Edición No. 5 -   
 

DERECHOS DE SUPERVIVENCIA, UNA DEUDA PENDIENTE CON LA INFANCIA

ERNESTO DURÁN STRAUCH
Profesor Fac. Medicina, Departamento de Pediatría UN
ejrduran@bacata.usc.unal.edu.co

ROSA WILCHES
Psicóloga. Auxiliar de UN Observatorio sobre Infancia
roswil00@hotmail.com

Cuando se habla de los derechos de supervivencia, se habla no sólo del derecho a la vida, sino del derecho a una vida digna. Se trasciende el significado de subsistir, hacia la idea de satisfacción de necesidades humanas, tanto las necesidades básicas, como aquellas de orden superior.

El concepto de supervivencia implica etimológicamente dos sentidos: "super" como voz independiente de "excelente", y "vivencia" como voz alemana Erlebnis "lo que se experimenta en la conciencia o en el ser físico como hecho actual". (1)

Los derechos de supervivencia establecidos en la Convención Internacional de los Derechos del Niño (2), incluyen:

  • El derecho a la vida. (Art. 6)
  • El derecho a la supervivencia y el desarrollo. (Art. 6)
  • El derecho a recibir información y materiales que los beneficien, lo que implica conocer, recibir y difundir información sobre la salud. (Art. 17)
  • El derecho de los niños y las niñas con limitaciones o discapacidades a disfrutar una vida plena, en condiciones de dignidad y a recibir asistencia y cuidados especiales. (Art. 23)
  • El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud y nutrición y a servicios de tratamiento y rehabilitación. (Art. 24)
  • El derecho a la seguridad social. (Art. 26)
  • El derecho a beneficiarse de un nivel de vida que permita su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. (Art. 27)

Derecho a la vida

El derecho a la vida es tal vez uno de los derechos más vulnerados en el país. El irrespeto a la vida, en un país marcado por la violencia parece un problema de nunca acabar, agravado por una impunidad casi total, un Estado, unos ciudadanos y ciudadanas indiferentes. La vida parece haber perdido su valor, así como los sentimientos de solidaridad para su protección.

El Informe al Congreso de la defensoría del Pueblo sobre los Derechos de la niñez en el año 2001(3) presenta cifras del Instituto de Medicina Legal, francamente preocupantes para el país: en promedio 11 niños y niñas mueren violentamente al día: 5 son asesinados, 2 mueren en accidentes de tránsito, 1 se suicidó y 3 más murieron en otros accidentes.

El homicidio constituye la primera causa de mortalidad y de años de vida potencialmente perdidos. Representa el 24.6% de toda la carga de la enfermedad y muerte en el país, lo que contrasta con el 3.3% promedio de América Latina, (4). Diversos estudios demuestran que las principales víctimas de los homicidios son hombres jóvenes, cada vez de menor edad, de extracción socioeconómica baja y residentes en las áreas urbanas marginales. El análisis del homicidio bajo la perspectiva de género refleja los conceptos estereotipados de lo "masculino y lo femenino", asociándose la hombría a comportamientos de agresividad, dominación, osadía, valentía, competitividad... que finalmente terminan con su sobremortalidad. (5)

En el ámbito nacional los datos revelan que 1 de cada 3 muertes en Colombia ocurren por una causa violenta, y se estima que cada hora se presentan 20 casos de violencia intrafamiliar, en los cuales las principales víctimas son los niños y las niñas, los jóvenes, las mujeres, las personas con alguna discapacidad, los adultos mayores y los enfermos, dado su carácter de indefensión, "minusvalía" o por su incapacidad de controlar tales circunstancias.

La violencia no afecta solamente a las personas directamente implicadas, sino también a todo el entorno familiar y social. El Estudio Nacional de Salud Mental de 1995, (6) encontró que en un año el 5,0% de las familias del país se vieron afectadas por homicidios, el 1,4% por el secuestro de uno de sus miembros y el 5,2% por amenazas a uno de sus miembros.

Los llamados "accidentes", son otra forma de manifestación de la violencia contra los niños y niñas, muchos de ellos debidos a las condiciones adversas que soportan en sus viviendas o en otros espacios donde se mueven, como al descuido o imprudencia de los adultos.

