuesta
política, por un lado una racionalidad que podríamos llamar una lógica de lo masculino, y por
otro lado la razón poética, lo simbólico y el ritual que nos permite la revaloración de lo sagrado
articulado a la intuición creativa y a la subjetividad.
La lógica racional nos lleva a reconocer el marco y las lógicas de la sociedad en que vivimos. Por