Los accidentes de tránsito constituyen la primera causa de mortalidad entre los escolares (14.6%) y la cuarta, en los preescolares (5.7%). Si a estos datos se les agregan las muertes por exposición a humo, fuego y llamas (3.3% en preescolares), las agresiones (8.1%), caídas (2.9%) y lesiones auto-infligidas (2.5%) en los escolares; se tiene un panorama del impacto de los accidentes en los menores de 14 años, situaciones que podrían tratar de evitarse con programas educativos para la prevención de accidentes.(7)

El Centro de Referencia del Instituto Nacional de Medicina Legal en su informe sobre muertes violentas del primer semestre de 2000 (8), destaca que en Bogotá D. C. fallecieron de manera violenta 1.943 personas, de las cuales 243, (el 13%) eran menores de 18 años, de éstos 23 fueron asesinados (el 51%), 54 sufrieron lesiones fatales en accidente de tránsito (el 22%), 41 murieron de manera accidental equivalente al 17% y 25 se suicidaron (el 10%). El 40% de los menores que fallecieron de manera accidental eran niños y niñas menores de 5 años; 5 sufrieron caídas, 3 quemaduras, 2 asfixia o lesión con arma contundente y uno murió por sumersión. (9)

En los últimos años ha aumentado el número de suicidios en niñas y niños menores de 14 años. En Colombia según el Instituto de Medicina Legal en 1997 se reportaron 29 casos en cada sexo; mientras que esa cifra se incrementó para 1998 en 7 casos en niñas y en 11 casos en niños, lo que constituye tendencias preocupantes para la defensa del derecho a la vida en la niñez. En Bogotá el Centro Regulador de Urgencias (CRU) registró para 1999 un total de 835 intentos de suicidio, de ellos correspondió a 508 mujeres. En el análisis encontraron que el mayor intento de suicidio lo realizaban las mujeres, mientras que en el acto consumado en su mayoría eran hombres. Establecieron que por cada mujer se suicidan 4 hombres. No discriminaron la información por grupos de edad (10).

Derecho a la salud

El derecho a la salud es concebido como un derecho esencial, caracterizado por el acceso a los servicios de promoción, prevención, atención y recuperación de la enfermedad; prestados de manera oportuna, con calidad y calidez. Así como el derecho a una vida en condiciones dignas que faciliten una vida sana y el pleno desarrollo infantil.

La salud infantil ha sido una preocupación de la humanidad durante todo el siglo pasado, particularmente preocupaban las altas tasas de morbimortalidad, por ello se han suscrito múltiples acuerdos internacionales que buscan una mejoría en la salud y calidad de vida de los niños y las niñas. Después de la firma de la CDN se han firmado pactos y acuerdos subregionales en América Latina y el Caribe, donde se establecen compromisos para el cumplimiento de metas de salud, nutrición y desarrollo para los niños y las niñas.

En el país y en la ciudad, son evidentes las condiciones de desigualdad, con una mayoría de niños y niñas en pobreza y un porcentaje importante en miseria, lo que conlleva una alta posibilidad de enfermar, de sufrir desnutrición, abandono y ser víctimas de accidentes y diversas formas de explotación y violación de sus derechos.

El sector salud refleja la problemática del país y a su interior registra una gran crisis donde convergen múltiples causas, entre las cuales se encuentran la baja cobertura y deficiente calidad de los servicios, desigualdad en los planes de beneficios y el deficiente manejo de los recursos.

La salud en el sistema de seguridad social, no se entiende como un derecho integral que comprende el bienestar físico, mental y social, sino como el derecho a la atención de la enfermedad. El Estado juega un papel de intermediario y no responsable directo del mismo. La promoción de la salud es casi inexistente. El sector salud está desarticulado con relación a la política social, porque la responsabilidad de la salud es exclusiva del sector (11).

Hay graves dificultades, como lo son las bajas coberturas de afiliación al SGSSS. La población pobre y vulnerable no puede ingresar al régimen subsidiado de manera fácil, porque debe cumplir una serie de requisitos que por sus condiciones de vida, son difíciles de cumplir. Por otra parte se tiene un sistema ineficiente y lento en diferentes instancias y procesos, que interfiere con el acceso y oportunidad a los servicios de salud (12).

En la ciudad y el país ha primado un modelo asistencial, curativo, con énfasis en lo biomédico, que ha hecho que las actividades de promoción de la salud y prevención de la enfermedad pasen a un segundo plano, con excepción de algunas acciones como la vacunación.

Según un informe al Comité de Derechos del Niño, los servicios de salud en el ámbito nacional resultan "precarios y no existe la prevalencia de la salud en niños y niñas, ni la atención a las normas constitucionales en la materia", lo que deja ver una difícil realidad del incumplimiento de este derecho en nuestro país. Pese a las grandes inversiones en el sector, las problemáticas centrales, no se han logrado modificar significativamente (13).

El informe agrega que los problemas perinatales, las enfermedades respiratorias y las infecciones intestinales siguen siendo las principales causas de muerte infantil. Existen además 3 millones de niños con algún grado de desnutrición y en cuanto a la salud mental de los niños "(...) esta no se ha tenido en cuenta por las instituciones del Estado, la situación de violencia generalizada que vive el país y en especial la situación de los niños desplazados de manera forzada ha dejado millones de niños con serias afecciones sicológicas, que no han sido atendidas por las instituciones gubernamentales".

Al nivel de Bogotá, D.C., la cobertura no alcanza a cubrir la población infantil. En el 2000 la tasa de cobertura de menores de 18 años en el SGSSS en Bogotá, llegó al 60,7%, mientras que un 39,3% no se encuentra afiliado a ningún régimen de seguridad social en salud.

En el informe de la Veeduría Distrital, se evidencia como las tasas de cobertura del Régimen Subsidiado para los niños y las niñas son aún bajas "… porque no se ha logrado una buena focalización de los subsidios, al desviarse a cubrir segmentos no pobres", ya que un 14,7% de cobertura corresponde al nivel 3 y tan solo el 23% a los niveles 1 y 2 del SISBEN (14). La afiliación de la población infantil menor de 14 años al Régimen Subsidiado en Salud con corte 16 de diciembre de 2001, presenta un total de 474.903,

Sobre la calidad de los servicios de salud, vista desde la óptica de los Derechos, un trabajo de investigación entre la Secretaría Distrital de Salud - SDS y Defensa de los Niños Internacional – DNI. (15), encontró los siguientes hechos relevantes:

  • La cultura del respeto a los derechos de ellos niños y las niñas no ha entrado completamente a las instituciones hospitalarias.
  • En general, ni los usuarios ni los funcionarios conocen los derechos de los niños y niñas y sus implicaciones.
  • A los niños y niñas se les limita el derecho a estar acompañados por sus padres.
  • En ningún hospital se encontraron espacios físicos construidos completamente en función de las necesidades e intereses particulares de los niños y las niñas.
  • Respecto al trato que recibían los niños y niñas de parte de los funcionarios se percibió que no se les consideraba como interlocutores válidos para comentarles sobre su salud o vivencias dentro del hospital.

Las principales causas de egreso hospitalario para los menores de 1 año de edad son de origen perinatal (21.2%), para el grupo de 1 a 4 años son las neumonías (23.5%), y para los niños de 5 a 14 años la Apendicitis (9,1%), seguidas por las fracturas de miembros (6.7%) y traumatismos (16).

Fuente: S.D.S. (SIS-110 Registro Individual de Egresos Hospitalarios).

En el informe presentado por la Veeduría Distrital (17), la mortalidad infantil en Bogotá fue calculada en 17 por mil nacidos vivos, inferior al promedio urbano nacional, por encima de Medellín y similar a Cali (12 y 18 por mil nacidos vivos, respectivamente); mientras que presenta una baja más tasa de mortalidad perinatal (14.23 x 1000 Nacidos Vivos), datos relacionados con el alto porcentaje (97,2%) de partos atendidos en instituciones de salud.

Las principales causas de mortalidad en menores de un año se encuentran asociadas a problemas perinatales (71%), le siguen la neumonía (8,9%) y las enfermedades del sistema respiratorio (5,4%). La mayor parte de estas muertes son prevenibles.

La tasa de mortalidad para el grupo de 1 a 4 años fue calculada por la SDS en 1999 en 8,7 por 10000 nacidos vivos. Las principales causas de mortalidad para este grupo poblacional en 1999 fueron: neumonía (16,2%), seguido por malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas (13,6%), y todas las demás causas externas (8,6%). Los accidentes de tránsito tienen un porcentaje muy significativo de 5,7%.

En el grupo de 5 a 14años la principal causa de mortalidad son los accidentes de tránsito (14,6%), seguido por las leucemias (10,8%) y en tercer lugar están las agresiones (8,1%). La primera y tercera causa son prevenibles, lo cual plantea un reto importante para el sector salud y la sociedad en general.

Fuente: Veeduría Distrital, Indicadores Sociales. Situación de los niños y las niñas en Bogotá D.C. 2000.

A pesar de las serias dificultades del sector salud, las políticas distritales han tratado de responder a políticas nacionales de salud y éstas a su vez a políticas internacionales. Sin embargo, no todas las políticas o estrategias internacionales o nacionales, han tenido igual desarrollo; en general existe una distancia grande entre los planteamientos de política pública y las acciones que sé operativizan y llegan a niños y niñas.

Entre los planes y estrategias que han sido relevantes en salud infantil durante la última década están: El Plan Nacional para la Supervivencia y el Desarrollo de la Infancia, la estrategia de Instituciones Amigas de la Mujer y de Infancia, el Programa Ampliado de Inmunizaciones y las estrategias de Prevención del Maltrato y Promoción del Buen trato, actividades de Crecimiento y Desarrollo, actividades de Salud Oral; se fortalecieron acciones de Salud Visual y surgieron nuevas iniciativas como el Plan Distrital de Alimentación y Nutrición, Escuela Saludable, Atención Integrada a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia y Programas de atención y manejo de la discapacidad. Al final del capítulo se encuentran descritos estos programas.

Derecho a la nutrución

El derecho a la nutrición comprende el derecho del niño y la niña de acceder a una cantidad y calidad de alimentos, suficiente y adecuada para su crecimiento y desarrollo integral. Las carencias nutricionales afectan la calidad de vida y dan como resultado un crecimiento y desarrollo deficientes.

Como lo dice el Estado Mundial de la Infancia de 1998: “La desnutrición es una emergencia no solo silenciosa sino también, en gran medida, invisible. Tres cuartas partes de los niños del mundo mueren debido a causas relacionadas con la desnutrición.”(18)

La situación nutricional es un indicador muy sensible del nivel de desarrollo y bienestar de un individuo o de un pueblo Hace mucho tiempo que se tiene conciencia de que la desnutrición es consecuencia de la pobreza y cada vez resulta más evidente que a su vez es causa de la misma. Efectivamente, la extrema pobreza en que viven miles de familias colombianas y en el caso específico las bogotanas, quienes no pueden satisfacer sus necesidades básicas o no pueden consumir alimentos con los aportes nutricionales necesarios, marca un futuro lamentable para el desarrollo de competencias físicas, intelectuales, sociales y afectivas de los niños y las niñas; además de exponerlos a mayores riesgos de enfermar y morir, tanto en la edad temprana, como en su futura vida adulta.

Estudios de años anteriores muestran como la desnutrición infantil está asociada a la muerte de menores de un año por enfermedades prevenibles, al debilitamiento de su sistema inmunológico, así como a retardos en el crecimiento y desarrollo mental. La desnutrición disminuye la motivación, la curiosidad, reduce el nivel de juego y actividad de exploración e investigación; efectos que a su vez afectan la relación del niño con los demás y con el medio que lo rodea.

La ENDS (19) muestra que la desnutrición crónica infantil en Bogotá, disminuyó con respecto al 95, quedando en un 14,4% y la desnutrición aguda se mantiene alrededor de un 0.5%. Dichos resultados están bastante alejados de los reportados por el Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional (SISVAN) de la SDS, en población atendida en las ESE, los cuales muestran para el promedio de la población atendida por la SDS en las veinte localidades de Bogotá, una desnutrición aguda del 23% y una desnutrición crónica del 41%, con tendencia al aumento en varias localidades donde se concentra población vulnerable. De acuerdo a los grupos de edad, se encontró que los menores de 2 años de edad son el grupo más afectado por desnutrición crónica, etapa vital en la nutrición, el crecimiento y el desarrollo (20).

En el estudio sobre prevalencia de desnutrición en niños y niñas escolares realizado por el Instituto Nacional de Salud y la Secretaria Distrital de Salud en 1991, se encontró una prevalencia clásica de 16,7% para la desnutrición crónica (21).

El estudio nacional sobre anemia en la población infantil de 12 a 59 meses y mujeres en edad fértil, realizado por el Instituto Nacional de Salud (1995-96), mostró que en Bogotá, la prevalencia de anemia era de 4,9% para la población infantil de 12 a 59 meses. El estudio mostró unos datos preocupantes de deficiencia de hierro de 53,1% en Bogotá para los niños y las niñas entre 12 y 59 meses.

El estudio “Prevalencia de los desórdenes por deficiencia de yodo”. Colombia 1994-1998, realizado en alumnos de ocho a doce años de edad matriculados en los cursos de 2° a 5° grado de primaria de las zonas urbanas de los municipios con población mayor de diez mil habitantes, se encontró que Bogotá presenta la tercera prevalencia de bocio más alta en el país (11,2%).

Con respecto a duración de la lactancia materna la ENDS 2000 muestra que el 95,7%, los recién nacidos son amamantados, aunque se inicia tardíamente, dado que únicamente 49,3% inicia la lactancia dentro de la primera hora de nacimiento. El promedio de edad para lactancia exclusiva es de 2 meses.

Otra variable importante a tener en cuenta ha sido el estado nutricional del recién nacido tomado como un indicador de calidad de vida, por su estrecha relación con el nivel socioeconómica del grupo familiar, que puede determinar de cierta manera su acceso a diferentes servicios y satisfacción de necesidades. En 1999 se reportó un 11% de niños y niñas con bajo peso al nacer (menos de 2.500 gm.), 31% con déficit de peso (entre 2.500 a 2.999 gm.) y 58% con un peso mayor o igual a 3.000 gm. Las localidades donde se reportaron mayores casos de niño y niñas con bajo peso al nacer fueron La Candelaria y Santa Fe.

El país tiene una larga trayectoria de programas nutricionales para niños y niñas menores de 5 años y un poco menos de experiencia en programas de apoyo nutricional al escolar, igualmente desde hace más de tres décadas hay un conocimiento sobre la gravedad del problema nutricional en el país. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ha sido y es la entidad que en el país lidera estos programas y en Bogotá esta responsabilidad la comparte con el DABS.

Los programas de nutrición han sido criticados por la mirada asistencialista. La mayor preocupación se ha centrado en el aporte de nutrientes, pasando a un segundo plano los procesos de desarrollo integral, pero es indiscutible su impacto en la reducción del problema nutricional en la ciudad y el país y en su énfasis en el componente educativo, que busca hacer llegar conocimientos nutricionales básicos a madres y cuidadores.

En Colombia se lanzó a comienzos de la década pasada el Plan Nacional de Promoción, Protección y Apoyo a la Lactancia Materna 1991-1994, a través del Ministerio de Salud, el ICBF y UNICEF y se inició el desarrollo de la estrategia de "Hospitales Amigos de los Niños", que ha mostrado resultados en la mejoría de los indicadores de lactancia materna.

En el ámbito nacional se cuenta con el Plan Nacional de alimentación y Nutrición PNAN, que define las metas y estrategias a desarrollar durante el período 1996-2005, que incluye el Plan decenal para la Promoción y Apoyo a la Lactancia Materna 1998 - 2008.

Bogotá también tiene el Plan de Alimentación y Nutrición (PLAN) para el período de 1999 a 2003, que refleja un trabajo y compromiso intersectorial en el desarrollo de acciones y cumplimiento de metas, para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de la ciudad (22).

El Plan integra no solo un trabajo con responsabilidades intersectoriales, sino una multiplicidad de variables concomitantes con el estado nutricional de la población, que va desde la evaluación minuciosa de carencias específicas (micronutrientes, yodo, vitaminas); el conocimiento de la situación de la lactancia materna, la forma como las personas desarrollan sus patrones alimentarios; así como las acciones sobre la vigilancia de enfermedades transmitidas por algunos alimentos, que llevan a plantear mecanismos para establecer formas adecuadas de seguridad alimentaria; vigilancia sobre los requerimientos nutricionales; y la prestación de servicios de salud oportunos y específicos, que lleven a mejorar las condiciones de alimentación y nutrición de los habitantes de la ciudad y en especial al mejoramiento de la calidad de vida de los niños y las niñas.

Un aspecto importante del PLAN es la consideración sobre la población escolar rural, quienes por sus condiciones de vida particular presentan diferencias en los patrones de crecimiento relacionado con peso y talla, donde se observa de "(…) manera frecuente estancamientos en las curvas de crecimiento asociadas a los riesgos bio-psico-sociales por roles asociados como el trabajo infanto-juvenil.”

La actual administración de la ciudad ha incorporado en el objetivo de Justicia Social del Plan de Desarrollo (23), el programa de nutrir para el futuro, el cual desarrolla varias de las estrategias incorporadas al PLAN.

A manera de conclusión

Un país que maneja un discurso sobre el respeto a los derechos de los niños y niñas, pero que en lo cotidiano no les garantiza ni la vida misma, da muestra de la concepción restringida que tiene de la niñez y del concepto limitado de desarrollo y protección del capital humano. Además, el análisis de la situación del grupo de derechos de supervivencia, deja ver un país y una ciudad atrasados en el cumplimiento de las metas a que se comprometió el país en la década pasada, así como falta de un mayor compromiso con la infancia tanto de la sociedad como del Estado.

El derecho básico y fundamental a la vida, se irrespeta diariamente y la ciudad pierde el capital más importante, como es su capital humano, por problemas de salud que generalmente son prevenibles y previsibles, por accidentes, casi siempre evitables, o por hechos violentos.

Consecuencia de los mismos fenómenos diariamente en la ciudad quedan niños y niñas con pequeñas y grandes secuelas de la enfermedad, la desnutrición y la violencia; secuelas que van a marcar su vida futura, siendo una gran pérdida tanto para cada uno de los individuos y sus familias, como para la ciudad en general afectándose su futuro desarrollo.

El panorama de salud nos muestra tanto antiguos como nuevos problemas, en lo que se ha llamado un mosaico epidemiológico, que no es más que la suma de los problemas de salud que generan el subdesarrollo, el hambre, la miseria, más las nuevas patologías que genera el desarrollo moderno y aquellas que han sido constantes en la historia de la humanidad y cuya presencia es inevitable con los conocimientos actualmente disponibles.

Si bien hay que reconocer que la ciudad ha avanzado en los indicadores de salud infantil en los últimos años, está lejos de lograr la equidad mínima en salud, que permita que los niños y niñas de los sectores más pobres de la ciudad, tengan satisfechas sus necesidades básicas en la materia.

Los indicadores de situación nutricional, son una clara imagen de las grandes inequidades de la ciudad, el hambre no es una enfermedad, sino una ignominia social y no se justifica que iniciando un nuevo siglo, la ciudad siga perdiendo gran parte de la capacidad de su capital humano por falta de nutrientes básicos; la desnutrición infantil en todas sus formas, es una clara evidencia de la deuda que la ciudad tiene con sus nuevas generaciones.

La ciudad tiene definido claramente un Plan de Nutrición y una Política de Salud de la Infancia. El primero lleva varios años en su desarrollo con resultados importantes, pero también con muchos logros pendientes; la segunda está en mora de iniciar su implementación en el marco de la política general de infancia de la ciudad. Los dos pueden constituirse en ejes de la construcción de una ciudad más amables con sus niños y niñas, siempre y cuando la voluntad política permita superar la inercia del sector público, que tiende a mantener un statu quo de su quehacer actual.



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Referencias Bibliográficas


1. GÉLVEZ, F. y COLBERTE, V. (1992) La Supervivencia y el desarrollo infantil. Ministerio de Educación Nacional. Colombia, pág 9

2. ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS (1989). Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. New York, 20 de noviembre.

3. DEFENSORÍA DEL PUEBLO. Informe sobre los Derechos Humanos de la Niñez en Colombia durante el año 2001. Bogotá. Mayo de 2002.

4. ECHEVERRI, Gloria; ESPITIA, Victoria Eugenia; AGUDELO, Saúl Franco y GARCÍA, Héctor Iván (1997). Violencia en Colombia. Retos y Propuestas desde el sector Salud. Equipo Técnico de la Corporación Salud y Desarrollo. Santa Fe de Bogotá: MINSALUD, págs. 7-12.

5. DE LOS RÍOS, Rebecca y GÓMEZ, Elsa (1991). La Mujer en la Salud y el Desarrollo: Un enfoque alternativo. Ponencia en la III Reunión Internacional sobre Atención Primaria en Salud, La Habana, Cuba, marzo.

6. ESTUDIO NACIONAL DE SALUD MENTAL Y CONSUMO DE SPA (1995). Ministerio de Salud. Bogotá.

7. VEEDURÍA DISTRITAL (2001). Situación de los niños y las niñas en Bogotá D.C. 2000 Indicadores Sociales. Bogotá, Septiembre 2001.

8. INSTITUTO NACIONAL DE MEDICINA LEGAL Y CIENCIAS FORENSES (INML-CF) (2000). Informe sobre muertes violentas. Centro de referencia sobre Violencia. Bogotá.

9. VEEDURÍA DISTRITAL (2001). Situación de los niños y las niñas en Bogotá D.C. 2000 Indicadores Sociales. Bogotá.

10. SECRETARÍA DISTRITAL DE SALUD, BOGOTÁ, D.C. (2001). Política Distrital de Salud Mental. Versión preliminar, Bogotá.

11. TORRES, Mauricio (2001). El derecho de la salud en el contexto de la crisis social. Ponencia en: Memorias Observatorio Ciudadano al Régimen Subsidiado en Salud en el D.C. Bogotá, págs 43-50

12. VEEDURÍA DISTRITAL (2001). Observatorio Ciudadano al Régimen Subsidiado en Salud en el Distrito Capital. Memorias. Bogotá D.C., págs. 24-32.

13. LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS ANTE LAS NACIONES UNIDAS (1995). Recomendaciones del Comité de Derechos Humanos al Estado Colombiano. Informe no gubernamental presentado al Comité.

14. VEEDURÍA DISTRITAL (2001). Situación de los niños y las niñas en Bogotá D.C. 2000 Indicadores Sociales. Bogotá, Septiembre, pág. 11.

15. DEFENSA DE LOS NIÑOS INTERNACIONAL DE COLOMBIA Y S.D.S. (1998). Análisis de la situación de los derechos de los niños hospitalizados. Proyecto, diseño e implementación de una Política de Promoción de los Derechos de los Niños en la S.D.S. Bogotá.

16. SECRETARÍA DISTRITAL DE SALUD (2000). Indicadores básicos de salud. Documento multicopiado y en medio magnético, tablas, Bogotá.

17. VEEDURÍA DISTRITAL (2001). Situación de los niños y las niñas en Bogotá D.C. 2000 Indicadores Sociales. Bogotá, Septiembre, pág. 17.

18. UNICEF (1998). Estado Mundial de la Infancia,1998, New York, Unicef.

19. PROFAMILIA (2000). Encuesta Nacional de Demografía y Salud, Bogotá.

20. SECRETARÍA DISTRITAL DE SALUD DE BOGOTÁ, D.C. (2000). Anuario de vigilancia en salud pública, 1999. Boletín Epidemiológico Distrital. Vol. 5, No 7-11, noviembre, págs. 16-18

21. SECRETARÍA DISTRITAL DE SALUD, S.D.S. (2000). Plan de alimentación y nutrición para el Distrito Capital, 1999-2003. Un Plan con viabilidad local. Bogotá.

22. Idem.

23. CONCEJO DE BOGOTÁ, D.C. (2001). Plan de Desarrollo económico, social y obras públicas para Bogotá D.C. 2001-2004 "BOGOTÁ para VIVIR todos del mismo lado". Alcaldía Mayor de Bogotá, Decreto 440.